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Opinión

Un mexicano me dijo…

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Que luego de que los legisladores de Morena y el PT le pararon con la idea de usar las reservas del Banco de México para reactivar la economía, parece que el gobierno del Peje ya le echó el ojo a una nueva fuente: los fondos de estabilización creados con ingresos petroleros. ¿De cuánto hablamos? De 250 mil millones de pesos. ¿El problema? Esos dineros están destinados para contingencias (como desastres naturales). ¿Y para qué lo quieren? Para balancear el presupuesto 2019 que nomás no queda parejo. ¡A ver qué pasa!

Que el pleito del PAN sigue, pero en el Senado. Luego de que Felipe Calderón dijera “patitas pa’ qué las quiero” y se pelara de las filas blanquiazules tras la ¿elección? De Marko Cortés como nuevo mandamás del partido, ahora peligra Damián Zepeda en la coordinación de la Cámara Alta. ¿Por qué? Pues resulta que Markito habría prometido dicho puesto a Rafael Moreno Valle a cambio de su apoyo para conseguir la dirigencia. ¡Aguas, Damián!

Que Ricardo Monreal se enojó y en serio. ¡A tal grado que hasta una iniciativa presentó por eso! ¿Se acuerdan de todo este asunto de eliminar las comisiones bancarias? Pues resulta que el buen Richy puso el grito en el cielo cuando le llegaron cobros de… agárrense: ¡12 mil pesos por puras comisiones! Me contaron que luego de tremendo coraje, fue cuando dijo ¡basta! Y entonces ideó la iniciativa que hasta tiró la bolsa mexicana. ¡Qué abusivos, oigan!

Que Yeidckol Polevsnky regó el tepache. Resulta que la dirigente de Morena anunció, muy segura ella, que el presidente de EUA, Donald Trump, quesque ya había confirmado su presencia a la investidura de AMLO, pero cuál fue su sorpresa cuando el próximo vocero presidencial, Jesús Ramírez, salió a desmentirla. No le quedó de otra a Citlalli, que diga… Yeidckol, que recular y corregir. Ora sí que pasó como aquella vez que Loretta Ortiz dijo que el papa Francisco formaría parte de los foros de pacificación del tabasqueño. ¡No se les vaiga haciendo costumbre!

Que hay buenas noticias para el futuro de las Zonas Económicas Especiales. Mis orejas me contaron que el titular de dicha autoridad encargada, Gerardo Gutiérrez Candiani, recibió la buena nueva de que ya hay sucesor para dicho cargo. ¿Y eso qué, dirán ustedes? ¡Pues quiere decir que no desaparecerá ese proyecto! El bueno para el quite será Rafael Marín Mollinedo, amigo desde la infancia de, ni más ni menos, que del presidente electo. ¡Menos mal!

Opinión

Ni habemos ni hubieron… ni hubimos ni haiga

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Carlos Organista

Ahora que están de moda las transformaciones y cambios de poder —y que podemos estar tranquilos también porque “hay vida después de la presidencia”— me resulta inevitable recordar una memorable frase acuñada dos sexenios atrás: “haiga sido como haiga sido”. Por si no lo recuerda, eran tiempos de incertidumbre total. Había un candidato azul (Felipe Calderón) cuya popularidad y reconocimiento inicial eran prácticamente nulos, pero cerca de las elecciones de 2006 remontaba en las encuestas.

Por el contrario, su principal adversario, el candidato amarillo (Andrés Manuel López Obrador), veía cómo bajaba su aceptación y cercanía con los indecisos debido a una campaña de miedo y desprestigio proveniente de diversos frentes. Un mes antes de las votaciones, Denise Maerker, en su programa Punto de Partida, preguntó a Calderón si no le molestaría ganar la presidencia gracias al miedo que logró fijar en una buena parte del electorado con respecto a López Obrador. Entonces vino la famosa frase: “Pues mira, la verdad ya, si gano, Denise, como dicen en mi tierra: ‘haiga sido como haiga sido’…”.

A 12 años de distancia hay quienes creen que Calderón tuvo un desliz y en realidad quiso decir “haya sido como haya sido”, que es la manera correcta de expresarlo; pero no, el contexto es claro y se refería a la forma de hablar coloquialmente. Y es justo aquí donde quiero detenerme, porque, como diría mi abuela: “unos no hablan lo que piensan, y otros no piensan lo que hablan”. “Haiga”, que es la forma incorrecta de decir haya, provendría del verbo haber, y ¡vaya que hay complicaciones cuando de conjugarlo se trata!

“Habemos hombres que queremos que el feminismo crezca”, declaró hace algunos meses el futbolista Javier ‘Chicharito’ Hernández. “Vengo por mi libre voluntad porque quiero un juego justo para todos los mexicanos. Aquí no habemos ni fifís ni chairos ni pejelovers, aquí habemos mexicanos”, dijo una persona entrevistada por Televisa en una manifestación contra la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México en Texcoco.

“Gracias, Enrique Peña Nieto (…) que sepa que en Guerrero habemos muchos y muchas que estamos agradecidos y reconocidos con él”, manifestó el gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo, en la inauguración oficial de la autopista Siglo XXI, según consignó el Sur de Acapulco recientemente. “Hay un mandato popular, hay una sociedad que respalda a su presidente electo, habemos millones de mexicanos…”, señaló el diputado morenista Horacio Duarte cuando se aprobó en comisiones la reforma para eliminar el fuero a servidores públicos. “No habemos muchas empresas de seguros con posición importante en el mercado de capitales que sí representa una parte importante en los portafolios de inversión”, explicó el presidente de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros, Manuel Escobedo, según información de Notimex, sobre las estimaciones de crecimiento para 2019 de ese sector.

¿Nota usted algo en estas citas, estimado lector? Efectivamente. Deportistas, ciudadanos, gobernadores, diputados y empresarios usan indistintamente la palabra “habemos” para incluirse entre las personas de las que hablan, pero al hacerlo así caen en un error. En el habla culta, explica la Real Academia Española (RAE), debe evitarse el uso de habemos con el sentido de somos o estamos; porque si se emplea el verbo haber para expresar la presencia o existencia de personas o cosas, este debe ser impersonal, es decir, usarse para hablar en general, no de alguien en particular.

Por ejemplo, según la RAE, debe decirse: “Hay pocos solteros en el pueblo”; “Había tres personas en la habitación”, aun cuando usted quiera incluirse entre los solterones y los fisgones dentro del cuarto. Ahora bien, si usted deseara estar dentro de los solterones y fisgones, no se debe conjugar en primera persona del plural, esto es, como si pensase en “nosotros”: “Habemos pocos solteros en el pueblo”; “Habemos tres personas en la habitación”.

Lo correcto aquí es: “Somos pocos solteros en el pueblo”; “Estamos tres personas en la habitación”. Y lo mismo ocurre en pasado, si estuviese tentado a usar hubieron o hubimos. Enunciados como “Hubieron muchos voluntarios para realizar esa misión” o “No hubieron problemas para entrar al concierto”, en realidad deben decirse así: “Hubo muchos voluntarios para realizar esa misión” o “No hubo problemas para entrar al concierto”.

Para colmo, algunos medios de información no ayudan tampoco a clarificar, pues en una oleada de “creatividad” han aludido constantemente a la famosa frase habemus papam (que proviene del latín y significa “¡Tenemos papa!”) y utilizan el “habemus” para todo: “Habemus presidente”, “Habemus cuarto partido”… con lo cual se confunde y difunde el uso inapropiado de habemos.

Así que ya sabe: “haiga sido como haiga sido”, aunque somos del mismo barro, no es lo mismo catrín que charro… porque ni “hubimos” catrines bien hablados, ni “habemos” charros tan pifiados.

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