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La rendición

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Nunca en la historia del antes IFE ahora INE, un partido o su candidato habían reaccionado con tal virulencia en contra de la institución. Ni el PRI cuando fue castigado por el Pemexgate o Monex, ni Vicente Fox por el modelo de financiamiento paralelo llamado Amigos de Fox..

La furia del candidato ganador de la elección del 2018 primero fue desatada contra el INAI, después le tocó al Cisen y ahora sus baterías han sido enfiladas para cuestionar al INE, una de las todavía pocas instituciones autónomas en este país.

Lo que comenzó como un acto humanitario derivó en el mayor cuestionamiento al modelo de financiamiento público de los partidos políticos y, aunque todavía no termina, todo parece que el desenlace será el perdón y el olvido.

Posterior a la crisis desatada por el sismo del 19 de septiembre de 2017, con excepción del Partido Revolucionario Institucional, el cual renunció a sus prerrogativas, los demás partidos decidieron hacer mutis y poner sobre la mesa todo tipo de pretextos; sin embargo, López Obrador en algún momento comentó que eventualmente donarían lo propio.

El argumento para crear un mecanismo paralelo de captación de donaciones fue, supuestamente, evitar actos de corrupción por parte del gobierno federal. Más o menos coincidió con la adhesión de Lino Korrodi al proyecto morenista cuando se dio a conocer la existencia del fideicomiso Por los demás y, de inmediato, la autoridad administrativa se pronunció por lo poco ortodoxo que sonaba esta solución. A pesar de que López encabezaba ya algunas encuestas, para pocos era clara la magnitud de su victoria.

Hoy el INE, penosamente, ha decidido claudicar, pero se equivoca. Si algo nos ha demostrado López Obrador es que cuando se muestra debilidad el resultado es la destrucción…

Con el paso de los meses, en el periodo de precampaña, intercampaña y campaña, operadores en campo del Partido Revolucionario Institucional enteraron a las dirigencias estatales de algunas irregularidades cometidas por militantes y seguidores del Movimiento

Regeneración Nacional (Morena) que se habían visto beneficiados por el mismo fideicomiso que se había ideado para ayudar a los olvidados, a los más desvalidos del estado de Oaxaca.

Es obvio que la litis denunciada por la representación del PRI ante el Consejo General del Instituto Nacional Electoral fue que Morena, su dirigencia y su estructura en campo estaban haciendo uso de dicho capital para inclinar la balanza; en pocas palabras, para comprar voluntades. También lo es que la Unidad Técnica de Fiscalización no pudo ir más allá por algunas sencillas razones: el dinero en efectivo, especialmente en tiempo de campañas, no deja huella.

A nadie debe tomar por sorpresa. La ingeniería institucional de la UTF le permite romper legalmente con el secreto bancario, fiduciario y fiscal, principios que eventualmente defendieron los exconsejeros electorales Jaime Cárdenas y Jesús Cantú, ahora abiertos militantes morenistas.

Es difícil de explicar, pero quienes hemos trabajado al interior del INE automáticamente nos enteramos o se nos comparte un cúmulo de información que es difícil digerir a no ser que se tenga un ojo medianamente especializado; sin embargo, el proyecto que la Unidad Técnica de Fiscalización compartió con los consejeros electorales sobresalió entre otros insumos e inmediatamente llegó a las representaciones partidistas y a la prensa. Quienes lo recibieron primero que nadie lo sabrán a ciencia cierta.

Pocos días antes del 1 de julio el proyecto volaba entre celulares, correos electrónicos y redes sociales. Reporteros de algunos medios escritos pedían a gritos a algunos representantes partidistas o cuadros distinguidos que se hiciera presión ante consejeros y medios de comunicación, pues habían recibido la instrucción de diluir el escandalo entre la nota roja, el proceso electoral y otros temas sumados a la veda electoral.

Consejeros del INE salieron a negar la existencia del proyecto y a minimizar lo que ya era obvio: no solo una multa de poco menos de 200 millones de pesos, sino la mancha indeleble a la honestidad lopezobradorista. Sin duda, el PRI presionó en sesión de Consejo General que se votara el proyecto y se procediera a multar a Morena; sin embargo, no fue posible.

¿Hubiese cambiado la historia una multa así antes del 1 de julio? No se sabe, quizás no; aunque queda la posibilidad latente de que los resultados hubieran sido otros. Justo ese pequeño detalle es lo que da al traste con las acusaciones enfiladas por López Obrador contra el INE. No hay venganza, nunca la hubo, al contrario, mayor ayuda por acción u omisión no pudo haber recibido en la historia del México moderno un candidato presidencial.

Nunca en la historia del antes IFE ahora INE, un partido o su candidato habían reaccionado con tal virulencia en contra de la institución. Ni el PRI cuando fue castigado por el Pemexgate o Monex, ni Vicente Fox por el modelo de financiamiento paralelo llamado Amigos de Fox —sí, creado por Lino Korrodi—, el cual vivió el ostracismo y el repudio por parte de aquellos

a quienes había ayudado a financiarse y ganar. Ahora, sin nombrarlo, lo han defendido; impunidad total.

Desde que este escándalo se hizo público, dos fueron las voces que salieron a defender el trabajo de la institución: la del consejero Ciro Murayama, presidente de la Comisión de Fiscalización, quien, con peras y manzanas, con bolitas y palitos, explicó a la perfección el porqué de dicha multa, los excesos cometidos por Morena y las consecuencias de estos. No pasó mucho y fue acribillado verbalmente por militantes del movimiento.

Sin embargo, preocupa que la voz del consejero Marco Antonio Baños se haya tenido que escuchar en defensa de su trabajo y autonomía, en plena sesión de Consejo General: el representante del Movimiento Regeneración Nacional ante dicho instituto, de forma velada y con una alta carga de rabia, le espetó en cara la posibilidad futura de la remoción, la cual, sin duda, llegará cuando cumpla con su encargo constitucional, pero no debe ser adelantada por venganza o por el enojo que ha causado la multicitada multa.

Resalta la posición del consejero José Roberto Ruiz Saldaña, el único que a capa y espada ha defendido la causa morenista, con argumentos desde el número de personas que hacen fila en un banco hasta violación al proceso por haberse filtrado el proyecto de la Unidad Técnica de Fiscalización o haber votado en contra a sabiendas que guarda relación personal con destacados morenistas que habrán de ser poderosos interlocutores en el legislativo federal y con los que, casualmente, compartió oficina en la administración blanquiazul del exgobernador Padrés. Pura y dura casualidad, no se piense mal.

En estos días hemos escuchado un sinfín de barbaridades, calificativos con nombre y apellido, embates a la autonomía institucional, peticiones de la ciudadanía de escuchar una explicación oficial por parte de la autoridad…

Desafortunadamente, el colegiado, encabezado por el consejero presidente del INE, ha decidido señalar como culpables de la denuncia al PRI. Claro, evitan decir el nombre. De igual forma, le mandan decir al candidato ganador que no se preocupe, su triunfo no está en peligro, y que con suficiente presión política en una de esas logra el mismo efecto en la Sala Superior.

Hoy el INE, penosamente, ha decidido claudicar, pero se equivoca. Si algo nos ha demostrado López Obrador es que cuando se muestra debilidad el resultado es la destrucción…

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Un mexicano me dijo…

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La euforia con la que diputados y senadores iniciaron el actual periodo de sesiones en ambas Cámaras se ha apagado por una simple razón: no les gusta la onda del “Tupper Challenge”, que tanto presume el presidente del Senado, Martí Batres. Nos cuentan que legisladores de Morena se han inconformado e incluso creen que es una “pavada” de Batres, uno de los más férreos incondicionales de AMLO.

El ex futbolista, hoy convertido en gobernador electo, Cuauhtémoc Blanco, trae pleito casado con Yeidckol Polevnsky porque esta le recordó que su victoria en Morelos se debió a la ola morenista encabezada por el tabasqueño López Obrador; lo que no le gustó a Blanco y emprendió una campaña para “comprar” diputados de Morena y sumarlos a la bancada del PES. El americanista asegura que hubiera ganado Morelos con o sin Morena. Un duelo de egos para acabar pronto

El senador Napoleón Gómez Urrutia no ha conseguido adaptarse a la dinámica legislativa toda vez que, hasta los mismos de su partido, lo tratan como un “apestado”. Nos dicen que le ha costado aclimatarse y que apenas cruza palabra con algunos senadores del PRI y uno que otro de Morena. La culpable de que Napito sea el inadaptado del grupo, nos comentan, es la diputada Tatiana Clouthier, quien fue una de las pocas que encaró a AMLO cuando este lo postuló a la Cámara Alta por la vía plurinominal.

En una reciente visita a Los Pinos, este Charro Vengador pudo constatar lo que es un secreto a voces: el presidente Peña se quedó solo. Las oficinas de la Residencia Oficial lucen vacías y las pocas personas que aún laboran se la pasan maratoneandoseries en Netflix. ¡Ya bajaron la cortina!

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