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La recta final (y definitiva): así llegan los presidenciables al 1 de julio

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AMLO, Anaya, Meade y el Bronco. Así llegan los presidenciables. Foto: Especial.

Está a la vuelta de la esquina. La elección presidencial ya se asoma en el horizonte, pero no por ello los cuatro candidatos presidenciables han relajado el paso, sino todo lo contrario. Los últimos días de la campaña se viven intensamente y serán estos los que definan la respuesta de la pregunta que todos nos hacemos: ¿quién será el próximo presidente de México?

| Santiago I. Soriano Condado

Andrés Manuel López Obrador. Ricardo Anaya. José Antonio Meade. Jaime Rodríguez Calderón, el Bronco. En ese orden llegan los candidatos a la Presidencia de la República, quienes ya van por los 90 días de proselitismo.

En medio de una guerra de encuestas donde los bandos se han dividido entre los que demeritan su utilidad junto a los que cuestionan la fiabilidad de sus datos y los que ven en ellas un instrumento de manipulación y propaganda a favor del puntero de la contienda, los cuatro aspirantes protagonizan un cierre cargado de contrastes.

Pero no solo eso. Nuevamente, los escándalos marcan la pauta y se retoma la dinámica de ataques, contrataques, ajustes y movimientos clave para evitar caídas estrepitosas en sus respectivas estrategias de campaña.

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Por si fuera poco, la violencia sigue amenazando la estabilidad electoral de México, e, incluso, alguno de los presidenciables ya lanzó advertencias sobre su seguridad, puesto que se asume a sí mismo como un perseguido político.

Además, sigue la burda guerra de spots cuyo contenido es nulo, sumado a que sus formas son penosas… y a cargo del presupuesto público.

El Instituto Nacional Electoral (INE), a su vez, sigue enfrentando las dudas en torno a su participación como árbitro de la contienda, donde las cosas no han empezado del todo bien, pues los votantes en el extranjero siguen poniendo en entredicho el proceder del instituto dada la reciente coyuntura.

A solo un par de semanas, así es como llegan López Obrador, Anaya, Meade y el Bronco. Estos son los panoramas.

Andrés Manuel: ¿relajado o precavido?

Si alguien puede decir que la campaña electoral le ha salido a pedir de boca, ese es Andrés Manuel López Obrador, pues con el paso de las semanas cada intento de arrancarle puntos de ventaja parece tener el efecto contrario.

Con dos intentos previos, pareciera que el tabasqueño acaricia, por fin, las puertas del Palacio Nacional, donde asegura que despachará si obtiene el triunfo el 1 de julio.

Su conflicto con los empresarios y las dudas de estos en torno a su figura respecto al Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) quedaron de lado luego de una reunión en donde, aseguran, el gremio asumió el compromiso mutuo de trabajar juntos si Andrés Manuel gana.

Incluso, podría decirse que el candidato de la coalición Juntos Haremos Historia, que conforman Morena y los partidos Encuentro Social (PES) y del Trabajo (PT), obtuvo su primer triunfo en muchos años en los tribunales electorales del país, luego de que el Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) avalara la candidatura plurinominal de Napoleón Gómez Urrutia al Senado de la República.

La figura de este polémico y cuestionado líder minero, junto a la de la exautodefensa Nestora Salgado, había sido utilizada por José Antonio Meade y el PRI para tratar de salpicar a López Obrador, asegurando que abría las puertas a delincuentes con cuentas pendientes ante la justicia.

Sin embargo, la impugnación hecha por los priistas no prosperó y, junto a las de Miguel Ángel Mancera y Damián Zepeda, ambos de la coalición Por México al Frente, la de Napoleón fue una candidatura que recibió luz verde por el tribunal.

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Casi de inmediato cobró fuerza la aseveración hecha por Jorge Castañeda Gutman, coordinador estratégico de Ricardo Anaya, quien dijo que entre el presidente Enrique Peña Nieto y el puntero existe un pacto de impunidad, donde el mexiquense no impediría la victoria del tabasqueño, a cambio de que este no investigue casos de corrupción en su gestión.

De inmediato, la versión fue adoptada y replicada por los aliados frentistas (el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano), así como sus principales voces, todas encabezadas por su candidato presidencial.

En respuesta, la Presidencia de la República negó cualquier pacto, afirmando que esto eran “frutas de la temporada”, en referencia a que es un recurso del Frente para intentar desprestigiar a López Obrador, quien también negó cualquier acuerdo, aprovechando la flecha recibida para enviarla de vuelta contra Anaya, asegurando que este había traicionado a Peña Nieto al interior de “la mafia del poder”.

Con todo esto a cuestas, los ejercicios de opinión hechos por distintos medios y casas encuestadoras coinciden en que AMLO fue puntero durante toda la contienda y llegará como tal hasta el último día de las campañas electorales.

En algunas varía el porcentaje, pero, en promedio, su ventaja ronda los 20 y 25 puntos sobre su más cercano competidor, posición que se disputan Meade y Anaya.

Las voces alrededor varían. Figuras como Juan Ignacio Zavala, hermano de la excandidata presidencial Margarita Zavala, afirman temer que el de López Obrador es “un arroz que ya se coció”. Ciro Gómez Leyva, en su noticiero nocturno en Grupo Imagen, asegura que “ya nada descarrila” a Andrés Manuel, pero, hace énfasis, siempre y cuando “impere la lógica”.

En contraste, figuras como la de Javier Lozano, Eruviel Ávila y el líder del PRI, René Juárez, insisten en que aún hay tiempo para remontar y ganar la elección, mientras que en el PAN afirman lo mismo.

Si la tendencia se mantiene, López Obrador llegará con más posibilidades que sus dos intentos previos, para ser el próximo presidente. A lo lejos solo ve cómo priistas y panistas se destrozan entre ellos.

Anaya y su última esperanza

Ricardo Anaya está en aprietos, pero no acabado… por ahora. De nueva cuenta, el panista está involucrado en sospechas de lavado de dinero, luego de que apareciera un video en donde, presuntamente, el hermano de Manuel Barreiro asegura que hay un esquema de triangulación de recursos para financiar su campaña.

Mientras todo parecía estar en calma para el queretano, en internet comenzó a “viralizarse” rápidamente un video donde se ve a Juan Carlos Barreiro, hermano de Manuel, explicando que si Ricardo gana “se nos abren las puertas a lo que queramos”.

Pero Anaya no tardó mucho en tratar de capitalizar el hecho a su favor. Apenas unas horas después, el candidato frentista publicó un video donde aseguró que en realidad se trata de un nuevo intento del gobierno federal para impedir su triunfo.

Hasta ahí, nada nuevo, pero lo llevó más allá al responsabilizar directamente al presidente Enrique Peña Nieto de cualquier atentado contra la seguridad de su persona y la de su familia.

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Además, insistió en que esto tiene su origen en el supuesto pacto entre el gobierno y Andrés Manuel López Obrador y aseguró que combatir la impunidad es su objetivo principal.

La reacción que vino del gobierno, apegada a la civilidad propia de las instituciones gubernamentales, fue a través de Alfonso Navarrete Prida, titular de Gobernación, quien dijo que la autoridad federal no está interviniendo en el proceso.

Caso contrario fue el de su candidato, José Antonio Meade, quien dijo que Anaya es un “vulgar ladrón”, que debe ser juzgado y procesado. Poco antes, Vanessa Rubio, del equipo de campaña priista, aseguró que “por dignidad” no siga adelante en el proceso.

Anaya no se quedó callado y afirmó que “con su carita de mosquita muerta”, Meade es un cínico; comenzando así una batalla de declaraciones que subió de tono.

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En consecuencia, el panista volvió a insistir en la idea de enjuiciar a Enrique Peña Nieto por actos de corrupción y aseguró que por esta intención está siendo atacado “por todos los medios”.

En el discurso, al menos, el queretano no se ve derrotado y tiene una actitud muy distinta a la primera ocasión en que fue puesto bajo sospecha por lavado de dinero, donde perdió tiempo en esclarecerlo (o intentar hacerlo), lo cual frenó su crecimiento en las encuestas.

Hoy, peleando el segundo puesto, Anaya busca construir la creencia de ser un perseguido político, lo cual puede ser, como su propio asesor Diego Fernández de Cevallos dijo, su relanzamiento definitivo o una puñalada que acabe por completo con sus aspiraciones presidenciales.

En las encuestas, previo al video del hermano de Manuel Barreiro, Anaya ya mantenía una tendencia a la baja, donde se ha visto igualado o muy cercano a Meade Kuribreña, quien ha mantenido una ligera curva ascendente.

Con estas dudas hará su arribo a la recta final, además de una incógnita a cuestas: más allá de la elección, ¿aún hay vida política para Ricardo Anaya?

José Antonio Meade, aún cree

Creer hasta el final. Esto define la última recta de la campaña presidencial de José Antonio Meade, quien se ha mantenido en un permanente tercer final por detrás de AMLO y Anaya.

Tras un relanzamiento, donde incluso la dirigencia del PRI fue renovada por petición del exsecretario de Hacienda, los ánimos están renovados, aseguran los propios priistas.

El principal promotor de esta idea es René Juárez, quien relevó a Enrique Ochoa Reza como presidente del Comité Ejecutivo Nacional tricolor.

Juárez Cisneros afirma que la campaña de Meade está respaldada por el voto duro del partido y, además, por la maquinaria electoral que ostenta en prácticamente todo el territorio nacional.

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A su vez, el vicecoordinador del exfuncionario federal, Eruviel Ávila, aseguró desde Colima, durante un encuentro con priistas de la entidad, que la “estructura mata encuesta”, en referencia a la ventaja que López Obrador posee actualmente.

Sin embargo, la opinión pública percibe desde afuera que la derrota del PRI, a nivel nacional, es inevitable. También es real que dentro de la misma hay quienes insisten en la existencia de un voto oculto que terminará cambiando las perspectivas actuales que reflejan las encuestas.

La realidad dicta que, desde que relanzó su campaña en el modelo de comunicación, donde algunas figuras perdieron protagonismo, como fue el caso de Javier Lozano y Aurelio Nuño, existe una tendencia positiva, aunque aún mínima en las tendencias para Meade Kuribreña.

Todos en su cuarto de guerra, al menos hacia el exterior, contagian ánimo y la creencia recalcitrante de que Meade alcanzará, remontará y ganará la elección presidencial. De la mano, surge una cara más agresiva por parte del candidato presidencial, quien no se detuvo en llamar “vulgar ladrón” a Ricardo Anaya.

Incertidumbre. Con ella llega el presidencial del PRI y aliados a la recta final. Convencido, también, de que no declinará a favor de nadie ni que vaya a terminar en un desastroso tercer lugar.

El Bronco ya apunta hacia NL

Podrá decir que al menos lo intentó y, en términos reales, quizá sea el que menos pierde al haber intentado ser candidato presidencial independiente.

No hay mucho más que agregar sobre Jaime Rodríguez Calderón, el Bronco, quien al confirmar su derrota volverá al gobierno de Nuevo León, donde no tiene precisamente a un pueblo ansioso por su regreso.

Con una campaña desangelada, carente de penetración y con muy pocas posibilidades reales de ganar, el Bronco Rodríguez tiene como principales rivales a los votos nulos y, quizá, captar aquellos que no quieran regalarle su voto a los presidenciables con partido político.

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La propuesta de “mochar manos” ya llegó al Congreso y pasó directamente a la congeladora legislativa, con lo cual quedó hasta ahí el que, de momento, sigue siendo su momento más relevante en la campaña.

Con apenas tres y cinco puntos en las encuestas de opinión, el Bronco aspira a tener una votación decorosa y volver “como héroe” al gobierno del estado que lo lanzó al estrellato político.

Estamos a punto de saberlo, de saber quién ganará la elección presidencial y ponerle fin a meses de incertidumbre.

¿Habrá remontadas o simplemente se confirmarán las tendencias que hemos visto durante todo este tiempo?

ssc

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Salud: el otro gran reto de López Obrador

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Foto: Especial.

En tiempos de algidez por el debate que provocan los hidrocarburos en México, pocos se han puesto a revisar lo ambicioso del plan de salud que presentó el presidente López Obrador; no es poca cosa pues, entre lo mucho que hay que mejorar, prometió que el sistema de salud nacional será, en dos años, equiparable con el de Canadá.

| Santiago I. Soriano Condado

El reto es mayúsculo y el propio presidente así lo ha calificado. No obstante, la vara que se ha puesto es hacer de México un país a la altura de Canadá en cuestiones de salud.

De acuerdo con un ranking realizado por investigadores de la Universidad John Hopkins, son tres los países que, basándose en los promedios de la OCDE, más gastan pér cápita en dar salud a sus habitantes.

El estudio presentó que, para 2016, los Estados Unidos (el número 1 de la lista) gastaron 9 mil 892 dólares por cada uno de sus habitantes para solventar su salud; en segundo sitio aparece Suiza con 8 mil 72 dólares y en tercer puesto está la ambición de Andrés Manuel López Obrador: Canadá, con un gasto de 3 mil 590 dólares, es decir poco menos de 70 mil pesos.

Hablando de presupuesto, esto equivale a desembolsar 8 billones 959 mil 959 millones 999 mil pesos para darle salud gratuita a 129 millones de mexicano, es decir un 35 por ciento del PIB actual de México, que es de 1.3 billones de dólares (más de 25 billones de pesos).

La realidad es que, desde 2013, el presupuesto destinado a la salud en México ha ido disminuyendo de acuerdo con datos del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria del país; para este 2019, el presupuesto de AMLO contempla destinar 2.48 por ciento del PIB a dicho rubro.

En 2013 se destinó 2.86 por ciento del PIB para tal fin; en 2016 la cifra cayó al 2.67 por ciento y en 2018 se disminuyó al 2.5 por ciento; en 2019 la tendencia se ha mantenido. Canadá dedica el 11.3 por ciento de su PIB (más grande, es cierto, que el de México), a otorgarle salud a sus ciudadanos.

Hablando del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), uno de los puntos medulares de la Seguridad Social -y el plan del presidente López Obrador-, en 2018 su presupuesto destinó 4 mil 290 pesos por usuario, mientras que para 2019 serán 4 mil 16 pesos.

Al menos en los números, muy lejos de lo que se invierte en Canadá, lo cual obedecería con la consigna repetida en varias ocasiones por el mandatario: hacer más con menos. Mucho menos.

“Bienestar para toda la vida”

Así se llama el plan que presentó el presidente desde Morelia, Michoacán, donde se establecieron ya las oficinas centrales  del IMSS.

EN VIVO: AMLO inaugura oficinas del IMSS en Morelia

#AHORA | El presidente AMLO presenta el #PlanIMSS desde Morelia, Michoacán.

Posted by Reporte Nivel Uno on Thursday, January 3, 2019

Los desafíos, dijo, se centran en términos de cobertura, calidad y educación de la salud; cada uno de ellos se extiende en seis objetivos prioritarios:

  1. Extender la cobertura del Instituto Mexicano del Seguro Social haciéndolo incluyente para que todas las personas accedan a sistemas contributivos.
  2. Incrementar la educación y fomentar la prevención de la salud e integrar las operaciones del IMSS con otras entidades públicas encargadas de la salud pública
  3. Incrementar el número de unidades de prevención, atención y hospitalización, especialmente en regiones marginadas
  4. Fomentar la transparencia de los recursos destinados a la salud pública y hacer uso eficiente de ellos
  5. Mejorar la calidad, seguridad y efectividad del sistema integral de salud pública
  6. Generar mecanismos de interacción del IMSS con otros sectores o instituciones públicas que promuevan la cultura y educación para la salud

Independientemente de estos puntos, de acuerdo con el Estudio Diagnóstico del Derecho a la Salud que realizó el Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), los retos más importantes de la salud en México son cuatro.

  1. Mejorar la accesibilidad física y económica de los servicios de salud
  2. Aumentar la infraestructura en instituciones de salud, en especial en regiones rurales
  3. Fomentar la educación para la salud
  4. Mejorar la calidad y efectividad de los servicios médicos

El propio López Obrador adelantó que el nuevo Sistema de Salud Pública arrancará primero en ocho estados del sureste: Guerrero, Oaxaca, Veracruz, Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán y Quintana Roo.

Se va a suscribir un convenio con los estados para que la federación se haga cargo del sistema de salud, esto significa que se utilizará un fondo especial de salud para incrementar recursos y nada más en estos estados es por alrededor de 25 mil millones de pesos con el objetivo de que haya médicos, que la atención médica sea gratuita y se entreguen medicamentos también de manera gratuita y que no falten”  

-Andrés Manuel López Obrador

También aseguró que “hay un presupuesto de alrededor de 90 mil millones de pesos para la compra de medicinas, de equipos, y sin embargo, no hay medicamentos en los centros de salud, en los hospitales. Es gravísimo lo que está sucediendo. No hay atención a la gente. Por eso, con urgencia, vamos a rescatar el sistema de salud a nivel nacional”.

Así, cada seis meses, ocho estados se incorporarán hasta finalizar en dos años con el arranque total del nuevo sistema de salud nacional.

El acceso y el dinero

Cifras del Coneval indican que en México, aproximadamente, unos cinco millones de personas tienen un nivel muy bajo o inexistente de acceso a salud pública, consecuencia de que viven en comunidades aisladas o que están cerca de carreteras.

A esto se suma que dos de cada 100 mexicanos tendrían que invertir hasta más de dos horas en llegar al hospital más cercano en caso de tener alguna emergencia; esto contrasta con los 35 minutos de promedio nacional que tardaría cualquier otro en llegar a alguna institución pública de salud.

Sin embargo, si hablamos de hospitales el tiempo promedio se eleva considerablemente: hasta 53 minutos. Pero si se trata de una consulta médica con algún doctor de farmacia el tiempo es de 22 minutos para llegar a cualquiera.

Pero sin lugar a dudas, otro de los grandes obstáculos para que el sector se desarrolle cabalmente es lo ineficiente que el sistema se ha vuelto para hacer que los recursos sean útiles.

En 2016, las familias mexicanas gastaron más del 40 por ciento de sus recursos en atender su salud; es decir que 4 de 10 pesos que se gastaron en dicho rubro ya sea por servicios o productos, provino del dinero de los mexicanos y no de las instituciones públicas.

Hasta el día de hoy, México invierte menos recursos para la salud que países como Chile, Letonia, Turquía, Corea del Sur, Israel, Polonia, Lituania y Estonia.

Los recursos físicos y humanos

Nuevamente las zonas rurales de México son el gran desafío. Es ahí donde mayor complejidad representa el tema de infraestructura y servicios, pues un 97.7 por ciento de los hospitales están asentados en espacios urbanos, lo que hace que dichas regiones concentren apenas un cinco por ciento de centros para hospitalización.

Asimismo, en suma, unidades del IMSS y del Seguro Popular representan el 24.6 por ciento del total de unidades, pues el resto son instituciones privadas. Ese pequeño porcentaje da atención a 99 millones de personas, según el Coneval.

Hablando de nivel de camas de hospital, por cada mil habitantes de todos los países que conforman la OCDE, México se encuentra solamente por debajo de la India: 1.5 camas por cada mil mexicanos.

A todo esto se suma que los hospitales carecen a veces de lo elemental… y de recursos humanos. Los datos son duros: en México hay 0.88 médicos generales por cada mil mexicanos; si se habla de especialistas la tasa es aún menor: 0.71 por cada mil.

Los tiempos de espera y la calidad

Para conocer qué tan seguro es que los pacientes sean atendidos, un indicador de gran relevancia es el tiempo de espera en las salas de urgencia.

Hasta 2017, el promedio a nivel nacional que un paciente tarda en ser atendido es de 30 minutos. Aunque si hablamos solamente de esperar en el IMSS, este sube hasta 51 minutos, de acuerdo con el Coneval.

Un indicador más de la calidad son los casos de negligencia médica que se identifican en el sector público.

Por ejemplo, sobre tasas de mortalidad en México tras algún evento cerebrovascular, estas reflejan que podría darse insuficiente atención de seguimiento para los pacientes. Por cada 100 hospitalizados, se dieron 19.2 muertes.

Sobre la tasa de mortalidad tras 30 días de haber padecido un infarto agudo al miocardio, la tasa más alta entre los países de la OCDE fue la de México, con 28.2 muertes por cada 100 hospitalizaciones.

La educación también es un asunto que necesita pronta atención, pues el impacto de las campañas de prevención para la salud han sido poco efectivas, especialmente si se habla de promover una alimentación sana y la activación física.

México es un país con sobrepeso y obesidad, factores que impactan directamente en el desarrollo de diabetes, enfermedad que ha incrementado considerablemente en los últimos años.

Por cada 100 mil mexicanos, 368 la padecen; viéndolo así no parece tan abrumador, pero actualmente es la segunda causa de muerte a nivel nacional. Su costo de atención, por consecuencia, también es alto.

El ISSSTE y la austeridad

La austeridad republicana que enarbola el presidente López Obrador también jugará su papel en el sector salud, especialmente en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).

Tras la eliminación del seguro de gastos médicos mayores para los funcionarios federales, entre organismos autónomos y los tres poderes, se esperan ahorros de hasta 5 mil millones de pesos, según pronosticó la titular de la Secretaría de la Función Pública (SFP), Irma Eréndira Sandoval.

Pero a ello también se abre otra cuestión: la demanda del ISSSTE aumentará. Antes de tal medida, 3 millones 850 mil familias eran atendidas, las cuales equivalen a 13 millones de derechohabientes.

De acuerdo con el director general del instituto, Luis Antonio Ramírez, hay capacidad para recibir a 2 millones de nuevos derechohabientes, los cuales se quedaron sin la cobertura privada de gastos mayores.

Seguramente la mayoría de los altos mandos buscarán mantener sus seguros (los cuales también eran extensivos para sus familias) y pagarlos de sus bolsillos; tal situación también abre un boquete para el sector asegurador del país, lo cual también acaba siendo un gasto mayor para el Estado.

El titular de la Condusef, Mario di Costanzo calculó que el costo promedio de la prima que el gobierno federal pagaba para asegurar a sus directivos era de mil 300 pesos. Ahora atenderse en el ISSSTE le costará 11 veces más a la administración de Andrés Manuel López Obrador, especialmente en los casos de los pacientes con enfermedades crónico-degenerativas.

De esta forma el ahorro de la austeridad, acabará siendo de muy corto alcance y convirtiéndose a largo plazo en un gasto innecesario que pudo haberse evitado.

Los hospitales sin acabar

Otro punto que deberá atenderse para hacer funcionar el nuevo Sistema Nacional de Salud es el hallazgo hecho por la Secretaría de Salud: al menos 250 unidades médicas, clínicas, centros de salud y hospitales están abandonados o construidos a medias.

Fue Jorge Alcocer, el titular de la dependencia, quien aseguró que estos “son escandalosos monumentos de la incompetencia, la corrupción y el tráfico de influencias.

El mismo secretario destacó esto como parte de un problema “que está costando la vida a muchos mexicanos y provocando sufrimiento innecesario”, a la vez de advertir que la situación se agrava si se observa especialmente los estados del sureste, dada la acentuada pobreza que ahí existe.

La duda central: ¿alcanzará el dinero?

Los expertos en la materia dudan que México tenga los recursos necesarios para el rescate del sector salud, pese a que los incrementos presupuestales con López Obrador serán una realidad, aunque ínfimos si se toma en cuenta la pérdida del valor adquisitivo, especialmente una inflación estimada del 4.72 por ciento.

En el Presupuesto de Egresos 2019, cada sistema de salud (IMSS, ISSSTE, y los órganos que ofrecen tales servicios como las Fuerzas Armadas y Pemex), tuvieron un aumento en sus arcas del 1.7 por ciento respecto al año pasado.

En total, sus presupuestos suman 601 mil 332.5 millones de pesos, cuando en 2017 era de 591 mil 168.4 mdp.
Por otra parte, el ramo 12, que se destina para el rubro de la salud tiene un presupuesto asignado de 123 mil 209 mdp para 2019, que equivale a un aumento del 0.1 por ciento respecto a 2018, cuando fue de 121 mil 34.8 mdp. Sin embargo, en términos reales, la cifra será 3.7 por ciento menor este año.

El presidente López Obrador confía en que sí alcanzará para el plan que deja atrás 30 años de descentralización.

ssc

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