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A terrific person

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Editorial, Terrific Person, 76 KB

El peor error que pudiera cometer Andrés Manuel López Obrador frente a la relación con el gobierno estadounidense es confiarse frente el elogio del mandatario Donald Trump y creer que lo que sale de la boca al magnate es una sincera felicitación y no una estudiada estrategia.

El primero en caer en la “trampa” fue Marcelo Ebrard, tal vez motivado por una especie de autocomplacencia; de sentirse, incluso, bendecido. El próximo canciller dijo: “Muy alentadora consideramos la declaración del presidente Donald Trump referente al diálogo con el virtual presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador: estamos hablando de hacer algo muy positivo para ambos países. Así será”.

Más allá de la diplomacia con la que debe conducirse Ebrard Casaubón frente al elogio de la Casa Blanca, el equipo de AMLO debe irse por las ramas. Cuántas veces hemos visto al presidente estadounidense presentarse con bandera amigable, para después lanzar groseros y traicioneros ataques.

La política que usa Trump no es la misma que dice practicar López Obrador. La de Trump insulta, atropella, acorrala; la de López es, por decirlo de algún modo conocido: “abrazos, no balazos”. Algo podría salir muy mal si estos dos estilos no encajan.

Lo cierto es que el presidente electo no quiere meterse en el tema del TLCAN; tiene urgencia de que el asunto sea zanjado en esta administración y que el costo político, en caso de que algo salga mal, se quede en el periodo 2012-2018.

En Europa ven a AMLO como un contrapeso de Donald Trump. Es posible que la apreciación sea acertada; no obstante, el elogio puede echar a perder a cualquiera.

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Un mexicano me dijo…

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Un mexicano, 93 KB, mexicano

Hay riña en el equipo de AMLO.

No todo es miel sobre hojuelas en el equipo del presidente electo, pues a tres meses de haber ganado la elección, nos dicen que hay serios enfrentamientos entre Marcelo Ebrard, Ricardo Monreal, Porfirio Muñoz Ledo, y el próximo consejero jurídico de AMLO, Julio Scherer Ibarra. ¡Póngase de acuerdo, pues!

Tensión entre AMLO y Silvano Aureoles.

El que sigue placeándose por todo el país con el “con que” de su gira de agradecimiento es el presidente electo, quien aprovecha para de paso reunirse con los gobernadores de cada estado, donde recientemente tocó el turno a Michoacán, donde gobierna Silvano Aureoles.

Me platicaron que la reunión entre el gobernador y AMLO fue poco más que incómoda. Sin una sola sonrisa de por medio. Tensa. Ríspida. ¿Y eso por qué? ¿Pos qué ya no se acuerdan? Silvano le dio su apoyo a José Antonio Meade durante la campaña presidencial y, además, durante todo el año se la pasó “muele y muele” con que el PRD no debía someterse a AMLO (aunque sí lo hizo al PAN, pero bueno, esa es otra historia) ni a sus deseos.

Aparte, es bien sabido que desde que ambos coincidieron en el partido amarillo nomás no se tragan. Pese a esto, nos dicen que quien se vio menos a gusto en dicha reunión fue el gobernador, que ahora deberá tener una relación, quiera o no, con el tabasqueño. ¡Ah, cómo da vueltas la vida, Silvanito!

Mancera, culpable de la crisis perredista.

Donde las cosas también andan color de hormiga es en el seno del Perderé… que diga: ¡del PRD! Un documento que anda circulando entre las tribus del sol azteca afirma que un solo hombre es el culpable de las peleas entre las corrientes perredistas: ¡Miguel Ángel Mancera! Ora sí que ya lo traen de su puerquito.

Cuentos chinos de Peña Nieto.

¡Ora pues! No se olviden que todavía tenemos presidente en México y ese es Enrique Peña Nieto, quien ya anda en la gira del adiós, pero todavía se da tiempo de desmentir uno que otro chisme.

Luego de que un par de versiones periodísticas de mis colegas Darío Celis y Salvador García Soto aseguraran que el presi se irá del país cuando acabe su sexenio, el mismo EPN aseguró que esos son “cuentos chinos”, insistiendo en que volverá a su natal Edomex a vivir la vida después de Los Pinos.

Lo que sí es de llamar la atención es la diligencia con que atajó este tema y no otro que a muchos nos tiene intrigadísimos: su posible divorcio de La Gaviota. Desde hace meses se viene rumorando fuerte una separación de la aún pareja presidencial, e incluso hemos notado que Peña ¡ya tiene un buen rato sin usar su argolla matrimonial! Sobre esto: ni una sola palabra.

¿Qué pues? ¿Será que siempre sí el que calla, otorga?

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