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Salud

Estudio revela que niños de 2 a 9 años comen más alimentos ultraprocesados

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MÉXICO.- Especialistas del Centro de Investigación en Nutrición y Salud del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) realizan un estudio sobre las características sociodemográficas de los mexicanos para conocer el perfil de las personas que consumen alimentos ultraprocesados, usando como base la información de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012 (Ensanut).

La investigación incluye cinco variables sociodemográficas: sexo, grupo de edad, nivel socioeconómico, zona geográfica y nivel educativo, de acuerdo con información del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

En cuanto al primer rubro, en México se observó que son las mujeres quienes consumen más estos productos, de donde adquieren aproximadamente 30.1 por ciento de las calorías diarias, mientras que los hombres obtienen 29.5 por ciento de su consumo total de calorías de los ultraprocesados.

Joaquín Alejandro Marrón Ponce explicó que “nos enfocamos en observar cómo era el comportamiento social, no solo en países latinoamericanos sino también cómo este consumo ha progresado en países de altos ingresos, como Estados Unidos o Canadá”.

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Los alimentos ultraprocesados se caracterizan por ser aquellos que atraviesan procesos industrializados y están hechos de varios ingredientes, algunos de ellos obtenidos de manera sintética; estos productos suelen estar listos para comer, por lo que su presentación puede ser en envases listos para calentar o en envolturas, como las frituras.

“Son aquellos productos que están listos para ser consumidos de forma inmediata. Una particularidad que tienen estos productos es que están hechos de muchos ingredientes, como mínimo incluyen seis ingredientes, entre ellos sustancias que normalmente no se utilizan en la cocina tradicional”, señaló el investigador.

En la variable de grupo de edad, se evaluaron cinco periodos: de 2 a 9 años, de 10 a 19, de 20 a 39 años, de 40 a 59 años y más de 60 años.

En el caso de México, el primer grupo fue aquel en el que se detectó que consumen más alimentos ultraprocesados, con un promedio de 38.6 por ciento del total de calorías obtenidas de estas fuentes de comida.

Aunque esa ingesta no es saludable, contrasta con el consumo de otros países como Estados Unidos, donde ese grupo de edad consume más de 65 por ciento de sus calorías de alimentos ultraprocesados, o con Ecuador, donde se reportó un consumo de aproximadamente 16 por ciento en las personas de menor edad.

De los tres niveles socioeconómicos evaluados, bajo, medio y alto, se observó que el primero de ellos es el que menor consumo de ultraprocesados reporta, con un promedio de 23.5 por ciento de las calorías de su dieta, mientras que los otros apartados se encontraban en 31.3 por ciento y 33.6 por ciento, respectivamente.

En la variable de la zona geográfica, se reportó que los ciudadanos de áreas urbanas son mayores consumidores (32.4 por ciento) ante los de zonas rurales (22.9 por ciento); esa tendencia de más consumo en ciudades que en áreas rurales se observa en casi todos los países evaluados, con excepción de Canadá y Australia.

En cuanto al nivel educativo, se consideró a ciudadanos de más de 20 años en tres grupos: alto, medio y bajo. En México, se registró que aquellos con nivel educativo alto eran quienes consumían más ultraprocesados (37 por ciento), seguidos de los que tienen un grado medio (29 por ciento) y los de rango bajo (21 por ciento).

Notimex/atj

Salud

Carne de pollo también eleva el colesterol malo en la sangre: estudio

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MÉXICO.- Cuando de alimentación saludable se habla, muchos expertos en nutrición recomiendan el consumo de carne de pollo en lugar de la roja, argumentando que esta última favorece el incremento en los niveles de colesterol. Ahora, una investigación publicada en la American Journal of Clinical Nutrition revela que la proteína proveniente de animales como las gallinas, también elevan los niveles de grasa en la sangre.

Científicos del Instituto de Investigación del Hospital Infantil de Oakland (CHORI) estudiaron a más de 100 hombres y mujeres sanos entre los 21 y 65 años de edad, quienes fueron divididos en tres grupos.

Por cuatro semanas, cada bloque realizó un ciclo de tres dietas de prueba: dieta de carne roja (res), dieta de carne blanca (pollo) y dieta sin carne. 

Antes de iniciar el estudio y a su término, se les tomaron muestras de sangre a cada uno de los participantes.

Los resultados indican que se presentó un incremento de colesterol en los dos grupos que consumieron carne.

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“Cuando planeamos este estudio, esperábamos que la carne roja tuviera un efecto más adverso sobre los niveles de colesterol en la sangre que la carne blanca, pero nos sorprendió que este no fuera el caso; sus efectos sobre el colesterol son idénticos cuando los niveles de grasa saturada son equivalentes”. Ronald Krauss, líder del estudio, University of California San Francisco.

El estudio también reveló que si el objetivo es reducir los niveles de colesterol en la sangre, no hay otra forma que restringir el consumo de cualquier tipo de alimento cárnico y, obtener las proteínas de alimentos como los vegetales, los lácteos y las legumbres.

La investigación, denominada APPROACH (Animal and Plant Protein and Cardiovascular Health), también encontró que el consumo de altas cantidades de grasa saturada aumentan las concentraciones de partículas grandes de LDL (colesterol malo), que tienen una conexión más débil con la enfermedad cardiovascular que las partículas más pequeñas del mismo LDL.

“Si tienes problemas con el colesterol o si tienes antecedentes familiares de colesterol o enfermedad cardíaca, entonces es mejor consumir menos carne roja y blanca y sustituir frijoles, lentejas, granos con mayor contenido de proteínas”, dijo Maria Romo-Palafox, dietista del Centro Rudd para Políticas Alimentarias y Obesidad de la Universidad de Connecticut.

Otras opciones son  la quinoa y productos a base de soya, como el tofu y el tempeh, indicó la especialista citada por Expansión.

atj

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