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“No los traicionaré”: AMLO, Presidente 2018–2024

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Foto: Especial.

Andrés Manuel López Obrador (AMLO) logró lo que ningún otro político mexicano en la historia contemporánea del país: ganar, por fin, con un incontestable margen de diferencia en las elecciones para ocupar la Presidencia de la República, lo cual generó entre sus simpatizantes un ánimo inusitado. “No mentir, no robar y no traicionar”, dice, serán los ejes de su gobierno. ¿Qué viene ahora para México?

| Santiago I. Soriano Condado

A las 20 horas del domingo 1 de julio comenzó el cataclismo político más grande en la todavía breve historia del siglo XXI en México.

Apenas acababa el mensaje de Lorenzo Córdova, consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), con motivo del cierre de las casillas electorales en todo México, cuando los medios de comunicación comenzaron a divulgar sus encuestas de salida con los resultados preliminares de la elección presidencial.

Todos coincidían: aplastante victoria de Andrés Manuel López Obrador. Pero el espasmo no se acentuó por eso, sino por las reacciones que, en solamente media hora, tomaron forma.

A las 20:09 horas, el candidato del PRI, José Antonio Meade, ofreció un mensaje que, probablemente, lo pintó de cuerpo entero como persona y político, pues visiblemente desencajado y con las emociones a punto de rebasarlo reconoció que había perdido la elección.

Pero no conforme con ello, fue el primero en reconocer el triunfo del tabasqueño, de desearle éxito, no sin antes agradecerle a su esposa, Juana Cuevas, el haberle acompañado en su candidatura presidencial.

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El mensaje rápidamente se esparció y lo que durante muchos años formó parte del imaginario de muchos como algo inalcanzable o imposible, comenzó a ser más real que nunca. López Obrador había ganado la elección presidencial, sin resistencia por parte del sistema que se supone ha combatido siempre.

Poco después, Jaime Rodríguez Calderón, el Bronco, admitió que no tenía números para pensar en una victoria; lo cual, evidentemente, se supo siempre. También le levantó el brazo a AMLO, para luego decirle que desde el gobierno de Nuevo León cooperará con él. Eran las 20:30 horas.

Por unos minutos, la pregunta se mantuvo en el aire: ¿Ricardo Anaya haría lo mismo que los otros candidatos o seguiría aferrado al segundo lugar que siempre ostentó? La respuesta vino pronto. 20:39 horas: el panista aceptaba la derrota y deseaba éxito al nuevo gobierno encabezado por el morenista.

Antes, Anaya recordó que fue víctima de una elección de Estado y advirtió que apoyaría a López Obrador en las coincidencias que tuvieran, pero adelantó férrea oposición en aquello que no.

Treinta minutos. Eso fue lo que tardó en confirmarse, extraoficialmente, la victoria. Faltaban dos horas y media para que Córdova apareciera de nuevo en cadena nacional para dar a conocer las tendencias oficiales del Conteo Rápido, pero, en las calles, los seguidores de Andrés ya estaban festejando.

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Los análisis comenzaron a fluir. Las televisoras hablaban ya del “presidente electo López Obrador” y del nuevo gobierno. El Zócalo de la Ciudad de México se preparaba para un festejo multitudinario.

Paralelo a esto, el presidente Enrique Peña Nieto convocaba a una reunión urgente con su gabinete en Los Pinos, probablemente para evaluar la inminente transición de gobierno.

23 horas: Lorenzo Córdova confirmaba los números: Andrés Manuel aventajaba en los conteos preliminares, con más de 30 puntos, a su más cercano competidor, Ricardo Anaya, mientras que Meade no pudo rebasar siquiera el umbral del 20 por ciento.

Inmediatamente después de este, Peña Nieto lanzó su mensaje, el único que faltaba para que fuera inevitable: avaló y reconoció el triunfo de López Obrador. La fiesta era, ahora sí, totalmente justificada.

Pero venía entonces el mensaje que todos querían escuchar: el del próximo presidente de México.

“No los voy a traicionar”

El primer discurso fue en el Hotel Hilton. Desde ahí, Andrés Manuel, sabedor de que Morena había arrasado en prácticamente todo el país, que había vencido con facilidad a sus rivales, que tendrá mayoría en el Congreso y que ganó cinco de las gubernaturas, no se entregó al triunfalismo.

Su primer discurso como próximo gobernante de México fue concertador y convocó a la reconciliación de la sociedad, además de definir los puntos que podrían haber provocado incertidumbre en los mercados.

“El nuevo proyecto de nación buscará establecer una auténtica democracia. No apostamos a construir una dictadura abierta ni encubierta”, recalcó desde un principio.

Habló también de autonomía para el Banco de México, pues “el nuevo gobierno mantendrá disciplina financiera y fiscal; se reconocerán los compromisos contraídos con empresas y bancos nacionales y extranjeros”.

También hizo una advertencia que probablemente responde a las sospechas de todos los personajes que le rodean y a quienes pusieron en duda con su presencia la predilección de AMLO por la honestidad.

“Bajo ninguna circunstancia, el próximo presidente de la República permitirá la corrupción ni la impunidad. Sobre aviso no hay engaño: sea quien sea, será castigado. Incluyo a compañeros de lucha, funcionarios, amigos y familiares. Un buen juez, por la casa empieza”, avisó.

Entonces, vino el acuerdo al que se obligaba, parecido más bien a una promesa: “Reitero el compromiso de no traicionar la confianza que han depositado en mí millones de mexicanos. Voy a gobernar con rectitud y justicia. No les fallaré, porque mantengo ideales y principios, que es lo que estimo más importante en mi vida”.

Así fue el primer discurso de Andrés Manuel López Obrador, ya con el triunfo en la bolsa.

Las primeras promesas

Luego de su primer mensaje se trasladó al Zócalo de la Ciudad de México. En el camino se replicaron las imágenes de gente vitoreándolo, ondeando banderas y festejando su inevitable ascenso; el ambiente derrochaba alegría.

Andrés Manuel llegó al templete en el mismo lugar en el que agradeció que la gente lo defendiera por el desafuero cuando era jefe de Gobierno de la capital en 2005. Ahí mismo cerró su primera campaña presidencial, la que perdió por 0.56 por ciento de diferencia contra Felipe Calderón, en 2006. Ahí lanzó su resistencia civil contra la Reforma Energética, en 2013, tras haber perdido la oportunidad de habitar Los Pinos ante Enrique Peña Nieto.

Finalmente, regresaba como virtual presidente electo y desde ahí, ante una multitud llena de expectativas se dirigió a ellos para recordarles sus tres preceptos básicos: no mentir, no robar y no traicionar.

Menos moderado, mas no radical, López Obrador concedió a las personas la oportunidad de entusiasmarse con las promesas de campaña que ahora se ven más posibles tras haber vencido en las urnas.

“Desde el primer día, les digo, va a aumentar la pensión a los adultos mayores al doble a los que viven en los estados de la República. Y se va a garantizar que esa pensión sea universal, y que la reciban también los pensionados y pensionadas del ISSSTE y del Seguro Social”, avisó para deleite de los presentes.

También advirtió que “desde el primer día de gobierno todos los discapacitados pobres van a tener una pensión igual que la de los adultos mayores. Y desde los primeros días del próximo gobierno democrático se va a garantizar a todos los jóvenes de México el derecho al estudio y el derecho al trabajo”.

El equipo de transición

Ahí mismo anunció el equipo de transición que trabajará con la administración de Peña Nieto para la entrega-recepción del gobierno mexicano.

Para atender la materia económica, el encargado por AMLO será su futuro secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, junto al próximo coordinador de la oficina de la Presidencia, Alfonso Romo, quien jugó durante toda la campaña como el gran enlace con el sector empresarial y en buena parte responsable de que las asperezas con este gremio no fueran causales de divorcio.

“En el caso de la atención de los asuntos internacionales, ya va a empezar a trabajar en la transición Héctor Vasconcelos y Marcelo Ebrard”, explicó el futuro mandatario de la nación.

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Mientras que los asuntos políticos internos estarán a cargo de su secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y Tatiana Clouthier, su coordinadora general de campaña.

Finalmente, avisó que el encargado para medios de comunicación “va a seguir siendo quien me ha ayudado mucho: César Yáñez”.

“Amor con amor se paga”

El 1 de julio era cosa del pasado. Ya era el día siguiente y López Obrador cerraba su discurso en la plaza pública más importante del país.

“Ya no tengo nada más que decirles. Solo así abrazarles mucho. Que el amor, con amor se paga. Y que, así como ustedes me quieren, yo los quiero a ustedes, y un poquito más todavía. Y no les voy a fallar. Vamos a aplicar los tres principios básicos: no mentir, no robar y no traicionar al pueblo”, remató.

Trump, ansioso de trabajar con él

En medio de la algarabía, en Twitter —¿dónde si no?—, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hacía acuse de recibo del triunfo del izquierdista.

Lo felicitó y al día siguiente lo llamó, en lo que se puede entender como la antesala de lo que su asesor de seguridad nacional, John Bolton, advirtió la víspera de la elección presidencial mexicana.

Bolton dijo en declaraciones a medios internacionales que si López Obrador lograba el triunfo su relación con Trump podría ser de “resultados sorprendentes”.

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Pero el asesor estadounidense advertía que “a algunas personas les puede sorprender (el triunfo de AMLO), y creo que Trump seguirá el mismo proceso que ha usado con otros líderes extranjeros que quieren reunirse con él: sentarse y hablar de distintas cosas”.

Entonces, avisó: “vamos a dejar algunas cosas hechas durante la transición y creo que en este tipo de contextos hacer que los dos líderes se reúnan puede producir algunos resultados sorprendentes”.

Quien también se refirió a la futura relación fue la exembajadora de EUA en México, Roberta Jacobson, quien resaltó que en charlas previas con López Obrador y su equipo estos le hablaron sobre la importancia que le dan a su relación con Trump y que esta sea positiva.

“Esto no significa que la relación vaya a ser más fácil que con el gobierno mexicano actual. Creo que hay una serie de temas en los que va a ser difícil, quizá más difícil, pero él se ha esforzado en garantizar a la gente que se toma esta relación en serio, que no cree que tenga que rebajarse hasta los insultos”, sentenció la diplomática.

El reconocimiento internacional

Pero el mundo no es solamente Estados Unidos. En todas la regiones hubo reacciones por la victoria lopezobradorista, y, uno a uno, fueron presentándose en redes sociales.

Desde Justin Trudeau, de Canadá, pasando por Nicolás Maduro, desde Venezuela, hasta Emmanuel Macron de Francia.

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Unos más institucionales que otros y algunos, incluso, hablando de un renacimiento de un liderazgo latinoamericano, países como El Salvador, Guatemala, Brasil, Colombia y más recibieron el ascenso presidencial de Andrés Manuel, quien en uno de sus discursos agradeció el gesto.

Pareciera que, más allá de ser un fenómeno nacional, el tabasqueño está en la antesala de convertirse en un líder regional.

¿Qué sigue?

La pregunta que muchos se han hecho ahora es esta, pues luego de la algarabía del triunfo toca comenzar a preparar el nuevo gobierno.

De acuerdo con Andrés Manuel, sigue convocar a todos los sectores del país para empezar a trazar las líneas de ruta rumbo al 1 de diciembre, cuando tomará posesión del cargo y recibirá la banda presidencial por parte de Enrique Peña Nieto.

Pero también sigue una nueva gira nacional, igual a la que hizo como candidato presidencial en tres ocasiones previas, aunque esta vez como próximo presidente.

Así, pues, la legitimidad de López Obrador será tal vez la más alta para iniciar un gobierno en lo que va de nuestro siglo, pero justo ahí radicará el rumbo que tomarán sus seis años al frente del país.

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Dada la contundencia de su victoria como líder y principal activo del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), ahí radica tal vez su principal debilidad en su deseo de no traicionar ni fallar a quienes creyeron en él y así lo manifestaron en las boletas electorales: tendrá el control de prácticamente todo.

Morena será mayoría en el Congreso. Difícilmente alguna iniciativa o reforma de López Obrador no se hará realidad, así que la falta de disposición legislativa no será un pretexto para alcanzar alguna política.

La construcción de Morena como partido político llevó apenas cuatro años, por lo que su ascenso amarrado a la figura de Andrés puede ser contraproducente alguna vez.

Hoy, lo único seguro es que sigue una nueva era, no por los resultados sino por las configuraciones políticas que México experimentará en los años venideros.

Su ambición legítima, como él mismo lo dice, es ser un buen presidente en la historia del país, y ya está ahí, en el punto de partida hacia dicha meta.

Con la promesa de no quedarle mal a quienes lo impulsaron hasta Palacio Nacional, Andrés es ya el elegido. Por fin.

ssc

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Gobierno de AMLO dice adiós al efectivo para erradicar corrupción

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Foto: Especial.

El presidente AMLO puso en la mesa la eliminación del efectivo ejerciendo como una estrategia para combatir la corrupción. La idea es simple: sin una persona como intermediaria en la entrega de los apoyos sociales, la posibilidad de un acto de corrupción se reduce radicalmente. De igual modo, la banca en México ha volteado a esta posibilidad y el proceso para disminuir el uso del dinero convencional parece estar más adelantado. ¿Será este el fin del efectivo en México?

A partir del 1 de abril arrancó el programa piloto del sistema de Cobro Digital (CoDi), el cual fue desarrollado por el Banco de México en asociación con la banca privada y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público con miras a jubilar, de una vez por todas, el uso del efectivo.
Este sistema, el cual debe ser adoptado por to- dos los bancos operantes en el país con más de 3 mil cuentas en septiembre, contempla el uso del teléfono móvil para poder hacer cobros y pagos. Éste sistema no solo tiene como objetivo reducir el uso del efectivo, sino también llevar los servicios financieros a los mexicanos que históricamente han sido relegados de estos productos.

En un inicio, se pondrá en operación tres programas piloto con una duración entre tres y cuatro meses; en uno de ellos la Secretaría de Hacienda distribuirá por medio de la banca digital y el CoDi los apoyos de un programa social dirigido a jóvenes.

En la segunda etapa, impulsará el uso de esta plataforma en una ciudad con una población menor a 150 mil habitantes. En dicha urbe se buscará modificar la cultura financiera y se tomará como ejemplo para replicar el modelo en otros lugares, sobre todo aquellas localidades que tienen difícil acceso a los servicios financieros.

El periodo de prueba concluirá en una población muy pequeña en donde no exista sucursal bancaria. Ahí será la prueba final de esta tecnología de servicios financieros.

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¿Por qué AMLO impulsa no usar efectivo?

Siendo Andrés Manuel López Obrador presidente electo, dio a conocer cinco temas prioritarios a de- finir antes de iniciar su mandato y uno de ellos tenía que ver con los sistemas de pago “para dispersar los recursos económicos para los beneficiados de los programas sociales, donde no hay inclusión financiera o sucursales bancarias”.

Según datos oficiales, los programas sociales atendieron en el último año de Enrique Peña Nieto a más de 15 millones de personas con apoyos mensuales y bimensuales, para un total de 90.9 millones de transferencias que deben dispersarse en al menos 200 mil localidades.

En el gobierno del presidente López Obrador, la base de beneficiarios aumentará aproximadamente 25% con la adhesión de nuevos programas como “Jóvenes construyendo el futuro”, “Apoyo universal a adultos mayores y discapacitados” y “Un millón de hectáreas”.

En la administración pasada los apoyos se pagaban a través de 15 mil puntos de pago, de los cuales 5 mil son fijos y semifijos y 10,000 en puntos de pago en efectivo.

Son justo los puntos de pago en efectivo donde el presidente López Obrador puso su interés, dado que es en estos puntos donde se gestaba la mayor parte de la corrupción en la entrega de los apoyos a grupos vulnerables.

La entrega de apoyos de manera directa y electrónica contribuiría, en primer lugar, a combatir la corrupción; en segundo lugar, para reducir la evasión fiscal, así como los mercados informales y, finalmente, les permitiría combatir al crimen organizado en la medida en que podrían cerrarles el margen de acción con dinero en efectivo.

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