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Opinión

Un mexicano me dijo…

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En Tlaxcala, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador anunció que será la Secretaría de Cultura, la primera dependencia que salga de la Ciudad de México como parte de su programa de descentralización. Situación que tiene bastante preocupada a la próxima titular de esta secretaría, Alejandra Frausto, puesto que, haciendo cuentas, se gastaría más en la renta de un espacio nuevo y en la renta de viviendas para los trabajadores, que el gasto promedio que actualmente tienen en la Ciudad de México. Nos cuentan que para minimizar el gasto, la próxima administración contempla la renta de algunos hoteles de paso aledaños a donde finalmente estaría la sede de la Secretaría de Cultura.

En el PRI, dirigido por Claudia Ruiz Massieu, existen fuertes problemas económicos, los cuales han derivado en el despido de personal, reducción de salarios y fuertes recortes presupuestales. La situación, hecha pública por el secretario de Finanzas del partido, Luis Vega, entregará a la dirigencia nacional el estado financiero, el cual es consecuencia de la histórica derrota del partido, el pasado 1 de julio. Menudo problema el que tiene Ruiz Massieu.

Si usted creía que las cosas al interior de Morena van como miel sobre hojuelas, le chismorreo que no es así. Diputados y senadores del partido fundado por AMLO están creando grupos y corrientes dentro del partido; todo porque el coordinador de los diputados morenistas, Mario Delgado, está asignando comisiones a sus aliados electorales y no a quienes han sido fieles a la causa por muchos años. A final de cuentas, el chiste se cuenta solo: lo único que les interesa a los diputados de la “cuarta transformación” es, como cualquier priista, el hueso.

Al que le llueve sobre mojado es al excandidato presidencial, Ricardo Anaya, quien aparentemente iba a dar algunas clases en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. No obstante, la máxima casa de estudios desmintió las versiones que difundieron personajes del exaspirante. ¿Quién mintió? No lo sabemos. Lo que sí estamos seguros es de que al panista no da una en aquello de regresar a la vida pública. ¿Será que su carrera como político está más que muerta?º

Opinión

Ni habemos ni hubieron… ni hubimos ni haiga

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Carlos Organista

Ahora que están de moda las transformaciones y cambios de poder —y que podemos estar tranquilos también porque “hay vida después de la presidencia”— me resulta inevitable recordar una memorable frase acuñada dos sexenios atrás: “haiga sido como haiga sido”. Por si no lo recuerda, eran tiempos de incertidumbre total. Había un candidato azul (Felipe Calderón) cuya popularidad y reconocimiento inicial eran prácticamente nulos, pero cerca de las elecciones de 2006 remontaba en las encuestas.

Por el contrario, su principal adversario, el candidato amarillo (Andrés Manuel López Obrador), veía cómo bajaba su aceptación y cercanía con los indecisos debido a una campaña de miedo y desprestigio proveniente de diversos frentes. Un mes antes de las votaciones, Denise Maerker, en su programa Punto de Partida, preguntó a Calderón si no le molestaría ganar la presidencia gracias al miedo que logró fijar en una buena parte del electorado con respecto a López Obrador. Entonces vino la famosa frase: “Pues mira, la verdad ya, si gano, Denise, como dicen en mi tierra: ‘haiga sido como haiga sido’…”.

A 12 años de distancia hay quienes creen que Calderón tuvo un desliz y en realidad quiso decir “haya sido como haya sido”, que es la manera correcta de expresarlo; pero no, el contexto es claro y se refería a la forma de hablar coloquialmente. Y es justo aquí donde quiero detenerme, porque, como diría mi abuela: “unos no hablan lo que piensan, y otros no piensan lo que hablan”. “Haiga”, que es la forma incorrecta de decir haya, provendría del verbo haber, y ¡vaya que hay complicaciones cuando de conjugarlo se trata!

“Habemos hombres que queremos que el feminismo crezca”, declaró hace algunos meses el futbolista Javier ‘Chicharito’ Hernández. “Vengo por mi libre voluntad porque quiero un juego justo para todos los mexicanos. Aquí no habemos ni fifís ni chairos ni pejelovers, aquí habemos mexicanos”, dijo una persona entrevistada por Televisa en una manifestación contra la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México en Texcoco.

“Gracias, Enrique Peña Nieto (…) que sepa que en Guerrero habemos muchos y muchas que estamos agradecidos y reconocidos con él”, manifestó el gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo, en la inauguración oficial de la autopista Siglo XXI, según consignó el Sur de Acapulco recientemente. “Hay un mandato popular, hay una sociedad que respalda a su presidente electo, habemos millones de mexicanos…”, señaló el diputado morenista Horacio Duarte cuando se aprobó en comisiones la reforma para eliminar el fuero a servidores públicos. “No habemos muchas empresas de seguros con posición importante en el mercado de capitales que sí representa una parte importante en los portafolios de inversión”, explicó el presidente de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros, Manuel Escobedo, según información de Notimex, sobre las estimaciones de crecimiento para 2019 de ese sector.

¿Nota usted algo en estas citas, estimado lector? Efectivamente. Deportistas, ciudadanos, gobernadores, diputados y empresarios usan indistintamente la palabra “habemos” para incluirse entre las personas de las que hablan, pero al hacerlo así caen en un error. En el habla culta, explica la Real Academia Española (RAE), debe evitarse el uso de habemos con el sentido de somos o estamos; porque si se emplea el verbo haber para expresar la presencia o existencia de personas o cosas, este debe ser impersonal, es decir, usarse para hablar en general, no de alguien en particular.

Por ejemplo, según la RAE, debe decirse: “Hay pocos solteros en el pueblo”; “Había tres personas en la habitación”, aun cuando usted quiera incluirse entre los solterones y los fisgones dentro del cuarto. Ahora bien, si usted deseara estar dentro de los solterones y fisgones, no se debe conjugar en primera persona del plural, esto es, como si pensase en “nosotros”: “Habemos pocos solteros en el pueblo”; “Habemos tres personas en la habitación”.

Lo correcto aquí es: “Somos pocos solteros en el pueblo”; “Estamos tres personas en la habitación”. Y lo mismo ocurre en pasado, si estuviese tentado a usar hubieron o hubimos. Enunciados como “Hubieron muchos voluntarios para realizar esa misión” o “No hubieron problemas para entrar al concierto”, en realidad deben decirse así: “Hubo muchos voluntarios para realizar esa misión” o “No hubo problemas para entrar al concierto”.

Para colmo, algunos medios de información no ayudan tampoco a clarificar, pues en una oleada de “creatividad” han aludido constantemente a la famosa frase habemus papam (que proviene del latín y significa “¡Tenemos papa!”) y utilizan el “habemus” para todo: “Habemus presidente”, “Habemus cuarto partido”… con lo cual se confunde y difunde el uso inapropiado de habemos.

Así que ya sabe: “haiga sido como haiga sido”, aunque somos del mismo barro, no es lo mismo catrín que charro… porque ni “hubimos” catrines bien hablados, ni “habemos” charros tan pifiados.

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