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Cuando los monstruos se visten de humanos

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Mariana, 69 KB, humanos

Primer acto: El monstruo respira, observa, habla… Confiesa. En el cuarto de paredes blancas, rodeado de archiveros de metal grisaseo, el monstruo explica, ofrece detalles. A simple vista, parece un hombre de mediana edad, complexión media, color medio. El monstruo es tan hábil que se oculta en un hombre promedio, de esos que se pierden entre la multitud. Es tan promedio, que podría ser invisible. Dentro de su imagen promedio, se ubica como el monstruo más grande entre los asesinos seriales en México. En televisión y redes sociales se difunde la conversación en que narra el asesinato de mujeres del municipio de Ecatepec, en el Estado de México. Sin sobresalto, sin lágrimas, en una conversación promedio, escondido en la piel de un humano promedio, habita el monstruo del que se sospecha podría haber asesinado hasta 20 mujeres, él perdió la cuenta.

Segundo acto: Las inmediaciones de una colonia promedio de la Ciudad de México, el monstruo toma un respiro detrás del volante de su súper corcel blanco, un auto de marca reconocida por su alto costo. A pesar del vehículo, el monstruo viste de negro, con ropa común, estatura promedio, complexión promedio, lenguaje promedio… Se mueve y se expresa como un hombre promedio. El monstruo sale del auto para evitar una infracción de tránsito menor, grita, forcejea, golpea a la oficial de la policía de tránsito, y huye. Se pierde entre la multitud de carros costosos y hombres promedios. Se vuelve invisible.

Tercer acto: La sesión de la Cámara de Diputados se paraliza, las voces de asombro y las expresiones de inquietud inundan la Sala de Plenos. Diputados, periodistas, asesores, secretarios, apuntan la mirada a la curul de una legisladora que repentinamente se desvaneció. A mitad de una sesión del Congreso Mexicano, la legisladora veracruzana se desvaneció junto con su cuerpo, se desvanecieron su historia, sus ganas, su vida. Un momento atrás le anunciaron que el monstruo, uno que vestía ropa promedio, de estatura promedio, complexión promedio, le disparó en nueve ocasiones a su hija. Después de quitarle la vida a la joven y desvanecer la de la madre, el monstruo huyo y se mezcló entre los transeúntes, entre los hombres promedio. Se volvió invisible.

Entre los actos, así como en el preludio y el final, se suceden escenas de monstruos cantando, bailando, hablando, todos ellos bajo la caracterización de hombres promedio. En el proscenio se coloca el coro que tendrá que interrumpir para gritar: ¡Se condena enérgicamente!, se investigará hasta las últimas consecuencias, ¡se lamenta profundamente! ¡lanzamos una condena a los actos perpetrados!, los parlamentos se repetirán hasta que el cansancio de ser escuchados, los hagan desaparecer. La asistencia a esta espectáculo es gratuita, los espectadores pueden presenciarla a través de sus ventanas, puertas, en la calle de la esquina, en su escuela o trabajo.

En caso de no querer interactuar con otros espectadores, tiene la alternativa de encender su televisión, radio, teléfono inteligente, para ir conociendo el desarrollo de esta desgarradora historia, titulada por sus creadores: “México en los últimos dos meses. Cuando los monstruos se visten de humanos”.

Mientras tanto en Cancún: Irma de los Ángeles Magaña, quedó viuda. En vida, su esposo determinó heredar en su totalidad a Irma, lo que no imaginó es que el monstruo vendría disfrazado de justicia, de juez, de policía. Irma recibió como herencia el Hotel Great Parnassus, del que fue despojada con argucias jurídicas. Para evitar cualquier reclamo, la encarcelaron. Aunque no hay delito grave que perseguir y se trata de un juicio civil, el monstruo la mantiene presa. Ha sido golpeada, teme por su vida.

Es otro caso, en el que por indolencia, omisión, negligencia o simplemente por desprecio a los derechos de una mujer, la autoridad no interviene y deja la justicia para después. El monstruo come impunidad y se fortalece cuando “miramos para otro lado”, cuando reproducimos patrones machistas, cuando alentamos a la violencia, discriminamos, invalidamos o vejamos mujeres porque se puede, porque los monstruos se pierden entre la multitud cuando se disfrazan de personas promedio, pero los podemos encontrar fácilmente cuando nos miramos al espejo.

Opinión

El gobierno váucher

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Opinión, 54 KB, opinión
Reporte Nivel Uno

Es sumamente preocupante que un gobierno que se define de izquierda quiera resolver todos los problemas a través de la entrega de dinero en efectivo a las y los ciudadanos.

En lugar de crear instituciones que permitan garantizar los derechos constitucionales, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador está entregando los recursos del erario público en pedacitos, con claros tintes clientelares.

Eso pasó con las estancias infantiles de la Secretaría de Desarrollo Social y, lamentablemente, también ocurrirá con los recursos destinados a albergues para mujeres que sufren violencia de género.

El Plan de acciones emergentes para atender a las mujeres violentadas anunciado por el Gobierno Federal no tiene objetivos claros ni un plazo de cumplimiento. En tanto, los recursos etiquetados para los refugios en el Presupuesto 2019, no han sido aplicados.

El fondo del problema es la descalificación constante que hace López Obrador de las organizaciones de la sociedad civil. Como si se trataran de adversarias, el Presidente las acusa de corruptas y deshonestas sin investigación de por medio y pruebas fehacientes de sus dichos.

¿Por qué tomar la decisión de recortar todos los recursos que van a las organizaciones sociales? ¿Por qué no mejor realizar auditorías para saber qué organizaciones cumplen su función y cuáles no? ¿Por qué permitir que paguen justos por pecadores?

El Estado no lo puede hacer todo y el flujo de recursos es incluso riesgoso para las propias mujeres. Existen múltiples testimonios que ilustran cómo las mujeres, sobre todo las más necesitadas, son despojadas de recursos económicos que provienen de programas sociales. Sucede así, por ejemplo, con muchos de las y los beneficiarios de los apoyos en efectivo destinado a adultos mayores.

Por lo tanto, la transferencia de recursos económicos directos puede dejar a las mujeres en mayor vulnerabilidad. Esos efectos deben ser considerados. Desde la fracción parlamentaria del PRD en la Cámara de Diputados planteamos tres acciones en este asunto:

1. Qué se reconsidere el apoyo a los albergues y refugios contra la violencia de género. No sólo eso, sino que se incrementen los recursos. Recordemos que ha sido un inicio muy complicado en materia de feminicidios y que el 60% del territorio nacional tiene alertas de género. No debemos escatimar recursos en estos temas.

2. Una auditoría a fondo que muestre los casos de corrupción que sostiene Andrés Manuel López Obrador. Hace unos días, el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales le pidió al gobierno de López Obrador que demuestre sus dichos sobre la corrupción en el Nuevo Aeropuerto Internacional de México. Algo así es fundamental en el caso de los albergues.

3. Una estrategia integral de combate a la violencia contra las mujeres. No sólo aspirinitas o váucher que no resuelven nada de fondo. Un abordaje integral que sirva de protección a las mujeres.

En mi calidad de Coordinadora del Grupo Parlamentario del PRD, el 4 de marzo acompañé en conferencia de prensa a representantes de la Red Nacional de Refugios A.C., que entregaron un pliego petitorio a la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados en la que solicitan un espacio de diálogo; respetar y ejercer los subsidios para los refugios etiquetados en el presupuesto de este año e integrar una Mesa de Trabajo Interinstitucional para atender este asunto.

Si un grupo de la población ha sido vulnerado en los primeros cien días del actual gobierno, han sido las mujeres y las niñas; al grado que AMLO pretende poner a consultas los derechos de las mujeres.

Nos opondremos con firmeza a este abuso que pretende pasar por encima de la Constitución de la República y las convenciones internacionales en materia de derechos humanos. Si el Gobierno de la República decide realizar esta consulta, encontrará a las mujeres y hombres perredistas en todas las trincheras que se opongan a tan aberrante decisión. Sobre advertencia no hay engaño.

Dijimos y nos sostenemos que no permitiremos ninguna acción que vulnere los derechos y el bienestar de las y los mexicanos.

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