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Altos salarios no garantizan honestidad: Jesús Ramírez Cuevas, vocero de López Obrador

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Foto: Roberto Tetlalmatzin

Andrés Manuel López Obrador llegó a la Presidencia de la República con un gran capital político el cual, incluso antes de la toma de protesta oficial, le permitió iniciar la Cuarta Transformación de la vida pública de México. Las resistencias, por supuesto, no se hicieron esperar.

Jesús Ramírez Cuevas, vocero de la Presidencia de la República, abordó en exclusiva con esta casa editorial temas como la protección a periodistas, su visión del país de aquí a tres años y los retos que la Cuarta Transformación tiene por delante.

| Jorge Blancas

Los altos salarios de los jueces y magistrados “no se traducen en mejores niveles de eficiencia para la aplicación de la justicia o en la disminución de la impunidad”, sentenció Jesús Ramírez Cuevas, vocero de la Presidencia de la República.

En entrevista exclusiva con Reporte Nivel Uno, el responsable de la comunicación del Gobierno de México manifestó que, a pesar de los privilegios y prebendas de los altos funcionarios del Poder Judicial, en México persiste “un rezago jurídico muy alto”, al grado de tener “99 por ciento de impunidad”.

Refirió que lo funcionarios públicos, sobre todo aquellos que realizan acciones en materia de seguridad e impartición de justicia, “deben tener niveles salariales adecuados” asimismo, manifestó que los salarios demasiados altos no garantizan que incurran en actos de corrupción.

“Llevamos muchas décadas con un sistema político que fue envileciendo las instituciones, que fue convirtiendo a los funcionarios públicos en usufructuarios del presupuesto como si fuera patrimonio propio. Hemos visto un patrimonialismo de los gobernantes y de lo partidos en los gobiernos que usaron todos los recursos públicos, los inmuebles, y todo lo que significa el poder público, para beneficio de sus grupos”.

Añadió que la Cuarta Transformación y el Plan de Austeridad Republicana que propone el Gobierno de México genera resistencias, a pesar de que los salarios de los jueces y magistrados superan por un tercio los recibidos por sus similares en Estados Unidos.

“No le toca al Ejecutivo sancionar o perdonar a corruptos”

Ante las críticas que diversos actores han proferido en torno a una eventual “amnistía” a políticos corruptos de administraciones pasadas, Jesús Ramírez Cuevas, aseguró que el presidente López Obrador “nunca ha dicho que va a perdonar a un corrupto”. Lo que ha dicho y con todas las letras es “no vamos a perseguir a los corruptos”.

No obstante, refirió que si algún gobernante tiene cuentas pendientes con la justicia que el Congreso, la Fiscalía, la Secretaría de la Función Pública, la Auditoría Superior de la Federación, Comisiones Especiales del Congreso o ciudadanos mismos, realicen las denuncias correspondientes.

“No le toca al Ejecutivo sancionar o perdonar ningún delito patrimonial que dañe al presupuesto y a los mexicanos, ese es un tema del Poder Judicial”, aclaró.

Refirió que “la política del Poder Ejecutivo no se va centrar en venganzas o en perseguir a los políticos del pasado, porque hay que concentrarse en lo importante, que es transformar las circunstancias sociales, económicas y políticas de los mexicanos”.

Iniciarán a cumplir compromisos de campaña en 2019

A pesar de que se tiene ya etiquetados muchos recursos con el pago de deuda, fideicomisos y pensiones, el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador iniciará a cumplir sus compromisos de campaña en 2019.

De acuerdo con Jesús Ramírez, vocero del Gobierno de México, los mexicanos merecen un cambio profundo, de raíz y que implique el cumplimiento de las propuestas que se han hecho, no obstante, refirió que la ejecución de los compromisos electorales depende del presupuesto.

“Pero tal y como hemos hecho los cálculos de lo que existe en ingresos del estado, como de la posibilidad de gasto, porque ya hay muchos gastos etiquetados como la deuda, los fideicomisos y las pensiones, a pesar de eso sí puede alcanzar, al menos esas son las cuentas que tenemos, y que ya se presentarán en el presupuesto público.

Para el 2019 ahí vamos a empezar a cumplir los compromisos de campaña”.

“Las expectativas son grandes porque la gente quiere un cambio de fondo, y también hay que decirle a la gente que piensa que los cambios se dan del día para la noche, que los cambios llevan un tiempo y que también implican una responsabilidad social.

Los grandes rezagos que tiene México demandan una acción decidida del estado, del
gobierno, de los funcionarios públicos, pero también de la sociedad”, dijo.

Respeto irrestricto a la libertad de expresión

Jesús Ramírez dijo que la relación con los medios de comunicación será “franca, directa, abierta y de respeto” y aseguró que en el gobierno del mandatario López Obrador “no se va a utilizar el presupuesto público para inducir, presionar o cambiar las líneas editoriales”.

Refirió que “la publicidad gubernamental es un derecho de los ciudadanos y es una obligación del gobierno”, no obstante, ésta tiene que cumplir ciertas reglas.

Añadió que previo a un análisis, se elegirá qué medios son los más adecuados para difundir sus mensajes, y no serán las relaciones políticas, personales o informativas las que determinen el lugar donde se difundan los mensajes gubernamentales.

“Habrá respeto irrestricto a la libertad de expresión, habrá cero censura, y no se obligará a ningún periodista ni a ninguna redacción a cubrir con cierto enfoque cualquier tipo de información oficial. Y sobre todo estar abiertos a la crítica”.

Entrevista realizada por Jorge Blancas y Ángel Villanueva

Economía

El gran encierro derrumba la fantasía petrolera en el mundo… y México

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Foto: Especial.

Los precios internacionales del crudo pasan por las peores dificultades registradas en el siglo, consecuencia de la incertidumbre que genera en los mercados financieros El Gran Confinamiento a causa de la pandemia por el coronavirus. La pregunta es crítica: ¿Se acabó la fantasía petrolera para el mundo?

Santiago I. Soriano Condado

Ni regalado lo querían. De ese tamaño fue el fondo que el petróleo tocó a mediados de abril, justo cuando la pandemia del coronavirus azotaba con toda su fuerza a Europa y América del Norte.

El crudo estadounidense West Texas Intermediate (WTI) para entrega durante mayo inició el lunes 20 de abril con una cotización de 18 dólares por barril y pasó de forma estrepitosa a un negativo histórico nunca antes visto de -35.22 dólares al cierre de la jornada.

En consecuencia, la mezcla mexicana también sufrió el mismo efecto y cotizó también por primera vez en su historia en números negativos al colocarse en -2.22 dólares.

A pesar de que el efecto duró solamente un día su impacto podría ser de consecuencias irreparables para la mayoría de las economías petrolizadas en el mundo, incluida la del México gobernado por Andrés Manuel López Obrador.

Dicha sacudida al WTI también alcanzó al Brent, el petróleo de referencia europeo y del resto del mundo, que a pesar de no haber tocado precios negativos sí cayó un 8.90 por ciento en un mismo día.

Las razones de este golpe, marcan el camino hacia el futuro del petróleo cuando pase el encierro mundial por el coronavirus.

¿Por qué cayó tanto?

El principal factor de este desplome fue que el martes 21 de abril finalizó en Estados Unidos el plazo para cerrar los contratos de petróleo para entrega en mayo, lo cual significa que para entonces quien tenga un contrato así deberá cumplirlo y encargarse del petróleo que le será entregado ese mes.

Ante tal escenario, los compradores cayeron en desesperación por romper a como diera lugar dichos contratos y dárselos a quien quisiera guardar físicamente esos barriles.

En pocas palabras: hay mucho petróleo y las empresas ya no tienen dónde guardarlo. Literalmente preferían pagar para que se lo llevaran a seguir almacenándolo pues resultaría más costoso que el mismo precio del crudo, lo cual originó los históricos precios negativos de aquella jornada inédita.

Esto se sumo a el hecho de que los precios en el futuro inmediato serían más bajos que los actuales, lo que desde luego borra toda intención de comprar petróleo en estos momentos tan complejos.

Otro elemento que sumó en la caída libre del WTI está vinculado con que la capacidad física de almacenamiento de Estados Unidos se encuentra muy mermada por la acumulación de inventarios.

Saturación y demanda

De esta forma, la saturación de los inventarios y la caída de los petroprecios son consecuencia de el camino incierto que durante los últimos meses el mercado ha tomado por el efecto doble del exceso de producción y un paro súbito en la demanda.

Cabe recordar que desde que inició el 2020, los precios del crudo ya venían a la baja en consecuencia con el exceso productivo y la caída de la demanda en China, donde comenzó la crisis del coronavirus y con ello el freno a la actividad económica. Eran los primeros indicios de lo que ocurriría a escala global.

Pero lo que acabó por empeorar todo sucedió en marzo, mes en el que Rusia rechazó una propuesta de Arabia Saudita para reducir su producción en 1.5 millones de barriles diarios para tratar de evitar lo que finalmente sucedió.

Así, una guerra de precios entre árabes y rusos terminó por hundir el valor del petróleo, llevándose de por medio a las bolsas de todo el mundo en medio de una crisis de salud que a estas alturas aún no acaba por resolverse.

La negativa mexicana

Luego de que el jaloneo de negociaciones entre Moscú y Riad desató una guerra de precios, la Organización de Países Exportadores de Petróleo y aliados (OPEP+) tuvo que reunirse de emergencia para alcanzar un acuerdo… que casi se rompe gracias a México.

Sin embargo, gracias a la intervención de Donald Trump, presidente de Estados Unidos, la OPEP+ logró acordar reducir en 10% por ciento la producción mundial petrolera a partir del 1 de mayo.

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador se negó en un principio en reducir en 400 mil barriles diarios su producción, alegando que solamente eran posible 100 mil.

Durante­ una conferencia matutina en Palacio Nacional, el propio López Obrador dijo que la OPEP+ hizo esa petición, pero argumentó que la diferencia con México es que su producción no era como la de Arabia Saudita, que produce 12 millones de barriles.

En ese contexto, él mismo informó que negoció con el presidente Trump para que Estados Unidos absorbiera los barriles que México finalmente no redujo a cambio de que después serían reembolsados.

Todo esto sucedió ocho días antes de que las empresas comenzaran a pagarle a terceros para que se llevaran el petróleo de sus almacenes.

Quizá ya era tarde

De acuerdo con el economista petrolero venezolano José Toro Hardy en declaraciones concedidas a la BBC, el acuerdo de la OPEP+ probablemente llegó tarde, ya que un recorte de 9.6 millones de barriles diarios es insuficiente porque es mucho menor a la caída de la demanda que se ha generado desde que la situación del coronavirus detonó en Asia.

“En este momento, prácticamente todo el planeta está en cuarentena. No hay consumo de gasolina en los autos, en los aviones, en los buques. La caída de la demanda ha sido tan brusca que se presentan distorsiones muy fuertes”, asegura el sudamericano.

Aunque poco a poco la oferta y la demanda se recuperarán, no es posible saber cuándo pasará hasta que el mundo sepa que finalmente ha controlado la epidemia.

Tras el cataclismo, los precios se recuperaron y operaron de nueva cuenta en números positivos, en gran medida porque existe la nueva esperanza de que la reactivación económica sucederá pronto.

El caso mexicano

Sin embargo, lo que ocurrió ya con el petróleo será un duro golpe para los productores y es probable que borre del mapa de producción a los que sumen dos variables: ser ineficientes y cuyos costos de producción sean muy elevados.

En términos reales, el impacto de la caída en la economía mexicana aún está por verse, especialmente si se toma en cuenta que la actividad petrolera del país es de apenas el 4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), lo cual es 50 por ciento menor a lo que representaba hace 10 años.

A esto se suma que México contrató una cobertura petrolera para 2020, misma que cubre un precio de 49 dólares por barril con el objetivo de protegerse ante la inevitable fluctuación de precios y de esta manera garantizar los ingresos.

El gran “pero” está en el plan económico de López Obrador, donde la extracción de crudo es una de las principales prioridades junto al rescate de Pemex, que sigue atravesando una crisis de producción desde hace décadas, misma que ha ido en declive con el aumento de la misma desde que arrancó el sexenio en 2018.

Esto también choca con datos del Banco de México (Banxico), los cuales revelan que el petróleo de nuestro país actualmente se colocó a mediados de abril en los precios más bajos desde hace casi 22 años.

Actualmente, el escenario no es más alentador, pues para mayo, mes en que inicia la reducción petrolera acordada con la OPEP+, la mezcla mexicana cerró el primer día en 12.5 dólares, es decir apenas 307.53 pesos por barril.

Las pérdidas de Pemex

Por si fuera poco, la empresa productiva del Estado perdió medio billón de pesos de enero a marzo de 2020, lo cual fue superior a todas las pérdidas de 2019 y, además, es también mayor a todo su presupuesto para este año.

Pemex reportó ante la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) una pérdida de 562 mil 250 millones de pesos (mdp) frente a los 346 mil mdp registradas el año pasado.

La razón por lo que esto pasó, dijo en su reporte trimestral de resultados, fue por l a debilidad del peso frente al dólar que ocasionó una pérdida cambiaria por 469 mil mdp.

“Esta partida de valuación o virtual, es decir, no implica salidas de flujo de efectivo”, declaró la compañía en el documento.

Para colocarlo en contexto, Pemex recibió un presupuesto de 523 mil 400 mdp para 2020, según los criterios generales de política económica de Hacienda. La empresa reportó la semana pasada un recorte de 40 mil 500 millones ante la crisis de precios que vive el sector petrolero.

Asimismo, sus ventas totales disminuyeron 20.3 por ciento a 320 mil mdp por las menores ventas nacionales y de exportación.

El documento también refiere que “las variables más importantes que explican esta situación son la caída del precio de la mezcla mexicana de exportacion y menores precios de rerferencia de gasolinas y diésel“.

Ante ese panorama, el mundo y México quizá resienten el fin de una era a la que todos se resistirán renunciar. Otra realidad que el coronavirus ha transformado cuando nadie estaba listo para ello.

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Reporte Nivel Uno No. 115

Política

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