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¿Decir “¿mande?” es señal de que los mexicanos somos sumisos?

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Foto: Especial

MÉXICO.- Cuántas veces no hemos dicho (o nos han corregido así): ¡No se dice ‘¿qué?’, se dice ‘¿mande?’!

Si hacemos memoria, han sido muchas más veces de las que podemos recordar, pero una cosa es segura y eso es que quienes nos corregían, eran nuestros padres o abuelos.

Es cierto que esta expresión va dejándose de usar cada vez más, pero también es real que no es nada raro encontrarnos de vez en cuando con un jalón de orejas si osamos responder con un “¿qué?”, exigiéndonos a cambio un “¿mande?”.

De acuerdo con la BBC, en un artículo que forma parte del Hay Festival Querétaro, un encuentro entre escritores y pensadores que se realiza desde el 6 y hasta el 9 de septiembre, esta expresión –el “¿mande?”– forma parte de un “marcador vernáculo, sin duda se identifica como mexicano”, en declaraciones de Concepción Company, lingüista que forma parte de la Academia Mexicana de la Lengua (AML).

Pero ¿qué dice la Real Academia de la Lengua (RAE)? Su diccionario no tiene algún tipo de acepción especial para esta forma del verbo mandar, aunque la AML sí lo reconoce como una expresión que se utiliza en el español que se habla en México.

El “¿mande?”, afirma la AML, se utiliza “para responder al llamamiento de alguien”.

Y sí, quizá es cierto lo que estás pensando y es una exageración ponerle tanta atención a una simple expresión que, al igual que muchas tantas, decimos inconscientemente.

Pero para muchos extranjeros resulta extraño (o al menos llamativo) escucharnos decirlo.

Según afirmó Company a la BBC la impresión que damos a una persona que no es mexicana, es que se trata “de un acto de sumisión del hablante hacia él. Le ordena, le pregunta o le solicita algo”.

¿Pero cuál es su origen?

Invariablemente tenemos que trasladarnos hacia el colonialismo español en nuestro país, es decir entre los años 1521 y 1821.

En aquel entonces, los indígenas y castas inferiores (para las clases sociales de la época novohispana, no se ofendan), se educaban para que respondieran cada que sus patrones o alguien de la nobleza les hablara, con un “comándeme”.

O al menos eso dicen, porque no existe algún documento que dé sustento a dicha versión.

La académica de la AML explicó que en “más de 9 mil documentos y no hay ni un solo ‘¿Mande?’ en el periodo colonial, desde 1494-de cuando es el primer documento, que corresponde al área del Caribe- hasta 1905, en el periodo de Independencia”.

En cambio, lo que sí hay, especialmente en documentos administrativos, son referencias del tipo “mande a decir”, “mande solicitar vuestra merced” o “mande a hacer vuestra señoría”.

La académica explicó también que los corpus históricos (compilados que reúnen textos de todos los sitios y épocas en que se habló español), no permiten saber que el “¿mande?” sea un acto de sumisión de la colonia.

¿Entonces qué es? “Un acto de respeto, es un acto de habla directo, eso sí, es respetuoso; pero la documentación directa de este ‘mande’ en la colonia no existe”, explicó a BBC.

Quizá no sepamos su origen exacto, pero una cosa es segura: es una expresión que se extendió y arraigó en México desde hace dos siglos, además de que se ha mantenido vigente a través de la oralidad.

Así pues, decirlo no es una anomalía del lenguaje mexicano, sino que es un verbo que llegó hasta nuestra cotidianeidad. Es como el “¿viste?” de los argentinos o el “¿vale?” de los españoles.

En conclusión ¿es sumiso decir “mande”?

Depende de a quién se le pregunte. Hay versiones que insisten en erradicarlo en específico del habla de los niños.

Por ejemplo, en el sitio Padres e Hijos, especializado en temas de educación y el día a día con los pequeños, afirma que “es importante que a los niños se les enseñe que tienen poder de decisión sobre sí mismos y no que otras personas pueden disponer sobre ellos. Perdamos el miedo a que tachen a nuestros hijos de mal educados y eduquemos seres pensantes y libres”.

En contraste, la experta de la AML rechaza ese enfoque. Es cierto que decir “¿mande?” se percibe como algo sumiso, especialmente entre los extranjeros, pero porque el verbo en sí invita a un mandato.

Pero, al igual que en varias regiones de España, donde se utiliza de forma coloquial no se ve como algo sumiso, pues se dice entre iguales.

De esta forma, a manera de conclusión, Company de la AML sentencia: los mexicanos no lo dicen por sumisión, sino “por respeto, que con cosas muy distintas”.

¿Ustedes qué piensan?

ssc

Salud

Seguro Social atiende a 4.2 millones de pacientes con diabetes

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MÉXICO.- Las Unidades de Medicina Familiar del IMSS atienden a 4.2 millones de pacientes con diabetes, que reciben tratamiento mediante intervención educativa para cambiar estilos de vida: alimentación saludable y actividad física, y si lo requieren toma de medicamentos, así como la detección de complicaciones del padecimiento.

En un comunicado, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) indicó que se detectan un promedio de 15 nuevos casos de derechohabientes con diabetes cada hora -348 al día- en las unidades médicas del Instituto.

En el marco del Día Mundial de la Diabetes, que se conmemora hoy, el Instituto informó que de las más de 332 mil personas que han calculado su riesgo para padecer alguna enfermedad crónica como diabetes, enfermedad cardiovascular, cáncer de mama o de próstata a través de CHKT en línea, aplicación para teléfonos digitales y tabletas, 76 mil 273 usuarios fueron identificados con alto riesgo de padecer diabetes.

Por ello, fueron canalizados a su Unidad de Medicina Familiar, mediante una cita agendada al módulo de Enfermería de manera digital y de acuerdo con el resultado, se canalice con los médicos familiares para que confirmen o descarten el diagnóstico y dar inicio a las acciones preventivas y de tratamiento.

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La coordinadora de Programas Médicos de la División de Medicina Familiar del IMSS, Miralda Aguilar Patraca afirmó que la diabetes es una enfermedad metabólica crónica, la cual se desencadena cuando el páncreas no es capaz de producir suficiente insulina –hormona que regula el nivel de glucosa en sangre– o cuando el organismo no la puede utilizar en forma eficaz.

Es la segunda causa de fallecimiento solo debajo de las enfermedades cardiovasculares y la primera causa de pensión por invalidez.

Apuntó que en la actual administración del Instituto se trabaja para cambiar la atención curativa por una preventiva, y una de las principales estrategias para lograrlo es el Modelo Preventivo de Enfermedades Crónicas, cuyos ejes consisten en identificar el riesgo de padecer diabetes mediante la calculadora CHKT en línea.

Además de enfocar acciones para cada sector de la población de acuerdo con su riesgo; el seguimiento proactivo de los derechohabientes, a través de herramientas tecnológicas como correos electrónicos, mensajes de texto, llamadas telefónicas y la vinculación con empresas para realizar acciones preventivas en los trabajadores.

Aguilar Patraca resaltó que a partir de mayo de 2017, el IMSS dio inicio al modelo preventivo en Nuevo León, con el cual a la fecha se ha identificado riesgo en nueve mil 241 trabajadores de empresas.

De ellos, mil 138 presentaron riesgo alto para padecer este mal, por lo que fueron derivados a sus Unidades de Medicina Familiar para confirmar o descartar el padecimiento, así como realizar actividades de promoción a la salud.

Con esta estrategia también se identificó que 15 mil pacientes de la misma entidad tienen prediabetes, esto es que sus niveles de glucosa son más altos de lo normal, pero no tanto como para declarar que ya tienen diabetes.

Éstos han recibido educación para la salud y en aquellos que lo requieren, tratamiento con medicamentos para evitar que desarrollen la enfermedad. Con el control de la prediabetes se estima que la incidencia de diabetes puede disminuir hasta en 40 por ciento.

La especialista dijo que de los 208 mil derechohabientes de Nuevo León con diabetes que no tienen complicaciones, con el modelo preventivo se ha logrado el control metabólico en siete de cada 10 que acuden con su médico familiar.

Durante 2017 se otorgaron 14.5 millones de consultas para atender a pacientes con diabetes en las clínicas familiares y casi 600 mil atenciones en hospitales de especialidad para atender complicaciones, al igual que diversas secuelas de la enfermedad, tales como ceguera, insuficiencia renal, infarto del miocardio, accidente cerebrovascular y la amputación de extremidades inferiores, entre otras.

Notimex/atj

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