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Opinión

La última oportunidad

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Juan Zepeda, oportunidad, 67 KB

El PRD no puede dejarle al destino su subsistencia. Está ante su última advertencia y puede morir si no atiende el diagnóstico que le extendieron el 1 de julio

El PRD tiene que cambiar, si no va apresurado a su extinción.

La primera pregunta que debemos respondernos después de los resultados electorales del 1 de julio es: ¿dónde está la izquierda?, o, mejor aún: ¿qué papel queremos asumir en la transformación de México?

En el análisis cuantitativo, donde las cifras son duras, sin margen e interpretación, no podemos ignorar el 2.9 por ciento que el PRD obtuvo en esta elección presidencial, una cifra catastróficamente histórica para el Partido de la Revolución Democrática, que lo puso en alerta y a un paso de perder el registro. Pero en el análisis cualitativo, podemos decir que el Sol Azteca está vivo y ante su última oportunidad de sobrevivir como partido si existe una visión crítica, constructiva y de profunda reflexión por parte de sus militantes.

Todo aquel enfermo que es advertido de las consecuencias de sus malos hábitos y no pone atención en ello se apresura a su muerte. Creer que seguirá viviendo si continúa con las mismas conductas que lo llevaron a enfermarse es dejarle todo al destino. El PRD no puede dejarle al destino su subsistencia. Está ante su última advertencia y puede morir si no atiende el diagnóstico que le extendieron el 1 de julio.

El PRD puede ponerse a buscar culpables, sumirse en los arrepentimientos, asumirse como derrotado, buscar cobijo, nadar conforme a la corriente, convencerse que su debacle se la debe a la alianza o ver que hay vicios que se vienen arrastrando de tiempo atrás y encontrar en los resultados electorales un área de oportunidad para renovarse o morir. Lo que se tiene enfrente es la última oportunidad para recomponer el camino, si no se hace ya, no se podrá atribuir a terceros la crisis del partido, será responsabilidad única y exclusivamente de los perredistas.

… no solo le toca ser responsables a los partidos, nos toca ser responsables a todos, porque en el afán de querer avanzar podríamos empezar a alimentar a un nuevo dinosaurio con otros 70 años de vida

El PRD tiene dos caminos: el primero es refundarse y eso significa extinguir al interior las corrientes que se convirtieron en una medida de presión para obtener candidaturas, replantear la política de alianzas, regresar a los principios que le dieron origen al partido con las banderas sociales que hicieron del Sol Azteca la principal fuerza de izquierda de este país; en resumen, cambiar la forma de hacer política. Si se opta por una refundación, debe ser autocrítica y profunda. Pero existe una segunda vía, dura para quienes nacimos, crecimos y seguimos en este partido, una vía que hace levantar la ceja de muchos al interior, pero que es una realidad: la extinción del PRD. Muchos podrán rasgarse las vestiduras ante la palabra extinción, pero, si somos autocríticos, como está hoy el partido no funciona. Entonces habría que hacer un llamado a otras fuerzas progresistas, a otros sectores de la sociedad que no se sienten identificados con Morena o algún otro partido, y así como en 1989 el Partido Mexicano Socialista puso sus siglas para que surgiera el PRD, que hoy le regrese a México, con esa misma altura que tuvo el PMS, la opción de hacer resurgir una nueva y verdadera izquierda bajo un nuevo partido.

La realidad es que México necesita de esa izquierda para seguir avanzando en su democracia. Ese papel nos toca asumirlo a nosotros como PRD o como un nuevo partido. Ser una oposición responsable, una oposición que no llegue a tomar un rol de sumisión por creerse una fuerza disminuida en las cámaras, asumiendo erróneamente una postura de “somos lo que queda de la izquierda en México”.

Lo que llevó a nuestro país a una profunda crisis fueron las fuerzas opositoras partidistas y no ideológicas, las políticas partidistas y no públicas, dejando de lado los intereses ciudadanos por asumir los de partido; nos perdimos cuando empezamos a ganar espacios y a perder ideología.

Los resultados electorales del 1 de julio nos obligan a generar los contrapesos adecuados ante las decisiones de un Poder Ejecutivo privilegiado por el número de posiciones obtenidas, que permita a México seguir transitando por la vía de la democracia. Estamos ante una mayoría avasalladora en la Cámara de Diputados, el Senado de la República y 19 congresos locales, el nombramiento de delegados estatales que llegarán a las entidades como auténticos cogobernadores con grandes presupuestos federales, pero sin los problemas del gobernador constitucional en funciones, sin esos contrapesos; donde está incluido el PRD, el riesgo de un retroceso en la vida democrática de nuestro país es latente. Y aquí no solo le toca ser responsables a los partidos, nos toca ser responsables a todos, porque en el afán de querer avanzar podríamos empezar a alimentar a un nuevo dinosaurio con otros 70 años de vida.

Opinión

Equidad en las contribuciones

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Tenorio, equidad, 61 KB

Las condiciones económicas y sociales en que se encuentra el país exigen considerar la revisión del marco regulatorio de funciones del Estado, que permitan la transición hacia un Estado de derecho que garantice las expectativas de cambio que exigen las y los ciudadanos…

En la segunda semana de julio, en reunión con los diputados y senadores electos de la coalición Juntos Haremos Historia —integrada por los partidos Morena, del Trabajo y Encuentro Social, los que conformarán una mayoría en la LXIV Legislatura del Congreso de la Unión—, Andrés Manuel López Obrador presentó algunas prioridades legislativas para el gobierno federal 2018-2024. Temas de los que destacan la ley reglamentaria para aplicar en los tres poderes; el Artículo 127 de la Constitución, que señala que ningún funcionario puede ganar más que el presidente de la República; la creación de la Secretaría de Seguridad Pública; considerar delitos graves, sin derecho a libertad bajo fianza, la corrupción, el robo de combustibles y el fraude electoral en cualquiera de sus modalidades; modificar o revocar leyes de la Reforma Educativa, eliminar duplicidades en la administración pública, entre otras.

Las condiciones económicas y sociales en que se encuentra el país exigen considerar la revisión del marco regulatorio de funciones del Estado, que permitan la transición hacia un Estado de derecho que garantice las expectativas de cambio que exigen las y los ciudadanos, quienes, a través de su participación abierta y decidida, rompieron todos los esquemas de compra y coacción del voto aportando

una diferencia entre los candidatos a la Presidencia, lo cual no permitió duda alguna del triunfo inobjetable de Andrés Manuel López Obrador.

Activar una economía nacional con miras a combatir la desigualdad y extrema pobreza en la que viven millones de mexicanas y mexicanos exige necesariamente la revisión del sistema fiscal. Si bien existe el compromiso de no aumentar impuestos, es necesario revisar el sistema fiscal para efecto de evitar la evasión y la elusión de estos, así como terminar con el secreto fiscal y correr el velo para transparentar los ingresos del Estado que obtiene a través de impuestos, aportaciones de seguridad social y contribuciones de mejoras y derechos, atendiendo al principio constitucional de proporcionalidad.

Si bien existe el compromiso de no aumentar impuestos, es necesario revisar el sistema fiscal para efecto de evitar la evasión y la elusión de estos, así como terminar con el secreto fiscal y correr el velo para transparentar los ingresos del Estado que obtiene a través de impuestos, aportaciones de seguridad social y contribuciones de mejoras y derechos, atendiendo al principio constitucional de proporcionalidad

“El impuesto requiere ser proporcional y esa proporción, para ser justa, se fundará, en primer término, en el Ingreso del contribuyente, punto de partido para aquilatar su capacidad contributiva y poder significarse que si aquel obtiene mayores Ingresos, más alto tendrá que ser el impuesto que llegará o satisfacerse, correspondiendo al legislador y a su obra inmediata, esto es, la ley, fijará esa proporción…”.1

Consecuentemente, los legisladores estarán obligados a revisar el sistema para determinar los créditos fiscales y la ejecución o cobro de los mismos, con el objeto de evitar cualquier desvío en la determinación de los ingresos del Estado, ello en razón de la necesidad de evitar privilegios o ganancias indebidas.

Un ejemplo: en el Informe de Resultados de la Fiscalización Superior de la Cuenta Pública, la Auditoría Superior de la Federación dio cuenta de la cancelación y condonación de créditos fiscales en el ejercicio de 2007, señalando la improcedencia de la condonación de multas y recargos por un monto de mil 123 millones 614 mil pesos. Obligaciones fiscales derivadas de la falta de pago del Impuesto Sobre la Renta por parte de solo cinco empresas. Opacidad que solo puede combatirse a partir de la transparencia de la información fiscal que genera el Estado en el ejercicio de la recaudación de impuestos. Misma transparencia debe impulsarse en el resto de conceptos de ingresos del Estado, como las aportaciones de seguridad social (IMSS-ISSSTE), derechos (empresas mineras y petroleras), con lo cual se podrá cumplir con el principio de proporcionalidad en los impuestos de los mexicanos, mismo que deberá atender a la eliminación del secreto fiscal.

En ese sentido, la transparencia fiscal deberá estar acompañada de la revisión de atribuciones y competencias de cada una de las instituciones que integran el Sistema Nacional Anticorrupción, modificando los regímenes procesales (el contenido en la Ley Federal de Procedimiento Contencioso Administrativo y en la Ley General de Responsabilidades Administrativas) y cambiar el procedimiento contencioso administrativo a uno de plena jurisdicción.

La transparencia y máxima publicidad en la determinación y ejecución de créditos fiscales y obligaciones de contribución, sin lugar a dudas, serán la base para la creación de un Estado de derecho para el combate a la desigualdad y pobreza nacional.

También será relevante la revisión de las leyes vinculados al crimen de lesa humanidad relativa a la desaparición forzada, agravio para miles de mexicanos. El reto no es menor, es necesaria la actuación autónoma de la función legislativa en un sistema gubernamental con pesos y contrapesos.

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