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Opinión

La peligrosa disyuntiva del 1 de julio

(En caso de ganar) Si López decide seguir encarnando al López candidato, al líder social que mueve masas, que señala con su dedo flamígero y decide cumplir con todas y cada una de sus propuestas de campaña desde 2006, sin duda viviremos un gran problema. Su círculo operativo más cercano, el más radical, es el que definitivamente asaltaría la estructura de poder con todo lo que ello implica

Podríamos vivir una extraña, pero peligrosa disyuntiva, entendida esta como una situación en la que hay que elegir entre dos cosas o soluciones diferentes. Todo ello, en caso de que la mayoría de la población, de forma legítima, decida votar por Andrés Manuel López Obrador, a pesar de lo cuestionable que podría resultar para el conjunto de la sociedad que no desea votar por él.

Desde que López decidió erigirse como eterno candidato a la Presidencia de la República, sin reparo, había decidido hacerse responsable de sus actos, de sus dichos, de su discurso político, el cual siempre apostó por la división, sin siquiera dar una pincelada o tímido esbozo de unidad. Probablemente, ello es lo que más le dañó en sus anteriores intentos por hacerse de la Silla del Águila, sin embargo, aprendió; tardó 12 años en hacerlo, pero lo hizo.

Aquí cabe un paréntesis histórico. Contrario a lo que otros analistas han asegurado, nunca he dudado en defender la idea de que el secuestro de Paseo de la Reforma en 2006, liderado por López y sus huestes, no tenía como finalidad redirigir el enojo de sus seguidores, ni mucho menos defender la idea del fraude nunca comprobado. Esos fueron argumentos adoptados por sus soldados. Puedo apostar que, de forma fría y calculada, simplemente quería probar la lealtad de sus principales operadores.

Logró su cometido, con algunas excepciones. La mayoría que se aventuró a seguirle en tan extraña aventura todavía hoy le acuerpan. Le acompañaron en su segunda campaña, en su deserción del Partido de la Revolución Democrática y en la fundación de Morena. Son quienes le han defendido a capa y espada, los que han sacado el pecho y no le han abandonado; digamos que es su círculo operativo más cercano.

Ahora bien, el aprendizaje en esta tercera campaña le ha llevado a correrse un poco hacia el centro. Su discurso es menos beligerante, inclusivo, simpático en ocasiones. Aunque carezca de forma y sustancia, atrapa nuevos votantes y mantiene su voto cautivo.

(En otro escenario, en caso de ganar) Podríamos apostar que si el conjunto de ciudadanos más enojados, iracundos e intolerantes votan y ven triunfante a su opción política, eventualmente, los niveles de mal humor social tendrían que disminuir, la lógica así lo dicta. Pero si López pretende emular a Lula, la ira colectiva se encendería de nuevo…

Sus primeros votantes, los más leales, han envejecido con él. Ejemplos hay varios: personas como Elena Poniatowska o el mismo Taibo II hacen proselitismo, pero ya no recorren la plaza pública con la misma fuerza o el mismo ahínco. Es lo que previamente habíamos definido como su círculo operativo más cercano.

Haberse acercado más al centro le ha permitido cachar nuevos votantes, cuadros y militantes notables importados de otros partidos políticos, tránsfugas. Ignoro qué tan convencidos estén de la plataforma electoral de Morena. Incluso, se antoja imposible que tengan la disposición de hacer crecer vasos comunicantes unos y otros, pero ahí están y justo ahí nace la disyuntiva a vivir en breve.

¿Y si López pierde?

Su círculo operativo más cercano, seguramente se va a radicalizar. De qué forma o por cuánto tiempo, no se sabe; pero lo hará, aunque en muchos de ellos la edad les pasará factura. Respecto a los más jovenes, desde 1968 y 1971 no hemos vivido un verdadero movimiento político construido solamente por liderazgos dispuestos a salir y ofrendar su propia sangre. Los menos radicales tendrán incentivos para la traición y dejarle solo en el camino, son aves de paso que seguramente encontrarán el modo de darle la espalda.

¿Y si López gana?

Ese es, probablemente, el mayor de los misterios y la más profunda incertidumbre. He ahí la disyuntiva, y ambas son difíciles de digerir.

Primer escenario:

Si López decide seguir encarnando al López candidato, al líder social que mueve masas, que señala con su dedo flamígero y decide cumplir con todas y cada una de sus propuestas de campaña desde 2006, sin duda viviremos un gran problema. Su círculo operativo más cercano, el más radical, es el que definitivamente asaltaría la estructura de poder con todo lo que ello implica, pues no dejarán de intentar el transformar en su totalidad la estructura institucional, el modelo económico, la política social e, incluso, la forma en la que la ciudadanía organizada se relaciona y convive.

Este primer escenario es el que apuesta por insertar a México en el sueño bolivariano con todo lo que ello implica. ¿pPdrían lograrlo? Si las encuestas de conformación del Congreso de la Unión son ciertas, claro que podrían y las reacciones del sistema serían inmediatas y simplemente mortales. No estamos preparados para regresar en el tiempo, nadie lo está.

Parafraseando a Abraham J. Simpson, solo cabe decir “y si algún día viajas en el tiempo no toques nada, porque el más mínimo cambio modificará el futuro”.

Segundo escenario:

Si López decide que los libros de historia lo califiquen como el gran transformador, algo en lo cual no se ha cansado de hacer hincapié, entonces va a tener que situarse en el centro, estacionarse ahí y no moverse. Ello para mantener las directrices del actual modelo económico y poder reencausar, en la medida de lo posible, el gasto público para cumplir algunas de sus promesas de campaña, probablemente becas y subsidios directos a la población, sin embargo, este es, posiblemente, el escenario social más riesgoso.

Podríamos apostar que si el conjunto de ciudadanos más enojados, iracundos e intolerantes votan y ven triunfante a su opción política, eventualmente, los niveles de mal humor social tendrían que disminuir, la lógica así lo dicta. Pero si López pretende emular a Lula, la ira colectiva se encendería de nuevo, la fe incumplida se transformaría en un profundo sentimiento de traición. La pregunta sería: ¿por qué no llega el cambio prometido?

El entorno de rispidez, que él mismo ha forjado, simplemente, empeoraría. Entonces, las preguntas más pertinentes serían: ¿por cuál escenario apuesta?, ¿cuál le gusta más?

Parafraseando a León Trotsky, “las masas revolucionarias en alza nunca perdonan la cobardía y la traición”.

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Deportes

Comité Olímpico Mexicano ya no dará hospedaje ni comida a deportistas

comite_olimpico, Comité Olímpico Mexicano, 56 kb, deportistas
Foto: Cuartoscuro.

MÉXICO.- Debido a la falta de presupuesto, el Comité Olímpico Mexicano (COM) anunció que dejará de proveer hospedaje, alimentación y atención médica a los deportistas que integran sus distintas federaciones.

A través de una circular difundida de manera interna y que filtró el semanario Proceso, el presidente del COM, Carlos Padilla Becerra, informó que el Centro Deportivo Olímpico Mexicano (CDOM) cerrará de manera parcial a partir del 31 de julio de este año, por ende, los citados servicios quedarán suspendidos de manera infefinida .

Ya es imposible mantener los servicios de hospedaje, alimentación y atención médica que se ofrecen. Dado lo anterior se ha tomado la difícil decisión de suspender por completo y en forma indefinida dichos servicios a partir del 31 de julio, agradeciendo sean tan amables en cancelar, suspender y/o retirar todas sus reservaciones a partir de esta fecha”.
Comité Olímpico Mexicano

De 2012 a la fecha, el Comité Olímpico Mexicano ha subsistido gracias a los recursos que el titular de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) en turno le ha asignado. Por ejemplo, en el cuatrienio que comenzó en 2008 la asociación civil recibió 80 millones a través de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

TE RECOMENDAMOS LEER: Conade no tiene ni para pagar la luz, asegura Ana Gabriela Guevara

Sin embargo, los actuales ajustes presupuestales derivaron en que la dirigente de la Conade, Ana Gabriela Guevara, todavía no haya asignado una partida presupuesta al COM; cabe señalar que la citada Comisión sufrió un recorte de 70 millones de pesos en el presente año.

Es por ello que Guevara reveló este martes que pediría una ampliación presupuestal por 500 millones de pesos en aras de concluir satisfactoriamente el 2019, toda vez que, según la funcionaria, no existe el suficiente dinero para operar el organismo.

Inclusive y como se dice en el documento referido en un inicio, Padilla Becerra ha sostenido negociaciones con la SEP y la Secretaría de Hacienda en aras de obtener los recursos necesarios, pero hasta ahora no ha existido ningún arreglo.

“Mantenemos la firme intención de encontrar soluciones para que esta situación pueda revertirse rápidamente y evitar así que afecte el desempeño de los atletas que nos representarán en diversas lides deportivas durante 2020, incluyendo los Juegos Olímpicos de Tokio”, dijo el Comité Olímpico Mexicano.

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Reporte Nivel Uno No. 115

Política

CDMX

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