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Frontera sur: el trabajo sucio se hace en México

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“Emergencia nacional”, así califica Donald Trump el éxodo migrante proveniente de Centroamérica que busca llegar a Estados Unidos; desde Washington el mandatario quiere que México le sirva de muro y detenga, a toda costa, a la caravana. ¿Estrategia política o nada nuevo bajo el sol?

| Santiago I. Soriano Condado

No es la primera vez que un nutrido grupo de centroamericanos trata de ingresar a México para llegar a Estados Unidos. Tampoco es la primera ocasión en que son miles ni mucho menos es el primer antecedente de ingresos irregulares a territorio mexicano.

Lo que sí es nuevo, es que Donald Trump esté exigiéndole a México que detenga el paso de centroamericanos hacia Estados Unidos, bajo la amenaza de militarizar (eso tampoco es reciente) la frontera con nuestro país.

¿Motivos? Pueden ser varios, pero uno destaca: actualmente, el presidente norteamericano está en la antesala de una votación que le haría perder el control del Congreso, donde los republicanos ven cómo, en apenas dos años de haber llegado a la Casa Blanca, el crédito político se les va terminando, lo cual hace a los demócratas frotarse las manos.

En su campaña presidencial, Trump hizo de los mexicanos su enemigo público número uno. Hizo del muro (ese que no ha podido construir ni mucho menos hacer a nuestro país pagar), el símbolo de la demagogia que le valió el triunfo. Sin embargo, ahora las cosas parecen no ir tan bien como él siempre insiste en rea- firmar cada vez (en Twitter, desde luego).

Ante el desgaste de este discurso y las predicciones electorales que darían una mayoría demócrata (por ende, contraria a su forma de dirigir a EUA), el magnate neoyorquino necesita un nuevo “chivo expiatorio”… y ahí están los migrantes centroamericanos.

La fórmula parece sencilla: culparlos de “amenazar” a Estados Unidos, pero va más allá, pues las presiones de Trump han recaído especialmente contra México, el cual en plena transición política vive su propia encrucijada res- pecto a la caravana.

Por un lado, la autoridad federal, encarnada en el secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida y, especialmente, el presidente Enrique Peña Nieto, afirman que los migrantes deben respetar las leyes de refugiados en México. En caso contrario, no podrán permanecer aquí.

Del otro, está el próximo gobierno que encabezará Andrés Manuel López Obrador. El tabasqueño ya ofreció visas de trabajo a los centroamericanos y, además, les prometió empleo en caso de quedarse en nuestro territorio al no lograr llegar a Estados Unidos.

El trabajo sucio se hace en México… desde siempre

El 7 de julio de 2014, el presidente Peña Nieto presentó el programa Frontera Sur, donde resaltó los dos principios básicos de su concepción: proteger a los migrantes y poner orden al cruce fronterizo.

La iniciativa contó con cinco puntos elementales, destacando especialmente la emisión sin costo de tarjetas de visitante regional.

Hoy, a más de cuatro años de su creación, sabemos poco, realmente muy poco, sobre el programa Frontera Sur, salvo una cosa… está pensado para hacer el trabajo sucio de Estados Unidos y deportar centroamericanos.

Los números son fríos: tan solo en 2016, Estados Unidos deportó a 96 mil 16 personas provenientes de estos países. México hizo lo propio con 147 mil 370, según datos de la Oficina de Washington para América Latina (WOLA) y la Secretaría de Gobernación (Segob).

Pero a eso se suma otro hecho vergonzoso. La inseguridad en contra de los migrantes. Datos de la WOLA también dan cuenta de ello. De 2014 a 2016, los delitos en contra de los centroamericanos que cruzan por México se han incrementado considerable- mente, sobre todo, en Chiapas, donde en este periodo se acumulan más de 2 mil 500.

Mientras tanto en estados como Oaxaca, Tabasco, Sonora y Coahuila, en total, se han cometido 2 mil 698 delitos, entre violaciones, asaltos, extorsiones, secuestros y asesinatos a manos, especialmente, del crimen organizado.

El balance es sencillo: para los migrantes de Centroamérica cruzar por México es un riesgo real al que no pueden renunciar

¿Qué dice Estados Unidos?

En Twitter, como siempre, Trump lanzó una advertencia: o detienen a los centroamericanos o habrá presencia militar en la frontera.

Casi en paralelo, México le cerró el paso a los migrantes provocando imágenes llenas de drama donde mujeres y niños, principalmente, fueron los protagonistas. Poco después, se normalizó el flujo, además de dar comienzo a las solicitudes formales de refugio en nuestro país.

Poco después, Navarrete Prida reveló que Washington puso 20 millones de dólares sobre la mesa para que México arrestara y repatriara a los integrantes de la caravana. “No aceptamos ni un solo centavo”, aclaró el secretario de Gobernación.

¿Qué dice México?

El presidente Peña Nieto fue claro: ningún migrante violento o que trate de ingresar al país irregularmente podrá que- darse en México. Sin embargo, dejó en

claro que nuestro país no impediría la entrada de cualquier migrante, siempre y cuando respeten las leyes de refugio, lo cual deberían solicitar formalmente ante el Instituto Nacional de Migración (INM) y la cancillería.

En la oficina de Luis Videgaray, titular de Relaciones Exteriores, se recibió la petición del secretario de Estado de EUA, Mike Pompeo, de detener la cara- vana. Pese a esto, el ingreso de centroamericanos no se detuvo.

Por su parte, el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, pidió respetar a los migrantes y ser solidarios con ellos. Además su próxima secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, reveló que estos serán empleados en la construcción de proyectos de infraestructura como el Tren Maya y otros.

Mientras tanto el futuro mandatario dijo que también formarán parte del programa de plantación de millones de árboles frutales y maderables en el su- reste del país.

A su vez, el sucesor de Videgaray en la Secretaría de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, dijo que sería inadmisible y un gran error para México utilizar el ejército contra los migrantes, como pidió e insinuó Trump.

Algunas respuestas desde Washington

La Oficina de Washington para América Latina respondió una serie de preguntas que muchos se hacen sobre la caravana, según años de investigaciones sobre la migración y la frontera con México. Estas son algunas de ellas.

¿Trump puede cortar la ayuda a Centroamérica? No. El presidente de EUA no tiene ese poder; a lo mucho puede transferir un 10 por ciento entre cuentas. Sin embargo, la Ley de Control de Embargo le prohíbe retener dinero que el Congreso ya asignó.

¿Por qué viajan en caravana? Es razonable dados los riesgos que encuentran los migrantes en el camino. Por esto, al ser un grupo numeroso, se protegen y además no necesitan de un contrabandista de personas, coloquialmente llamado “pollero” o “coyote”.

¿Qué pasa si Trump cierra la frontera con México? En 2001, tras los atentados del 9/11, EUA cerró durante varios días todos los aeropuertos de entrada a su territorio, generando un efecto económico negativo; sin embargo, ya han pasado 17 años de eso y la economía de EUA y México se ha integrado considerablemente, totalizando mil 700 millones de dólares por comercio transfonterizo tan solo en 2017. Parar ese flujo tendría consecuencias inevitables.

¿Por qué Centroamérica no detiene a la caravana? Porque no puede. Ningún gobierno de ningún país puede impedir- le a sus ciudadanos abandonar el país, que se reúnan o que marchen en grupo de forma pacífica. Hacerlo sería violar una serie de derechos humanos fundamentales.

¿Y qué dicen los mexicanos?

El debate entre los mexicanos tampoco ha faltado. En redes, la gente se ha dividido en dos posturas: que sí entren los migrantes y que transiten libremente, llamando también a ser solidarios con ellos en su paso por México; por el otro lado, los que piden no ser “candil de la calle y oscuridad de su casa”, reclamando que México tiene ya sus propios problemas por resolver, como para incluso ofrecerle empleo a miles de centroamericanos.

Para estos últimos, habrá que recordarles que México es un país con poco más de 130 millones de habitantes y que, aplicando elementales matemáticas, el ingreso de unos 7 mil centroamericanos no representa ni de lejos una “invasión” o “riesgo” a nuestra mexicanidad (sea lo que sea que eso signifique).

Para los primeros, igualmente, sería pertinente pedirles que, en ese llamado a la solidaridad, también recuerden ver bajo esa perspectiva a los que más necesitan sin importar su nacionalidad y, desde luego, no hacer de ese buen sentimiento una moda carente de conciencia social.

En 2016, cuando Trump nos llamó delincuentes y violadores, todos se indignaron y en estas mismas páginas escribimos que #UnMuroNoBasta para detener a los mexicanos. Así pues, que un muro en la frontera sur, otro que el presidente de EUA quiere, tampoco baste para caer en su juego de odiar por el simple hecho nacer en el país “equivocado”.

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Mitos y realidades de la economía con López Obrador: ¿vamos hacia la recesión?

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Foto: Especial.

La economía del país está en medio de un estira y afloja. Por un lado, organismos internacionales, nacionales y autónomos coinciden en que México crecerá, incluso, por debajo de las expectativas menos optimistas; en contraparte, el presidente y su gobierno tienen “otros datos”. Un debate más, cortesía de la 4T.

| Santiago I. Soriano Condado

Entre renuncias y reacomodos, el primer año de gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha sido de sacudidas en prácticamente todos los sectores del país y el económico no se ha quedado atrás.

Para el presidente no hay dudas: vamos bien, muy bien, de hecho y lo respalda con sus números.

En contraste, calificadoras internacionales, bancos, organizaciones patronales y hasta el Banco de México (Banxico) coinciden en que la de México es una economía que navega entre la incertidumbre por sus bajas expectativas de crecimiento y con miras hacia una posible recesión técnica.

Así un debate más está sobre la mesa aunque para algunos es un tema que debería ser analizado (y corregido) a la brevedad, dado el riesgo de las circunstancias en el corto, mediano y largo plazo.

Cuando ganó las elecciones presidenciales hace ya más de un año, AMLO aseguró que con su gobierno se acabaría la “larga noche del neoliberalismo” en México; pasados los meses, ya con los primeros pasos de su administración dados, su hoy ex secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, acusa conflicto de intereses, intromisiones y la presencia de personajes que poco o nada aportan a la política económica del país.

Este conflicto al interior de la Cuarta Transformación pone de manifiesto las disputas en el gabinete del mandatario, quien lejos de dar manotazos o imponer el orden, ha dejado que estos se desarrollen en un ejercicio del libre albedrío de sus colaboradores.

Sin embargo, la baja de Urzúa acentuó las voces desde la inconexa oposición política del país, quienes acusan que su dura carta de renuncia dirigida al presidente, sumada a la entrevista que concedió la misma semana en que esto ocurrió, son muestras de que México inevitablemente se dirige a la debacle económica.

¿Hay un punto medio? Difícil (si no es que imposible) encontrarlo. Lo más sensato es, quizá, contrastar ambas posturas y a partir de ello forjar un criterio propio.

La contracción económica

De acuerdo con información disponible, la economía mexicana presenta una desaceleración mayor a la prevista, así como tener señales de debilidad durante el segundo trimestre de 2019, de acuerdo con la Junta de Gobierno de Banxico.

Asimismo, el reporte indica que el Producto Interno Bruto (PIB) de México se contrajo 0.2 por ciento durante los primeros tres meses del año, lo cual dificulta aún más la promesa de crecimiento económico al 4 por ciento anual al cierre del sexenio lopezobradorista.

La minuta del banco central afirma que “la mayoría (de la Junta de Gobierno) señaló que el balance de riesgos para el crecimiento ha ampliado su sesgo a la baja, como resultado de factores externos e internos, y algunos mencionaron que se ha tornado más incierto”.

Esos riesgos que mencionan son, a su consideración posibles dificultades con la ratificación del Acuerdo Comercial México, Estados Unidos, Canadá (T-MEC) y nuevas presiones a través de amenazas arancelarias por parte del gobierno de Donald Trump.

Un punto a destacar es que Banxico consideró de suma importancia atender el deterioro de la calificación crediticia soberana y de Pemex, haciendo énfasis en la importancia de evitar más repercusiones en la nota de la deuda de la empresa productiva del Estado, especialmente tras la baja de su calificación por parte de Fitch en junio pasado.

Pero no se detiene todo ahí.  Analistas privados que Banxico consultó recortaron la expectativa de crecimiento económico para 2019 y 2020.

En la “Encuesta sobre las expectativas de los especialistas en economía del sector privado”, que corresponde a junio de 2019, el pronóstico de crecimiento para 2019 bajó hasta 1.13 por ciento desde el 1.32 por ciento en mayo, siendo este su noveno ajuste consecutivo.

Respecto a 2020, los consultados también bajaron de 1.66 por ciento desde el 1.72 por ciento luego de que dos meses este número no se moviera.

Dichos datos corresponden a una media de pronósticos de la encuesta recopilada por el Banco de México  entre 37 grupos de análisis y consultoría económica del sector privado nacional y extranjero.

El fantasma de la recesión económica

De acuerdo con Bank of America, el riesgo de que México entre a una recesión económica técnica se hace mayor ante el pronóstico a la baja de la economía mexicana para el segundo trimestre de 2019, adicional a la caída del 0.1 por ciento en los primeros tres meses del año calendario.

Según el augurio del banco estadounidense, si México entra oficialmente en recesión, el peso podría perder valor en caso de que haya una salida de capitales.

En contraste, el martes pasado, Arturo Herrera, nuevo secretario de Hacienda y Crédito Público, dijo que el país está “aún muy, muy lejos” de una crisis económica de este tipo.

“No veo una recesión en puerta”, dijo Herrera; si embargo, expuso su preocupación ante el contexto internacional, mismo que podría repercutir en la moneda nacional, como el bajo crecimiento de las divisas de países desarrollados”.

También dijo que durante su administración en SHCP se mantendrán las metas fiscales que se fijaron en el Paquete Económico 2019, tales como el Superávit primario del 1.0 por ciento respecto al Producto Interno Bruto (PIB).

También dijo que para el Paquete Económico de 202 se seguirán tres líneas principales: mantener un marco macroeconómico sólido, seguir con la meta del superávit primario, y la estabilidad de los ingresos presupuestarios.

Los otros datos

A pesar de este panorama, el presidente López Obrador insiste en su postura. Durante el festejo por el primer año de su contundente victoria electoral en el Zócalo de la Ciudad de México se refirió a múltiples datos que invitan a compartir su optimismo.

Con esto, López Obrador resumió que México tiene finanzas públicas sanas y destacó que respeta a pesar de las contradicciones al Banco de México.

“Aunque poco, la economía está creciendo, no hay recesión y además, ahora, esto es muy importante, es menos injusta la distribución del ingreso, es decir, hay más desarrollo y más bienestar”, dijo ante el Zócalo que aplaudió su positivismo.

Días después, durante una visita por Michoacán, el presidente aseguró que “hay dos problemas que estoy atendiendo de manera directa, lo demás no me preocupa tanto, la corrupción es papita, el que haya bienestar no me preocupa, va a salir, la economía esta creciendo a pesar de que dicen lo contrario”.

Finalmente sentencio que “mi preocupación y mi ocupación está en dos asuntos, la salud y garantizar la seguridad, que haya paz y que haya tranquilidad en el país”.

Lo bueno y lo malo, según Coparmex

De acuerdo con la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), “México sigue creciendo y eso es importante destacar, aunque sea menos de lo que estábamos creciendo”.

Así lo destacó el vicepresidente de Fortalecimiento Estructural de la confederación, José Medina Mora, quien afirmó que “al principio había dicho que la economía podía crecer 2.2% ahora se ajustó a 1.4%, la región de Centro Occidente y Bajío crecerá arriba de 4%, en el sureste hay estados con crecimiento negativo y este 1.4% es un promedio, entonces es importante ver que el país sigue creciendo aunque sea de forma disparejo”.

En ese sentido, destaca claroscuros en las decisiones de AMLO, siendo algo positivo que el gobierno federal ha mantenido un “sano equilibrio fiscal y financiero”, lo que permite que la economía siga hacia delante”.

Un punto más a favor es la serie de pactos entre la iniciativa privada y gobiernos locales en Querétaro, Guanajuato, San Luis, Aguascalientes y Jalisco para el impulso del desarrollo en bloque, lo cual permitirá que dicha región crezca el 4.5 por ciento.

Pese a todo, hay preocupaciones. “Algunos indicadores que dicen que hay que hacer correcciones, el hecho de que tanto Fitch Ratings,  Moody’s y otras agencias internacionales hayan rebajado la calificación de la CFE y Pemex esto no había sucedido en 10 años, pues es alarmante. Porque es algo de cómo se ve Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal desde afuera”, dijo la Coparmex.

AMLO mete incertidumbre a economía: EUA

Mientras tanto, desde el gobierno de Estados Unidos ven que las políticas “contradictorias” de López Obrador han inyectado incertidumbre a la economía mexicana , especialmente las que se relacionan con las finanzas de Pemex y el sector energético.

Así lo indica el Reporte sobre Cima de Inversión en México, realizado por el Departamento de Estado de EUA, donde también se menciona que el gobierno del tabasqueño socava “las reglas del juego” para los inversionistas.

Se dice también que “las perspectivas de ratificación del Tratado Comercial entre Estados Unidos, México y Canadá para 2019 y un cambio histórico en el Gobierno mexicano el 1 de diciembre de 2018 siguen siendo fuentes clave de incertidumbre para las inversiones”.

Asimismo asegura que “la administración perspectivas de ratificación del Tratado Comercial entre Estados Unidos, México y Canadá para 2019 y un cambio histórico en el Gobierno mexicano el 1 de diciembre de 2018 siguen siendo fuentes clave de incertidumbre para las inversiones”.

Otro punto que destaca es que los inversionistas ven con preocupación el debilitamiento de la Comisión Federal de Competencia Económica y la Comisión Nacional de Hidrocarburos y la Comisión Reguladora de Energía (CRE).

Afirma que el gobierno de AMLO “nombró a cuatro de los siete comisionados de la CRE pasando por encima de las objeciones del Senado, que votó dos veces para rechazar a los nominados, en parte debido a la preocupación que… erosionarían la autonomía política de la CRE”.

Piden que AMLO escuche

En medio de este debate, el diario especializado en temas económicos, el Financial Times, aseguró que tras la renuncia de Carlos Urzúa a la Hacienda mexicana, el presidente López Obrador deberá escuchar a Arturo Herrera, quien lo relevó en el cargo.

La editorial del medio estadounidense asegura que el tabasqueño “debe aceptar noticias desagradables, no seguir confiando en sus propios datos (diferentes)”.

Además destaca que “la carta de renuncia del señor Urzúa no dejó dudas sobre los motivos de su partida después de solo siete meses. Acusó al gobierno de tomar decisiones sin una justificación sólida y de imponer a funcionarios no calificados en puestos clave con claros conflictos de interés”.

López Obrador, en respuesta, aseguró que el diario debería perdirle una disculpa a México ya que “se quedó callado mientras se imponía la corrupción en México, nunca dijo nada, al contrario, aplaudía”.

¿Y qué dicen los mexicanos?

A un año de que AMLO ganó la presidencia de la República, un 54 por ciento de los mexicanos cree que la situación actual mejoró, según la encuesta México, un año después del tsunami, realizada por Consulta Mitofsky.

En esa misma encuesta, un 41.5 por ciento de los consultados cree que la situación ha empeorado, mientras que el resto no quiso responder.

Sin embargo, a pesar de la percepción de mejora, casi la mitad de los ciudadanos, un 48 por ciento, cree que la economía ha empeorado, mientras que un 37 por ciento cree que sigue igual. Un 14 por ciento cree que mejoró.

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