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Economía

“Pigmentocracia”: dime de qué color es tu piel y te diré cuánto ganas

Publicado

| Daniel García


Según estudios recientes, el color de piel puede ser determinante en México para conseguir un mejor empleo o mejores salarios. Así, en pleno siglo XXI, las personas de tez oscura siguen siendo las más discriminadas laboral y profesionalmente.


La mayoría de los mexicanos no se ve a sí misma como racista y dice estar contra el racismo, pero datos obtenidos por un reciente estudio del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) e investigaciones anteriores revelan que el color de piel puede influir de manera determinante en la movilidad social, en el trato hacia las personas e, incluso, en el éxito profesional.

“De alguna manera, el sentido común ya nos lo indicaba. Sabemos que en México hay estereotipos de belleza y de prestigio que suelen asociarse con la tez clara: la mayor parte de quienes aparecen en la televisión o en los promocionales son personas de tez clara y su tipo físico no corresponde al que normalmente vemos en México. Entonces, ya había esta evidencia a partir de lo que uno puede simplemente observar en los medios de comunicación y la calle, pero lo que nos ha permitido este tipo de investigaciones es tener una base de datos más sólida que corrobora lo que, de alguna forma, el sentido común ya nos indicaba: que en México gozan de ciertos privilegios las personas de tez clara, que no tienen las personas de tez más oscura”, dijo en entrevista Regina Martínez Casas, profesora en el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS).

“Superación” según el tono de la piel

El Módulo de Movilidad Social Intergeneracional (MMSI), presentado recientemente por el Inegi, reveló que de las personas autoclasificadas en tonalidades de piel más clara, solo 10 por ciento no cuenta con algún nivel de escolaridad; mientras que la cifra se eleva a 20.2 por ciento para las personas que se autoclasificaron en las tonalidades de piel más oscuras.

De manera que mientras más oscuro es el color de piel, los porcentajes de personas ocupadas en actividades de mayor calificación se reducen. Cuando los tonos de piel se vuelven más claros, los porcentajes de ocupados en actividades de media y alta calificación se incrementan. Para las tonalidades de piel más oscura se percibe en menor proporción una mejora en su situación socioeconómica (48.6 por ciento), en comparación con la tonalidad de piel más clara (52.2 por ciento).

Estudios previos, como el Proyecto sobre Etnicidad y Raza en América Latina (PERLA, por sus siglas en inglés) y la Encuesta de Movilidad Social 2015 realizada por el Colegio de México (Colmex), presentan cifras que también muestran la existencia de discriminación y falta de movilidad social como consecuencia del color de piel.

Según el PERLA, 55 por ciento de la muestra analizada en México mencionó haber atestiguado actos discriminatorios por el color de la piel. De igual forma, una persona de tez clara con estudios universitarios tiene 11 por ciento más posibilidades de conseguir un trabajo mejor pagado, comparado con el cuatro por ciento de probabilidades de un individuo con una piel más oscura. En contraste, un 49 por ciento de habitantes con piel oscura tienen empleos como jornaleros, campesinos o trabajadores domésticos, contra el 24 por ciento de personas con piel clara.

Por su parte, la encuesta presentada hace dos años por el Colmex sostiene que “personas con color de piel más oscuro presentan menor movilidad social que personas con tono de piel más claro”. Esto es, entre quienes nacen en condiciones de pobreza, el 44 por ciento de color oscuro sigue siendo muy pobre, pero el porcentaje se reduce a 20 si nacieron con tono de piel más claro. El mismo estudio también concluyó que “en México, color de piel está relacionado con estatus socioeconómico. A mayor riqueza del hogar mayor el porcentaje de personas con piel más clara”.

“Pigmentocracia” mexicana

De acuerdo con los estudios citados y la realidad que se vive cotidianamente en nuestro país, especialistas aseguran que México sí vive en una “pigmentocracia”, término atribuido a la autora y académica Susana Vargas Cervantes, quien comenzó a utilizarlo desde 2013 en su trabajo académico “¡Alarma! Mujercitos performando el género en una sociedad pigmentocrática”.

En entrevista para Reporte Nivel Uno, Vargas Cervantes define el concepto como “una metodología para hablar de un ‘sistema’ en el que las tonalidades de la piel son percibidas a partir de intervenciones sociales y culturales, así como vinculadas a un cierto nivel socioeconómico. En este sistema, la clase y la tonalidad de la piel, aunque no son lo mismo, funcionan como dispositivos de poder autorreproducibles e interdependientes”.

La académica matiza que la “pigmentocracia” no está relacionada únicamente con el color de piel y debe analizarse en conjunción con clase social. “Por ejemplo, ser de tez morena se percibe de diferente forma dependiendo cómo estás vestido, con quién estás, a qué escuela fuiste, y tu capital cultural”, destaca, y añade: “La ‘blancura’ solo existe en relación a la clase y las conjunciones culturales que la hacen posible. Ser ‘blanco’ en México no es solo una cuestión de un color determinado, sino también de las relaciones sociales y del contexto cultural”.

Especialistas coinciden en que este tipo de discriminación, por el color de piel o la clase social, es un problema arraigado en la sociedad mexicana, que viene incluso desde la época prehispánica, cuando ya había una sociedad bastante jerarquizada; se acrecentó con la Colonia y continuó después de la Independencia, cuando comenzó a establecerse quién sería el “mexicano ideal”, el cual se pensaba debería de ser blanco y de clase alta.

De acuerdo con Martínez Casas, la “pigmentocracia” en el país tiene consecuencias a tres niveles: “En las interacciones cara a cara y relaciones interpersonales, donde personas declaran haber sido discriminadas por su color de piel; la discriminación a nivel institucional: personas que declaran haber tenido dificultades para encontrar un empleo o para ingresar en algún tipo de institución por su color de piel; y la discriminación estructural, en la que, una vez que han salvado barreras como la escolaridad, se les dificulta tener un ingreso acorde con su perfil profesional por su color de piel”.

Pero la “pigmentocracia” no solo afecta a los ciudadanos “comunes”, también lo hace en las altas esferas de la sociedad, como es el caso de la política, y en específico de la Cámara de Diputados. Un análisis realizado por el académico de la UNAM Adrián Santuario encontró que en la mayoría de los partidos políticos representados en San Lázaro la gama de colores se inclina más hacia los tonos claros que los oscuros. El Partido Verde es el grupo político de las personas más blancas y el PRD de las más morenas. “Yo iba con la esperanza de que todos los tonos de piel fueran relativamente uniformes entre los diputados, pero me di cuenta que había una tendencia muy marcada hacia los tonos de piel clara”, explicó Santuario en entrevista.

Mexicanos, ¿racistas y clasistas?

Según la última Encuesta Nacional sobre Discriminación en México, elaborada por la Comisión Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), el 40 por ciento de los mexicanos considera que en México se trata igual a las personas según su tono de piel, mientras que el 17.3 por ciento dijo que se les trata igual pero solo en parte. En contraste, el 28 por ciento dijo que se les trata de forma desigual.

Martínez Casas considera que “nos cuesta trabajo aceptarlo (que hay racismo en México), nos parece además políticamente incorrecto, pero los resultados de las investigaciones muestran que sí: parte de nuestras oportunidades de desarrollo exitoso en la sociedad mexicana están condicionadas por la manera en que nos vemos, en particular por nuestro color de piel, pues es casi inevitable concluir que esto es una forma soterrada de racismo”.

Santuario considera que en México “estamos en una sociedad clasista, que venimos arrastrando desde el siglo XVI”; mientras que Vargas Cervantes asegura que los mexicanos somos “raciclasistas”, porque “somos racistas y también clasistas, al mismo tiempo”.

Cómo combatir la “pigmentocracia”

Los expertos consultados concuerdan en que es posible y necesario combatir la discriminación por el tono de piel. En principio, Vargas Cervantes considera que “es importante darnos cuenta de nuestro racismo y clasismo internalizado, en la posición en la que estemos”. Además de ello, es necesario, de acuerdo con Martínez Casas, la implementación de política públicas más eficientes que contribuyan a erradicar este tipo de estereotipos que están cancelando o limitando las posibilidades de un mejor futuro a las generaciones jóvenes solamente por la manera en que se ven.

De igual forma, la especialista del CIESAS considera que “los medios de comunicación juegan un papel fundamental, debido a que si no se cuenta con el apoyo de ellos para sensibilizarnos sobre estas situaciones es muy difícil que tengan eco las políticas públicas que buscan erradicar la discriminación”.

Economía

Empresa francesa anuncia a Peña Nieto inversión de entre 25 y 30 mdd

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Foto: Especial

MÉXICO.- El presidente Enrique Peña Nieto se reunió hoy con el director general de Grupo Safran, Phillippe Petitcolin, quien le anunció una inversión de entre 25 y 30 millones de dólares para construir una planta industrial en el país.

Durante el encuentro efectuado en la residencia oficial de Los Pinos, el mandatario y el empresario francés conversaron sobre los planes de inversión de la multinacional, que ya cuenta con 11 plantas en México.

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Phillippe Petitcolin se encuentra en el país para inaugurar la décimo primera planta industrial de la empresa, ubicada en el Parque Aeroespacial Querétaro, y que comenzó operaciones a finales de 2017.

La nueva planta, que contó con una inversión total de casi 100 millones de dólares y creó 440 nuevos empleos en su etapa inicial, está dedicada a la producción de componentes para el nuevo motor de avión LEAP, que reduce 50 por ciento las emisiones contaminantes.

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Safran es un grupo dedicado a la proveeduría de sistemas y alta tecnología para los sectores aeroespacial, de defensa y de seguridad, que opera en los cinco continentes, tiene más de 20 años de presencia en México y constituye el máximo empleador de la industria aeroespacial en el país.

Con la reciente adquisición de Zodiac Aerospace por parte de Grupo Safran, el número de plantas en México pasará de 11 a 23 y se duplicará el número de empleados, de seis mil a 12 mil.

Notimex/ssc

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