Conecte con nosotros

Sociedad

Buscan rescatar tradiciones mexicanas con pintura de 30 mil rostros de catrinas

Publicado

MÉXICO.- Alrededor de 30 mil personas participarán en una procesión de catrinas orquestada por Mega Body Paint, una organización civil que busca mediante este evento de caracterización el rescate de las tradiciones mexicanas y el fomento del arraigo cultural de los mexicanos.

La presidenta de Mega Body Paint México, Jessica Esquivias, explicó a Notimex que el 22 de octubre próximo alrededor de 200 artistas iniciarán la tarea de pintar los rostros de los chilangos que acudan al Ángel de la Independencia, todos con el tema de las catrinas.

De acuerdo con una publicación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), las catrinas son uno de lo íconos que representan la imagen mexicana sobre la muerte y están asociadas con la celebración del Día de Muertos, en específico en el entorno urbano.

La organizadora detalló que a cuatro años de celebrar esta elegante procesión continúa buscando recursos para así continuar promoviendo una parte de la cultura mexicana, por lo que la pintura de los rostros tendrá una cuota de recuperación que va desde los cien pesos para de esta manera apoyar a los artistas y solventar los gastos del evento.

En cuanto a los artistas que participarán en esta edición, refirió que se consideraron aspectos de velocidad y buen trabajo, ello, debido a que se espera que acudan alrededor de 30 mil personas a pintar sus rostros con las tradicionales catrinas desarrolladas ya hace poco más de un centenar de años por el artista José Guadalupe Posadas.

Explicó que serán ocho horas en las que los pinceles y pinturas de los artistas hagan los diseños de blanquinegras catrinas aderezadas con coloridas flores y suntuosos sombreros, sin embargo, también se espera la asistencia de personas ya caracterizadas que se unan a la procesión que concluirá en el Palacio de Bellas Artes.

La fundadora de la asociación civil que trabaja desde 2014, explicó que realizar un evento de esta naturaleza requiere de esfuerzos importantes dado que se requieren mesas, carpas, agua y alimento para los artistas, así como materiales, por lo que buscan la ayuda de empresas socialmente responsables para así solventar los gastos.

En cuanto a la cuota de recuperación, explicó que es significativa debido a que los artistas son profesionales del face paint, “es muy poco, lo hacemos precisamente porque queremos recuperar nuestras tradiciones, entonces es poner nuestro granito de arena, tampoco podemos hacer que los artistas regalen su trabajo, por lo que solicitamos el apoyo de las personas”.

Notimex

Sociedad

“Tengo miedo de venir, pero más miedo me daba quedarme”: migrante

Publicado

el

gabriel_migrante, Gabriel, 81 kb, Migrante
Foto: Cuartoscuro.

CHIAPAS.- En el Centro Social “Francisco I. Madero”, a un costado del parque central de esta localidad, Gabriel pasa la calurosa tarde taciturno; sus ojos permanecen fijos en un punto del horizonte, mientras varios niños juegan a su alrededor como pueden y con lo que pueden. Él, es un migrante.

Forma parte de los cerca de mil hondureños que se encuentran en esas instalaciones propiedad del gobierno municipal, a cargo de Sonia Eloina Hernández Aguilar, lugar que se ha habilitado como albergue.

Dentro del galerón se reparten decenas de familias, muchas de ellas con niños cuyas edades van de meses de nacidos a unos 10 u 11 años. Todos comparten un solo baño y las autoridades mantienen como pueden el orden.

A la entrada, una mesa con representantes de los grupos Beta (en su característico uniforme naranja), del DIF, la Secretaría de Salud, Protección Civil tanto municipal como estatal, así como trabajadoras sociales, dan la bienvenida a cada migrante como Gabriel, los cuales van llegando en oleadas.

Colchonetas, sillas plegables de madera y plástico, sirven de “mobiliario” a los casi mil migrantes hondureños que han arribado desde el viernes, a pesar del cierre del puente internacional que une Tucun Uman, en Guatemala, con esta localidad en México.

Gabriel está pensativo y tiene razones para ello. Hace casi un mes, los delincuentes asociados con policías en una localidad rural ubicada entre Tugucigalpa y San Pedro Sula, lo amenazaron de muerte, porque querían robarle la cosecha de maíz que acababa de levantar en la propiedad de su familia.

Una tarde llegó a su casa y encontró a su mujer y a sus niñas de dos y cinco años, llorando. Alarmado, preguntó quién en la familia había muerto, a lo que ella, contenta y sorprendida le contestó: “Tú”.

Cuando recobró la calma, le explicó que horas antes se presentaron a la casa el delincuente que lo había amenazado y un policía, quienes le dijeron que acababan de encontrar muerto a Gabriel en una zanja y tenía que ir por su cadáver.

“Por eso me decidí a venir en este éxodo. No creas, me da miedo -confiesa el migrante-, pero me daba más miedo quedarme y por eso estoy aquí, sin saber qué va a pasar, pero dispuesto a permanecer en México o ir a Estados Unidos, donde sea que consiga trabajo”.

Gabriel ha hecho nexos con otros compañeros de viaje. Frankie y Roberto tienen varios rasgos en común: ambos tienen 17 años, sus papás fueron asesinados por la delincuencia y viven en la casa de la mamá de Frankie, prácticamente como hermanos.

Ahora comparten esta aventura de venir a México, originalmente guiados por el exdiputado hondureño Bartolo Aguilar -hoy preso en Nicaragua- y la angustia de no saber qué les depara el futuro. A cualquier mexicano que ven le preguntan detalles sobre cómo pueden pedir asilo.

Quieren saber si podrán transitar por México hacia Estados Unidos sin que los moleste la policía, indagan si tener familiares nacidos en México es o no una ventaja en términos migratorios, si alguien sabe quién los guía ahora, porque sus dirigentes han sido encarcelados.

Mientras estas personas platican sus historias, una multitud de niños corre y juega alrededor. Muchos padres han traído menores, cuyas edades van de sólo meses de nacidos hasta los 10 u 11 años.

Con una pelota pequeña, corren entre las sillas y las colchonetas en el suelo. Gritan y se persiguen mutuamente, se aferran a ser niños pese al difícil entorno, a la incertidumbre, a los 30 grados centígrados en el improvisado albergue oloroso a sudor y a encierro involuntario.

Notimex/ssc

Seguir leyendo

Revista Digital

Transición 2018

CDMX

Tienes que leer