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Sociedad

Prohibición de esparcir cenizas sólo es para los católicos, dice Arquidiócesis

MÉXICO.- La norma que señala que las cenizas de los difuntos deben ser conservadas en un lugar aprobado por la Iglesia o consagrado, sólo es obligatoria para los católicos, informó el vocero de la Arquidiócesis de México, Hugo Valdemar, quien dijo estar al tanto de la indignación manifestada en redes sociales al respecto.

En entrevista con Notimex, advirtió que la Iglesia católica no podrá celebrar exequias o funerales cristianos a quienes contradigan esa prohibición del Vaticano y dejen dispuesto que sus cenizas sean esparcidas o se mantengan en casa.

Reconoció que en las redes sociales se ha reflejado la indignación de muchas personas por esta medida de la Santa Sede, la cual prohíbe que las cenizas de los católicos que desean ser cremados sean esparcidas, divididas entre familiares o conservadas en casa.

Sin embargo, advirtió, “estas disposiciones son para los católicos, quien se diga católico y quiere ser un buen católico debe obedecer lo que la Iglesia Católica pide, si no puede hacer lo que quiera con sus cenizas”.

Además, explicó que el documento emitido por la Congregación para la Doctrina de la Fe en agosto y firmado en marzo por el Papa Francisco no prevé “sanciones” para quienes no lo acaten.

“El documento dice que si alguna persona deja dispuesto que sus cenizas sean tiradas al mar o río, bosque o estos lugares, no se le pueden celebrar las exequias, los funerales cristianos católicos, porque esas acciones contradicen la fe cristiana de la resurrección”.

Estas pautas que emite el Vaticano, precisó el prelado, no son nuevas, pues datan de 1963 cuando el Papa Juan XXIII levantó la prohibición de la cremación para los fieles católicos, pues hasta antes de esta fecha solo se permitía la inhumación, es decir, el entierro.

“La actual, lo que dispone es recordar la doctrina católica, sobre los fieles difuntos y el trato que se debe dar a sus cuerpos, y algunas prohibiciones por algunas prácticas abusivas que se vienen realizando desde hace varios años”.

Valdemar Romero comentó que muchas personas esparcen las cenizas de sus fieles difuntos en el mar, bosque o ríos, y detrás de esto hay una perspectiva naturalista, nihilista o relativista que contradice la fe cristiana y de la resurrección.

“De ahí que la Santa Sede dice, atención, esas prácticas están prohibidas; no se pueden hacer y las cenizas tampoco pueden estar en casas particulares, porque no es el lugar adecuado. En todo caso tienen que estar en un lugar sagrado, digno y apropiado para ello”, subrayó.

Los católicos que por ignorancia y no por contradecir la fe cristiana han dispuesto de las cenizas de sus familiares cremados en algunos de los lugares que prohíbe la Iglesia, no tienen consecuencias porque “no hay un problema de fe”.

“¿Qué pasa con esas cenizas que se esparcieron en el mar y bosque? Está la omnipotencia de Dios para la resurrección, no hay nada imposible para Dios. Lo que la Iglesia quiere hacer no es remediar lo que ya se ha hecho, sino recuperar el sentido cristiano de la muerte y resurrección”, recalcó.

Por ello, exhortó a los católicos que por ignorancia o desconocimiento han esparcido las cenizas de sus muertos a no preocuparse, porque “no hay consecuencias, solo recen por sus difuntos, por lo demás no es para que se mortifiquen o se sientan mal”.

“La resurrección del último día no depende de dónde sepultaron el cuerpo o dónde dejaron las cenizas, sino de la omnipotencia de Dios que puede hacer todas las cosas, pero sí, la Iglesia quiere que en adelante tengan mucho cuidado y obedezcamos estas normas”, insistió.

El vocero de la Arquidiócesis de México enfatizó también que para la Iglesia Católica ninguna persona es dueña de otra, sino propiedad de Dios.

“Se debe aclarar: no somos dueños de las personas, el único dueño es Dios… El único dueño es Dios y fuimos creados por él y hacia él nos dirigimos”.

En este sentido, las nuevas normas, sostuvo, permiten a los católicos “tener claro que no puedo tener como un objeto a un fiel difunto, o hacerlo un diamante como ahora se hace en Suiza, eso no es compatible con la fe cristiana, lo deja muy claro el documento, eso no está permitido”.

“A nadie se le está obligando, pero si eres católico obedece las normas; no las quieres obedecer, entonces hazte panteísta, naturalista, lo que tu quieras, pero no eres católico porque no obedeces lo que tu Iglesia te pide”, planteó

Notimex
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Economía

Irma es comerciante; asegura que sus ventas bajaron hasta 70%

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QUERÉTARO.- La que antes era una fiesta importante para los locatarios del Mercado Escobedo, en el municipio de Querétaro, por las altas ventas que registraban, hoy es un día más en el calendario. “En lo que va del año no he vendido ni un vestidito, en otros años esta fiesta me dejaba ganar mucho, ahora no hay nada de eso”, dice Irma Otero, locataria del mercado desde hace 30 años, y se refiere a la tradicional fiesta de la Candelaria, que se celebra el 2 de febrero, y que más que un acto religioso se ha convertido en una fiesta popular para las familias.

La Candelaria es una celebración religiosa relacionada con la presentación del niño Jesús al templo. Por lo que muchas familias toman al niño Dios de sus nacimientos, lo visten elegantemente (para lo que compran vestidos y camisones) y acuden a misa para recibir la bendición.

En esta celebración también se crean lazos de compadrazgos (dependiendo de quien apadrine al niño ese año) y culmina con una cena en familia, en donde los tamales son el plato principal.

Sin embargo, este año es diferente. La contingencia sanitaria por Covid-19 no sólo ha modificado la dinámica social, sino también la economía de las familias, por lo que muchas personas no tienen los recursos económicos para comprarle ropa nueva al niñito Dios, ni tampoco para organizar una cena con tamales.

En otros años, para estas mismas fechas Irma ya había vendido casi todos los cambios de ropa para los niños Dios, también había vendido varios tronos de madera, sombreritos tejidos y demás artículos para embellecer al niño Dios de cada familia.

No obstante, este año no ha vendido ni una sola de estas piezas, situación que nunca le había ocurrido en sus 30 años como comerciante.

“Tengo 30 años de comerciante, vendo ropa y varios productos, pero lo principal son los vestidos para el niño Dios, vestidos de muchos tamaños precios, colores. Ya estamos a menos de una semana de que sea lo de la Candelaria, y no he vendido ni un vestidito, que es lo que más se vende en estas fechas”, lamenta.

“En otros años, para estas fechas ya había vendido todo, porque la gente se prepara con tiempo para levantar al niño, viene, ve vestidos, escoge el que le gusta, después vuelven por alguna otra cosita, pero hoy no ha habido nada de eso, ya estamos a muy pocos días, yo creo que este año las ventas ni se van a notar”.

En la experiencia de la experimentada vendedora, la Candelaria no es la única fiesta en donde las familias queretanas compran nuevos atuendos para su niño Dios, algunas personas lo hacen también para Navidad o Día de Reyes, pero este año tampoco se registraron ventas en esas fechas.

“En Navidad o Día de Reyes es cuando algunos les compran vestiditos nuevos, como un regalo que le hacen al niño, algunos lo visten de ‘indito’ y lo presentan a la virgen el 12 de diciembre, pero por lo del covid no tuve ventas en ninguna de esas fechas, y lo entiendo, pues esque la gente no tiene dinero. Esta fecha era muy buena para nosotros, pero mire cómo estamos ahora, prácticamente sin vender”.

Irma señala que las bajas ventas iniciaron desde el año pasado, cuando por la contingencia sanitaria todos los locatarios del Mercado Escobedo se mantuvieron cerrados durante tres meses, desde entonces no ha podido recuperar lo que invirtió en traer mercancía.

De hecho, para la fiesta de la Candelaria de este año, ni siquiera compró nuevas prendas para los niños Dios, sino que trató de vender la mercancía que tenía almacenada desde el año pasado.

Todos los días, Irma Otero empaca y vuelve a desempacar los vestidos para los niños Dios que están en venta, los cuida del polvo, del paso del tiempo, espera que se vendan pronto.

Los clientes que recorren los pasillos del mercado siempre se detienen en el local, los atrae el brillo y el encaje con el que están hechos los vestidos y camisones, preguntan por el precio y la disponibilidad en distintos colores, la comerciante los aborda de inmediato, se los muestra, les dice que los precios van desde los 40 hasta los 500 pesos, pero eso es todo, las ventas no se concretan.

Con decepción, la comerciante dice: “Siempre es así, todos preguntan pero no compran, la gente no tiene dinero”.

La fiesta de la candelaria no es la única festividad en la que Irma ha detectado bajas ventas, dice que así ha sido todo el último año, calcula que sus ventas cayeron un 70%, desde que inició la contingencia por covid.

“Desde el año pasado las ventas han bajado muchísimo, yo creo que un 70% y esque ademas ahorita todos cerramos temprano, todo tiene que estar cerrado a las 5 de la tarde, entonces desde las 4 o 4:30 tenemos que empezar a guardar todo para bajar las cortinas de los locales”

Espera que en los próximos días, cuando esté más cercana la fiesta de la Candelaria, sus ventas mejoren, pero lo ve difícil, mientras tanto, seguirá manteniendo sus actividades en el mercado.

“A la gente le decimos que aquí estamos listos, con todo lo que necesitan para esta fiesta que es cuando en las familias se levanta al niñito Jesús, y les decimos a todos que se cuiden porque si estamos en está situación es porque cada día hay más enfermos, hay que cuidarnos todos”, finaliza la comerciante.

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Reporte Nivel Uno No. 115

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