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A terrific person

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Editorial, Terrific Person, 76 KB

El peor error que pudiera cometer Andrés Manuel López Obrador frente a la relación con el gobierno estadounidense es confiarse frente el elogio del mandatario Donald Trump y creer que lo que sale de la boca al magnate es una sincera felicitación y no una estudiada estrategia.

El primero en caer en la “trampa” fue Marcelo Ebrard, tal vez motivado por una especie de autocomplacencia; de sentirse, incluso, bendecido. El próximo canciller dijo: “Muy alentadora consideramos la declaración del presidente Donald Trump referente al diálogo con el virtual presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador: estamos hablando de hacer algo muy positivo para ambos países. Así será”.

Más allá de la diplomacia con la que debe conducirse Ebrard Casaubón frente al elogio de la Casa Blanca, el equipo de AMLO debe irse por las ramas. Cuántas veces hemos visto al presidente estadounidense presentarse con bandera amigable, para después lanzar groseros y traicioneros ataques.

La política que usa Trump no es la misma que dice practicar López Obrador. La de Trump insulta, atropella, acorrala; la de López es, por decirlo de algún modo conocido: “abrazos, no balazos”. Algo podría salir muy mal si estos dos estilos no encajan.

Lo cierto es que el presidente electo no quiere meterse en el tema del TLCAN; tiene urgencia de que el asunto sea zanjado en esta administración y que el costo político, en caso de que algo salga mal, se quede en el periodo 2012-2018.

En Europa ven a AMLO como un contrapeso de Donald Trump. Es posible que la apreciación sea acertada; no obstante, el elogio puede echar a perder a cualquiera.

Opinión

Equidad en las contribuciones

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Tenorio, equidad, 61 KB

Las condiciones económicas y sociales en que se encuentra el país exigen considerar la revisión del marco regulatorio de funciones del Estado, que permitan la transición hacia un Estado de derecho que garantice las expectativas de cambio que exigen las y los ciudadanos…

En la segunda semana de julio, en reunión con los diputados y senadores electos de la coalición Juntos Haremos Historia —integrada por los partidos Morena, del Trabajo y Encuentro Social, los que conformarán una mayoría en la LXIV Legislatura del Congreso de la Unión—, Andrés Manuel López Obrador presentó algunas prioridades legislativas para el gobierno federal 2018-2024. Temas de los que destacan la ley reglamentaria para aplicar en los tres poderes; el Artículo 127 de la Constitución, que señala que ningún funcionario puede ganar más que el presidente de la República; la creación de la Secretaría de Seguridad Pública; considerar delitos graves, sin derecho a libertad bajo fianza, la corrupción, el robo de combustibles y el fraude electoral en cualquiera de sus modalidades; modificar o revocar leyes de la Reforma Educativa, eliminar duplicidades en la administración pública, entre otras.

Las condiciones económicas y sociales en que se encuentra el país exigen considerar la revisión del marco regulatorio de funciones del Estado, que permitan la transición hacia un Estado de derecho que garantice las expectativas de cambio que exigen las y los ciudadanos, quienes, a través de su participación abierta y decidida, rompieron todos los esquemas de compra y coacción del voto aportando

una diferencia entre los candidatos a la Presidencia, lo cual no permitió duda alguna del triunfo inobjetable de Andrés Manuel López Obrador.

Activar una economía nacional con miras a combatir la desigualdad y extrema pobreza en la que viven millones de mexicanas y mexicanos exige necesariamente la revisión del sistema fiscal. Si bien existe el compromiso de no aumentar impuestos, es necesario revisar el sistema fiscal para efecto de evitar la evasión y la elusión de estos, así como terminar con el secreto fiscal y correr el velo para transparentar los ingresos del Estado que obtiene a través de impuestos, aportaciones de seguridad social y contribuciones de mejoras y derechos, atendiendo al principio constitucional de proporcionalidad.

Si bien existe el compromiso de no aumentar impuestos, es necesario revisar el sistema fiscal para efecto de evitar la evasión y la elusión de estos, así como terminar con el secreto fiscal y correr el velo para transparentar los ingresos del Estado que obtiene a través de impuestos, aportaciones de seguridad social y contribuciones de mejoras y derechos, atendiendo al principio constitucional de proporcionalidad

“El impuesto requiere ser proporcional y esa proporción, para ser justa, se fundará, en primer término, en el Ingreso del contribuyente, punto de partido para aquilatar su capacidad contributiva y poder significarse que si aquel obtiene mayores Ingresos, más alto tendrá que ser el impuesto que llegará o satisfacerse, correspondiendo al legislador y a su obra inmediata, esto es, la ley, fijará esa proporción…”.1

Consecuentemente, los legisladores estarán obligados a revisar el sistema para determinar los créditos fiscales y la ejecución o cobro de los mismos, con el objeto de evitar cualquier desvío en la determinación de los ingresos del Estado, ello en razón de la necesidad de evitar privilegios o ganancias indebidas.

Un ejemplo: en el Informe de Resultados de la Fiscalización Superior de la Cuenta Pública, la Auditoría Superior de la Federación dio cuenta de la cancelación y condonación de créditos fiscales en el ejercicio de 2007, señalando la improcedencia de la condonación de multas y recargos por un monto de mil 123 millones 614 mil pesos. Obligaciones fiscales derivadas de la falta de pago del Impuesto Sobre la Renta por parte de solo cinco empresas. Opacidad que solo puede combatirse a partir de la transparencia de la información fiscal que genera el Estado en el ejercicio de la recaudación de impuestos. Misma transparencia debe impulsarse en el resto de conceptos de ingresos del Estado, como las aportaciones de seguridad social (IMSS-ISSSTE), derechos (empresas mineras y petroleras), con lo cual se podrá cumplir con el principio de proporcionalidad en los impuestos de los mexicanos, mismo que deberá atender a la eliminación del secreto fiscal.

En ese sentido, la transparencia fiscal deberá estar acompañada de la revisión de atribuciones y competencias de cada una de las instituciones que integran el Sistema Nacional Anticorrupción, modificando los regímenes procesales (el contenido en la Ley Federal de Procedimiento Contencioso Administrativo y en la Ley General de Responsabilidades Administrativas) y cambiar el procedimiento contencioso administrativo a uno de plena jurisdicción.

La transparencia y máxima publicidad en la determinación y ejecución de créditos fiscales y obligaciones de contribución, sin lugar a dudas, serán la base para la creación de un Estado de derecho para el combate a la desigualdad y pobreza nacional.

También será relevante la revisión de las leyes vinculados al crimen de lesa humanidad relativa a la desaparición forzada, agravio para miles de mexicanos. El reto no es menor, es necesaria la actuación autónoma de la función legislativa en un sistema gubernamental con pesos y contrapesos.

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