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Vicisitudes de la ciencia en México

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“Si bien en México ha habido avances sustantivos en materia de investigación científica, todavía faltan décadas para tener este rubro consolidado.”

Uno de los sectores que tiene mayor oportunidad de crecimiento, en un país como México, es el de la ciencia y la tecnología. La ciencia contribuye a que existan mejores niveles de vida, lo cual no solo se traduce en desarrollo económico, sino también en desarrollo humano, sustentable y social.

La política científica es el conjunto de acciones, estrategias y programas que tienen los gobiernos para fortalecer la generación de conocimiento, propiciar la tecnología y la innovación. Entre otros resultados, redunda en procesos productivos más eficientes. Sin embargo, para tener una política científica consolidada, deben existir otros sectores también consolidados, por ejemplo el de la educación.

He aquí un punto de quiebre en México, en donde los efectos positivos de las políticas científicas no son tan visibles, dado que la educación básica, media superior y superior, están, en muchos sentidos, en la bancarrota. Todavía hay resultados negativos en la educación de los niños en las primarias, en un escenario politizado, costoso e inservible; de igual manera, la educación media superior requiere mayores esfuerzos.

Las universidades no tienen, en muchos casos, la calidad deseada, ni la cobertura para atender a los jóvenes que pueden desarrollarse como investigadores. Por otro lado, la formación técnica es insuficiente y ofrece un nivel de vida poco rentable, además de estar llena de prejuicios clasistas.

En términos generales, tres ejes componen la política científica, los cuales deben ser fomentados y apoyados por el gobierno: la investigación científica, el desarrollo tecnológico y la innovación. La investigación científica comprende la descripción, sistematización y generación de conocimiento a partir de métodos específicos por cada disciplina. De esta manera, la narrativa científica de cada especialidad cambia, pero tiene el mismo patrón de explicar, identificar, caracterizar el entorno, para sistematizarlo.

Por ejemplo, los que descubren cómo funciona un gen o los que explican la distancia entre astros, en sí, desde áreas distintas, están describiendo lo que circunda en el mundo real al grado de afirmar una idea que en términos epistemológicos podrían tener el nivel de hipótesis, teoría o ley, dependiendo la “firmeza” que tenga su enunciación. Se debe subrayar que el objetivo de la generación de conocimiento no debe ser apriorísticamente económico; es decir, apoyar solo investigaciones supuestamente rentables es un error. La investigación científica debe estar guiada por valores humanos y no comerciales; por el significado etimológico y estricto de la palabra filosofía: amor al conocimiento.

“No quiero hacer juicios sobre un gobierno que aún no entra en funciones, no obstante, la futura administración tendrá el cometido de armonizar la política científica del gobierno federal, lo cual se traduce en lograr cambios emblemáticos, profundos.”

De otra naturaleza, pero indiscutiblemente asociado con la investigación y la ciencia básica se encuentra el desarrollo tecnológico, el cual hace referencia a las ramas industriales, al sector productivo. El desarrollo tecnológico se desenvuelve en términos económicos, en mejorar procesos productivos, hacerlos más limpios y respetuosos con el medio ambiente, menos costosos y a gran escala.

En este sentido, varios conceptos económicos como la competitividad envuelven a la idea de tecnología y se encuentran también la propiedad industrial, la innovación, solo por mencionar algunos. Los países más adelantados del mundo tienen fortalecida la mancuerna que existe entre ciencia y tecnología, entre la descripción de la realidad y la utilidad industrial que se puede obtener de esa descripción. Por ello, la política científica debe articular ciencia y tecnología, acercar a las instituciones que tienen centros de investigación, en donde se lleva a cabo la generación de conocimiento, con el sector productivo que sería el canal idóneo para que lo que se produce en un laboratorio llegue a la población.

Las economías basadas en el conocimiento capitalizan toda la infraestructura diseñada en el trabajo conjunto de universidades y centros de investigación con sectores productivos; mientras los países que no tienen diseñada una política científica sólida pagan una “renta tecnológica” que abona a las economías desarrolladas. Si se piensa bien, la dependencia tecnológica al exterior es incluso tan hiriente como la dependencia alimentaria. Además, muchas de las tecnologías que se consumen están hechas o diseñadas para resolver problemas en otras circunstancias; en ocasiones son caras, obsoletas, contaminantes. En el comercio exterior mexicano se puede medir el nivel de desarrollo de la política científica mexicana. Somos un país de mercancías, manufacturas, ensambles y no una economía basada en conocimiento, con niveles bajos de innovación y de producción de intangibles.

Si bien en México ha habido avances sustantivos en materia de investigación científica, todavía faltan décadas para tener este rubro consolidado. A pesar de que hay lazos entre universidades y empresas, aún hay voces llenas de prejuicios que se oponen a esta articulación. Otro punto de quiebre es el relacionado con el presupuesto destinado a la política científica, el cual no ha logrado el cometido de alcanzar el 1% del Producto Interno Bruto como lo establece la Ley de Ciencia y Tecnología (artículo 9 bis). Añadiría como punto de atención al Sistema Nacional de Investigadores, que debe replantearse con herramientas más igualitarias, proporcionales y equitativas. A la fecha, en el SNI hay seis niveles de investigadores, dando como resultado un sistema de “castas”, en donde en todas las áreas del conocimiento existe el mismo reclamo sobre la parcialidad y favoritismo con que se asignan estos recursos. Considero que debieran haber solamente 2 niveles: Candidato e Investigador Nacional.

No encuentro antecedentes de lo que se está viviendo en la actualidad: el presidente electo, que aún no entra en funciones, está siendo más escrutado que el presidente en funciones. Andrés Manuel en el tercer debate destapó a la próxima titular del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. Se trata de la doctora Elena Álvarez-Buylla Roces, notable académica e investigadora. Su trabajo ha sido reconocido tanto en la Universidad como fuera de ella, sin duda, un gran perfil, a quien le deseamos éxito. He leído el documento que preparó, Plan de reestructuración estratégica del Conacyt para adecuarse al Proyecto Alternativo de Nación (2018-2024) presentado por Morena y, aunque tiene varias áreas de oportunidad, podría consensarse con la comunidad científica en un marco de gobernanza democrática. No quiero hacer juicios sobre un gobierno que aún no entra en funciones, no obstante, la futura administración tendrá el cometido de armonizar la política científica del gobierno federal, lo cual se traduce en lograr cambios emblemáticos, profundos

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Un mexicano me dijo…

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Mexicano, 93 KB, Mexicano

“Lo que empieza mal, mal terminal”, esta es la frase que AMLO no le gusta escuchar de su equipo -nos comentan-, pues en algunos círculos consideraron como exagerada la cancelación de la construcción del aeropuerto en Texcoco. Nos refieren que senadores de Morena obedecen “incondicionalmente” a su jefe, no obstante algunos ya expresaron, tras bambalinas por supuesto, su preocupación por la tormenta económica que podría venir.

Hace algunos días el presidente electo dijo que “Televisa es extraordinaria para el país” y días después Ricardo Salinas Pliego logró la ampliación por 20 años la concesión de TV Azteca. Tal parece que las televisoras lograron, desde la campaña misma, hacer las paces con López Obrador, aunque vaya a recortar el 50 por ciento en el gasto de publicidad gubernamental.

El equipo que se encargará de la seguridad en el próximo sexenio ha puesto todas las canicas en la legalización de la marihuana y la ha puesto como uno de los ejes principales en la recuperación de la paz en México. Nos comentan que, a pesar de que el tema de las drogas no es muy bien visto por el presidente electo, su equipo ha logrado convencerlo de que ésta es una ruta viable en la lucha contra la inseguridad.

Los empresarios que se vieron afectados con la cancelación del aeropuerto en Texcoco aprendieron a la mala una lección: No se juega con el nuevo gobierno. Es así como los empresarios pasaron de mandamases a estar a expensas de la voluntad del pueblo. AMLO ya les dijo que se tranquilizaran, que su dinero y sus contratos quedarán intactos

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