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La Cuarta Transformación y su impacto en el periodismo

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Foto: Especial.

Llegó la hora de los medios, nos guste o no. De la nueva era política que protagoniza desde hace más de un mes AMLO, se puede decir todo y hasta dudar de ella, pero no cuando hablemos de los cambios que, más que venir, ya están ocurriendo en la industria informativa de todo el país.

| Santiago I. Soriano Condado

Con la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de la República, también hace su arribo un recorte del 50 por ciento, según palabras del propio tabasqueño, al presupuesto destinado a la publicidad oficial, lo cual, hasta ahora, ha desatado un efecto dominó.

Una serie de despidos múltiples en casas editoriales de todos los cortes, reajustes en directivas y el cese de articulistas de renombre, han hecho pensar que el periodismo en México vive una etapa de crisis, aunque en realidad es de reacomodo y ajuste.

No es secreto para nadie que una cantidad incalculable de “medios” ha nacido y sobrevivido bajo el patrocinio del gobierno federal, pues dependiendo enteramente de sus pautas, también cientos –por no decir miles– de periodistas han dependido de estos recursos.

Sin embargo, esto también ha representado un esquema de censura estructural pues, citando al propio The New York Times, “no te pago para que me critiques”.

Entre 2017 y 2018, la administración actual gastó 7 mil 91.39 millones de pesos en publicidad oficial. De esta forma, los 3 mil 527.39 mdp que se destinaron en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2018, en el primer año de López Obrador, serán “solamente” mil 763.695 mdp. ¿Esto realmente representa una crisis o una nueva oportunidad para los medios de comunicación?

La encrucijada

Reportes de fuentes al interior de otros medios le han confirmado a Reporte Nivel Uno que los movimientos en las grandes empresas editoriales están relacionados con los recortes que se esperan durante el próximo gobierno, más como una medida de prevención, que como una consigna gubernamental.

En el caso de Milenio, el movimiento directivo en el que Carlos Marín dejó la dirección editorial y general del diario, para convertirse en una especie de asesor de la presidencia, obedeció a que se oponía a recortar poco más de 200 plazas de periodistas del diario. Entonces, vino el cambio de lugar.

Reforma, uno de los medios de mayor renombre en México, ha tenido que prescindir de columnistas de la talla de Lorenzo Meyer. El Universal, nos dicen, planea un cambio de dirección. Las estaciones radiofónicas igual, y aunque las televisoras se han mantenido en calma, no se descarta que también realicen cambios en el mediano plazo.

Pero ¿en realidad esto es una crisis? No. Es un cambio al que el periodismo mexicano se había resistido en mucho tiempo, debido a las facilidades que el dinero público ha entregado durante décadas.

Cierto es que muchos medios desaparecerán y que aquellos que sepan sobrevivir, tendrán que optar por un periodismo de calidad que ofrezca a sus lectores lo que buscan.

En palabras de León Krauze, periodista mexicano en Estados Unidos, “la clave para garantizar la salud de la prensa está en proteger sobre todo el trabajo de los reporteros y, de ser posible, reforzarlo”, utilizando como ejemplo al Washington Post, que tras el triunfo de Donald Trump, engrosó su planta de reporteros de investigación.

La ecuación es sencilla: una prensa con pocos diarios –que en consecuencia tendrán menos páginas– pero con mucha más calidad periodística. Es decir, adaptarse o morir.

¿Se puede? Sí, debe poderse. ¿Hay crisis? No. Un ejemplo: De acuerdo con Marco Levario Turcott, periodista y director de la revista etcétera, en el caso de Milenio, se prefirió despedir a sus trabajadores, en lugar de reducir su margen de ganancia.

Entonces no podemos hablar de crisis, sino de prioridades. El cambio debe ser por parte de los medios (y los periodistas que los hacen día a día). Pero también es tiempo de las audiencias.

¿Y la protección a periodistas?

El recorte de AMLO es positivo, desde luego. Sin embargo, otro tema que va de la mano (por la cuestión presupuestal) es saber si, entonces, dada la reducción en lo que se destinará a la publicidad oficial, se le dará más a la Fiscalía para al Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE), que va de la mano con el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos.

Este año, se eliminó el programa que daba protección a periodistas y defensores de los DH (conocido como P017), además de que la FEADLE tuvo una disminución en su presupuesto.

En pocas palabras: hoy no hay un presupuesto fijo o etiquetado exclusivamente para la protección de periodistas, pero sí se cuenta con dichos recursos. De hecho, el PPEF 2018 consideró un incremento del 288% para este aspecto, lo que equivale a un 69.32% del presupuesto total del programa de Derechos Humanos nacional.

Pero no sabemos cuánto se destinará a ello. ¿Los millones ahorrados servirán para defender una libertad de prensa que durante años se ha visto amenazada?

 

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Altos salarios no garantizan honestidad: Jesús Ramírez Cuevas, vocero de López Obrador

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Foto: Roberto Tetlalmatzin

Andrés Manuel López Obrador llegó a la Presidencia de la República con un gran capital político el cual, incluso antes de la toma de protesta oficial, le permitió iniciar la Cuarta Transformación de la vida pública de México. Las resistencias, por supuesto, no se hicieron esperar.

Jesús Ramírez Cuevas, vocero de la Presidencia de la República, abordó en exclusiva con esta casa editorial temas como la protección a periodistas, su visión del país de aquí a tres años y los retos que la Cuarta Transformación tiene por delante.

| Jorge Blancas

Los altos salarios de los jueces y magistrados “no se traducen en mejores niveles de eficiencia para la aplicación de la justicia o en la disminución de la impunidad”, sentenció Jesús Ramírez Cuevas, vocero de la Presidencia de la República.

En entrevista exclusiva con Reporte Nivel Uno, el responsable de la comunicación del Gobierno de México manifestó que, a pesar de los privilegios y prebendas de los altos funcionarios del Poder Judicial, en México persiste “un rezago jurídico muy alto”, al grado de tener “99 por ciento de impunidad”.

Refirió que lo funcionarios públicos, sobre todo aquellos que realizan acciones en materia de seguridad e impartición de justicia, “deben tener niveles salariales adecuados” asimismo, manifestó que los salarios demasiados altos no garantizan que incurran en actos de corrupción.

“Llevamos muchas décadas con un sistema político que fue envileciendo las instituciones, que fue convirtiendo a los funcionarios públicos en usufructuarios del presupuesto como si fuera patrimonio propio. Hemos visto un patrimonialismo de los gobernantes y de lo partidos en los gobiernos que usaron todos los recursos públicos, los inmuebles, y todo lo que significa el poder público, para beneficio de sus grupos”.

Añadió que la Cuarta Transformación y el Plan de Austeridad Republicana que propone el Gobierno de México genera resistencias, a pesar de que los salarios de los jueces y magistrados superan por un tercio los recibidos por sus similares en Estados Unidos.

“No le toca al Ejecutivo sancionar o perdonar a corruptos”

Ante las críticas que diversos actores han proferido en torno a una eventual “amnistía” a políticos corruptos de administraciones pasadas, Jesús Ramírez Cuevas, aseguró que el presidente López Obrador “nunca ha dicho que va a perdonar a un corrupto”. Lo que ha dicho y con todas las letras es “no vamos a perseguir a los corruptos”.

No obstante, refirió que si algún gobernante tiene cuentas pendientes con la justicia que el Congreso, la Fiscalía, la Secretaría de la Función Pública, la Auditoría Superior de la Federación, Comisiones Especiales del Congreso o ciudadanos mismos, realicen las denuncias correspondientes.

“No le toca al Ejecutivo sancionar o perdonar ningún delito patrimonial que dañe al presupuesto y a los mexicanos, ese es un tema del Poder Judicial”, aclaró.

Refirió que “la política del Poder Ejecutivo no se va centrar en venganzas o en perseguir a los políticos del pasado, porque hay que concentrarse en lo importante, que es transformar las circunstancias sociales, económicas y políticas de los mexicanos”.

Iniciarán a cumplir compromisos de campaña en 2019

A pesar de que se tiene ya etiquetados muchos recursos con el pago de deuda, fideicomisos y pensiones, el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador iniciará a cumplir sus compromisos de campaña en 2019.

De acuerdo con Jesús Ramírez, vocero del Gobierno de México, los mexicanos merecen un cambio profundo, de raíz y que implique el cumplimiento de las propuestas que se han hecho, no obstante, refirió que la ejecución de los compromisos electorales depende del presupuesto.

“Pero tal y como hemos hecho los cálculos de lo que existe en ingresos del estado, como de la posibilidad de gasto, porque ya hay muchos gastos etiquetados como la deuda, los fideicomisos y las pensiones, a pesar de eso sí puede alcanzar, al menos esas son las cuentas que tenemos, y que ya se presentarán en el presupuesto público.

Para el 2019 ahí vamos a empezar a cumplir los compromisos de campaña”.

“Las expectativas son grandes porque la gente quiere un cambio de fondo, y también hay que decirle a la gente que piensa que los cambios se dan del día para la noche, que los cambios llevan un tiempo y que también implican una responsabilidad social.

Los grandes rezagos que tiene México demandan una acción decidida del estado, del
gobierno, de los funcionarios públicos, pero también de la sociedad”, dijo.

Respeto irrestricto a la libertad de expresión

Jesús Ramírez dijo que la relación con los medios de comunicación será “franca, directa, abierta y de respeto” y aseguró que en el gobierno del mandatario López Obrador “no se va a utilizar el presupuesto público para inducir, presionar o cambiar las líneas editoriales”.

Refirió que “la publicidad gubernamental es un derecho de los ciudadanos y es una obligación del gobierno”, no obstante, ésta tiene que cumplir ciertas reglas.

Añadió que previo a un análisis, se elegirá qué medios son los más adecuados para difundir sus mensajes, y no serán las relaciones políticas, personales o informativas las que determinen el lugar donde se difundan los mensajes gubernamentales.

“Habrá respeto irrestricto a la libertad de expresión, habrá cero censura, y no se obligará a ningún periodista ni a ninguna redacción a cubrir con cierto enfoque cualquier tipo de información oficial. Y sobre todo estar abiertos a la crítica”.

Entrevista realizada por Jorge Blancas y Ángel Villanueva

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