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UACM: universidad santuario para dreamers, migrantes y refugiados

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MÉXICO.- En este país abrió la primera universidad santuario para para dreamers, migrantes, refugiados y jóvenes en exilio.

Más de 622 mil jóvenes mexicanos que crecieron y estudiaron en Estados Unidos están en riesgo de ser deportados a nuestro país por la reciente cancelación de DACA. En este escenario, México parece no estar preparado para resolver esta demanda en lo inmediato, al menos, en materia educativa.

Magali Téllez

Con las manos ensangrentadas al cruzar a gatas un cementerio repleto de huizache espino en la frontera de Sonora, Iván Pacheco Martínez, a la edad de ocho años entendió que era un “coyote”; el personaje que habría pasado a otros niños y a gente de complexión delgada por un túnel de México a Estados Unidos.

En el año 2002, para llegar a Sonora, Iván y su madre se transportaron en un vehículo de gran tamaño: un tráiler que iba lleno de personas en el que recuerda, apenas podían respirar. Esta práctica se repitió hasta llegar a Texas. Los sin papeles tenían el deseo de reunirse con su familia una vez cruzada la frontera.

La inocencia de Iván entendió como un juego la experiencia de correr muy rápido para ocultarse de “la migra” y que ésta no lo alcanzara. Sus padres, formaron parte de las 450 mil personas que cruzan por México cada año en busca de alcanzar el sueño americano. Todos con la esperanza de lograr mejores oportunidades de desarrollo y también de crecimiento económico.

Iván se reconoce como ´dreamer´, un joven soñador que desde niño tenía la ilusión de lograr en un país ajeno al suyo, lo que en México sus padres no tenían la posibilidad de darle.

“En un momento de incertidumbre decidí regresar a México”

Sin embargo, su situación migratoria limitó su progreso educativo. El joven que hoy tiene 24 años de edad, relata a Reporte Nivel Uno: “estudié primaria, secundaria y preparatoria. Hasta ahí llegó mi límite de esperanza y en un momento de incertidumbre decidí regresar a México para seguir con los estudios universitarios.

Al volver a México en el año 2011, Iván buscó revalidar sus estudios a través de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Lo que no imaginó del regreso a este país, era que la institución no había enfrentado un caso similar. La SEP tardó año y medio en resolver su demanda.

A través de la Apostilla (certificación de documentos) seis meses fue el periodo que Iván esperó para que la institución validara cada documento por nivel educativo. En dicho procedimiento, el joven mexicano gastó entre tres mil y seis mil pesos para obtener sus certificados de estudios.

Para incorporarse a la universidad en México tardó más de 18 meses y al acreditar su bachillerato ante la SEP, al fin pudo concursar en los procesos de selección para el ingreso a la educación superior.

“En ningún momento de tu vida has pertenecido”

El panorama en México para el más de medio millón de jóvenes que están en riesgo de ser deportados no es nada alentador. En Estados Unidos bajo la protección de DACA, los jóvenes mexicanos contaban con un permiso de trabajo temporal, seguridad social, identificación, licencia de conducir y seguro médico.

En México, al ser residentes del país del norte y volver a su tierra de origen, los jóvenes deberán tramitar sus documentos oficiales y con ello acceder a todos los servicios. El gobierno federal informó que “recibirá con los brazos abiertos a los jóvenes que se regresen y ofrecerá el mayor apoyo para integrarse plenamente al país”.

Esta promesa incluye la instalación de bolsas de trabajo, programas de crédito, becas, seguro popular, acceso a la educación y revalidación de materias. Sin embargo, es un ejercicio que aún no se pone en marcha.

“Te das cuenta que en ningún momento de tu vida has pertenecido. Simplemente eres un fantasma. Viviendo esta experiencia en carne y hueso es triste, es frustración, incertidumbre. Como en mi caso, puedes caer en depresión. Te quedas solo, sin saber qué hacer: si estudiar o trabajar”, revela el joven estudiante que volvió a su hogar en el Estado de México.

Estos son los denominados dreamers

Para la profesora investigadora de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), Amarela Varela, un dreamer es hoy una figura amenazada. “Es un niño al que sus papás se llevaron a cruzar la frontera y desobedeciendo las leyes de acceso a Estados Unidos lo convirtieron en una figura dual, México-americano”.

La investigadora es titular del primer programa de apoyo a dreamers en México desde un contexto educativo. La UACM creó el proyecto “Saberes Migrantes, Santuario Fronterizo” que nace pensando en los sin papeles, que “al llegar a la universidad no están en condiciones de competir en esa sociedad con las mismas condiciones de aquellos que nacieron ahí”.

Iván es uno de ellos, un dreamer, soñador, idealista que cursa el sexto semestre de ingeniería y ahora forma parte este proceso autogestivo. “Saberes Migrantes, Santuario Fronterizo” es un proyecto creado en junio de 2017 que elimina el requisito de la Apostilla y permite que los estudiantes extranjeros, migrantes y refugiados puedan continuar sus estudios universitarios.

Este proyecto “busca incluir en la universidad a todos los excluidos como una práctica de hospitalidad radical a los jóvenes deportados, dreamers o no dreamers, migrantes en tránsito o solicitantes de asilo, para dejar de excluirlos estructuralmente (…) Surge para crear herramientas de autodefensa y autogestión migrante. Que entre jóvenes se junten, se conozcan, e intercambien saberes”.

Universidad Santuario

“El estatus migratorio no es relevante para la universidad”. Este proyecto surgió como una ventana de oportunidades para los jóvenes. En entrevista con esta casa editorial, Jill Anderson, directora de Otros Dreamers en Acción (ODA), asociación dedicada a brindar apoyo gratuito a jóvenes deportados y refugiados explica que este proyecto donde participa con la UACM facilita la revalidación de estudios.

Con cinco años de experiencia en México, trabajó con la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) para modificar las normas y flexibilizar los trámites en apoyo a los jóvenes migrantes y refugiados. A través del acuerdo 286 y la Iniciativa Preferente del gobierno federal se logró eliminar la Apostilla y los trámites largos y costosos.

De acuerdo con Jill, esta es una política de confianza. Sin embargo, el próximo reto es que este logro se replique en todos los estados de la República y en otras universidades tanto públicas como privadas. ODA cuenta con 80 miembros a nivel transnacional México-Estados Unidos y asesora de manera gratuita a los jóvenes que buscan revalidar sus materias o ingresar a una escuela de educación superior.

ODA proporciona información sobre empleo, seguridad social y brinda acompañamiento a los jóvenes. El intercambio es que los jóvenes reproduzcan esta forma de apoyo y sean solidarios con otros migrantes, refugiados y exiliados en México.

Se espera que este proyecto conjunto entre UACM y ODA, “Saberes Migrantes, Santuario Fronterizo” logre integrar a los jóvenes que no tienen acceso a la educación superior. El pendiente es realizar una buena convocatoria y difusión para matricular al mayor número de estudiantes: dreamers, migrantes, refugiados y jóvenes en exilio.

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Familia Michoacana torturó, violó y mató a 12 policías… y García Luna lo permitió

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MÉXICO.- Doce policías federales fueron torturados, agredidos sexualmente y asesinados en 2009 porque los exfuncionarios Genaro García Luna, Ramón Enrique Pequeño García y Luis Cárdenas Palomino los abandonaron, lo que habría funcionado para favorecer al Cártel de Sinaloa, de acuerdo con una investigación de la periodista Dolia Estévez.

“Esto justificó un despliegue masivo de 5 mil 500 elementos de la Policía Federal y del Ejército en Michoacán y eso le sirvió desde luego al cártel de Sinaloa, que era con los que estaban presuntamente coludidos el grupo de Garcia Luna y Pequeño”, dijo la reportera en entrevista con Alejandro Paéz Varela para el programa “Los periodistas”, de La Octava.

Los 11 hombres y una mujer policías fueron enviados a Arteaga, Michoacán, un poblado pequeño, a realizar un trabajo bajo cubierta, vestidos de civiles y desarmados, pero fueron identificados por integrantes del grupo delincuencial La Familia Michoacana.

La reportera dijo en la entrevista que los sicarios que detuvieron a la y los agentes federales usaron unos de los celulares de los policías para comunicarse con su jefe inmediato en la Policía Federal, después, Pequeño García, exjefe de la División de Inteligencia de la Policía Federal, tomó el caso y lo consultó con su jefe, el ex-secretario de Seguridad Pública de Felipe Calderón, Genaro García Luna, y decidieron que no negociarían la liberación.

“Dentro de las súplicas de las víctimas admitieron que eran policías federales, pero los jefes directos de Pequeño, que era García Luna, dijeron: ‘No vamos a hacer nada’. Y de inmediato fueron cruelmente asesinados, torturados, la mujer fue violada por varios de los sicarios, ese fue el día más negro para la Policía Federal”, dijo la periodista independiente.

Para la reportera, ese hecho significó que “se viniera abajo la moral de las fuerzas policiacas, de los elementos de calle” y los asesinatos “de estos 12 policías que estaban cumplieron órdenes y fueron traicionados por sus jefes” siguen sin ser perdonados entre integrantes de la Policía Federal.

Las 10 personas asesinadas eran elementos del Grupo Especial de Operaciones, también había un hombre y una mujer del área de la Dirección de Investigación contra el Crimen Organizado, pertenecientes a la sección Tercera o sección Antidrogas, de la que era titular Pequeño.

Precisó que una parte de esa plantilla del área Antidrogas que dirigía Pequeño sigue en el Gobierno actual. “Los que eran escoltas, ahora son directores de áreas. Se los trajo Francisco Almazán Barocio, actual jefe de la Policía de Investigación de la Fiscalía General de Justicia de la CDMX, sucesor de Omar García Harfuch, Secretario de Seguridad de la Ciudad de México. En 2009, cuando asesinaron a los policías, Almazán Barocio trabajaba bajo Pequeño y era jefe inmediato de algunos de los compañeros sacrificados. Recibió entrenamiento de la DEA”, expuso.

Autoridades federales de Estados Unidos que llevan la causa contra el exsecretario de Seguridad Pública de Felipe Calderón, Genaro García Luna, acusaron formalmente de narcotraficantes a los exfuncionarios mexicanos Luis Cárdenas Palomino, extitular de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI), y Pequeño García el pasado 30 de julio.

Los fiscales que llevan el caso de García Luna dijeron que ambos individuos brindaron protección al cártel de Sinaloa, que comandaron Ismael “El Mayo” Zambada y Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos dijo que tanto Pequeño García como Cárdenas Palomino “aceptaron millones en sobornos para proteger al cártel de Sinaloa”.

“Ambos hombres eran socios cercanos de García Luna y pasaron gran parte de sus carreras en los servicios federales de seguridad persiguiendo ostensiblemente a los mismos traficantes a los que se les acusa de ayudar”, citó Alan Feuer, quien cubre juzgados para The New York Times.

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