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Salud: el otro gran reto de López Obrador

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En tiempos de algidez por el debate que provocan los hidrocarburos en México, pocos se han puesto a revisar lo ambicioso del plan de salud que presentó el presidente López Obrador; no es poca cosa pues, entre lo mucho que hay que mejorar, prometió que el sistema de salud nacional será, en dos años, equiparable con el de Canadá.

| Santiago I. Soriano Condado

El reto es mayúsculo y el propio presidente así lo ha calificado. No obstante, la vara que se ha puesto es hacer de México un país a la altura de Canadá en cuestiones de salud.

De acuerdo con un ranking realizado por investigadores de la Universidad John Hopkins, son tres los países que, basándose en los promedios de la OCDE, más gastan pér cápita en dar salud a sus habitantes.

El estudio presentó que, para 2016, los Estados Unidos (el número 1 de la lista) gastaron 9 mil 892 dólares por cada uno de sus habitantes para solventar su salud; en segundo sitio aparece Suiza con 8 mil 72 dólares y en tercer puesto está la ambición de Andrés Manuel López Obrador: Canadá, con un gasto de 3 mil 590 dólares, es decir poco menos de 70 mil pesos.

Hablando de presupuesto, esto equivale a desembolsar 8 billones 959 mil 959 millones 999 mil pesos para darle salud gratuita a 129 millones de mexicano, es decir un 35 por ciento del PIB actual de México, que es de 1.3 billones de dólares (más de 25 billones de pesos).

La realidad es que, desde 2013, el presupuesto destinado a la salud en México ha ido disminuyendo de acuerdo con datos del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria del país; para este 2019, el presupuesto de AMLO contempla destinar 2.48 por ciento del PIB a dicho rubro.

En 2013 se destinó 2.86 por ciento del PIB para tal fin; en 2016 la cifra cayó al 2.67 por ciento y en 2018 se disminuyó al 2.5 por ciento; en 2019 la tendencia se ha mantenido. Canadá dedica el 11.3 por ciento de su PIB (más grande, es cierto, que el de México), a otorgarle salud a sus ciudadanos.

Hablando del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), uno de los puntos medulares de la Seguridad Social -y el plan del presidente López Obrador-, en 2018 su presupuesto destinó 4 mil 290 pesos por usuario, mientras que para 2019 serán 4 mil 16 pesos.

Al menos en los números, muy lejos de lo que se invierte en Canadá, lo cual obedecería con la consigna repetida en varias ocasiones por el mandatario: hacer más con menos. Mucho menos.

“Bienestar para toda la vida”

Así se llama el plan que presentó el presidente desde Morelia, Michoacán, donde se establecieron ya las oficinas centrales  del IMSS.

EN VIVO: AMLO inaugura oficinas del IMSS en Morelia

#AHORA | El presidente AMLO presenta el #PlanIMSS desde Morelia, Michoacán.

Posted by Reporte Nivel Uno on Thursday, January 3, 2019

Los desafíos, dijo, se centran en términos de cobertura, calidad y educación de la salud; cada uno de ellos se extiende en seis objetivos prioritarios:

  1. Extender la cobertura del Instituto Mexicano del Seguro Social haciéndolo incluyente para que todas las personas accedan a sistemas contributivos.
  2. Incrementar la educación y fomentar la prevención de la salud e integrar las operaciones del IMSS con otras entidades públicas encargadas de la salud pública
  3. Incrementar el número de unidades de prevención, atención y hospitalización, especialmente en regiones marginadas
  4. Fomentar la transparencia de los recursos destinados a la salud pública y hacer uso eficiente de ellos
  5. Mejorar la calidad, seguridad y efectividad del sistema integral de salud pública
  6. Generar mecanismos de interacción del IMSS con otros sectores o instituciones públicas que promuevan la cultura y educación para la salud

Independientemente de estos puntos, de acuerdo con el Estudio Diagnóstico del Derecho a la Salud que realizó el Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), los retos más importantes de la salud en México son cuatro.

  1. Mejorar la accesibilidad física y económica de los servicios de salud
  2. Aumentar la infraestructura en instituciones de salud, en especial en regiones rurales
  3. Fomentar la educación para la salud
  4. Mejorar la calidad y efectividad de los servicios médicos

El propio López Obrador adelantó que el nuevo Sistema de Salud Pública arrancará primero en ocho estados del sureste: Guerrero, Oaxaca, Veracruz, Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán y Quintana Roo.

Se va a suscribir un convenio con los estados para que la federación se haga cargo del sistema de salud, esto significa que se utilizará un fondo especial de salud para incrementar recursos y nada más en estos estados es por alrededor de 25 mil millones de pesos con el objetivo de que haya médicos, que la atención médica sea gratuita y se entreguen medicamentos también de manera gratuita y que no falten”  

-Andrés Manuel López Obrador

También aseguró que “hay un presupuesto de alrededor de 90 mil millones de pesos para la compra de medicinas, de equipos, y sin embargo, no hay medicamentos en los centros de salud, en los hospitales. Es gravísimo lo que está sucediendo. No hay atención a la gente. Por eso, con urgencia, vamos a rescatar el sistema de salud a nivel nacional”.

Así, cada seis meses, ocho estados se incorporarán hasta finalizar en dos años con el arranque total del nuevo sistema de salud nacional.

El acceso y el dinero

Cifras del Coneval indican que en México, aproximadamente, unos cinco millones de personas tienen un nivel muy bajo o inexistente de acceso a salud pública, consecuencia de que viven en comunidades aisladas o que están cerca de carreteras.

A esto se suma que dos de cada 100 mexicanos tendrían que invertir hasta más de dos horas en llegar al hospital más cercano en caso de tener alguna emergencia; esto contrasta con los 35 minutos de promedio nacional que tardaría cualquier otro en llegar a alguna institución pública de salud.

Sin embargo, si hablamos de hospitales el tiempo promedio se eleva considerablemente: hasta 53 minutos. Pero si se trata de una consulta médica con algún doctor de farmacia el tiempo es de 22 minutos para llegar a cualquiera.

Pero sin lugar a dudas, otro de los grandes obstáculos para que el sector se desarrolle cabalmente es lo ineficiente que el sistema se ha vuelto para hacer que los recursos sean útiles.

En 2016, las familias mexicanas gastaron más del 40 por ciento de sus recursos en atender su salud; es decir que 4 de 10 pesos que se gastaron en dicho rubro ya sea por servicios o productos, provino del dinero de los mexicanos y no de las instituciones públicas.

Hasta el día de hoy, México invierte menos recursos para la salud que países como Chile, Letonia, Turquía, Corea del Sur, Israel, Polonia, Lituania y Estonia.

Los recursos físicos y humanos

Nuevamente las zonas rurales de México son el gran desafío. Es ahí donde mayor complejidad representa el tema de infraestructura y servicios, pues un 97.7 por ciento de los hospitales están asentados en espacios urbanos, lo que hace que dichas regiones concentren apenas un cinco por ciento de centros para hospitalización.

Asimismo, en suma, unidades del IMSS y del Seguro Popular representan el 24.6 por ciento del total de unidades, pues el resto son instituciones privadas. Ese pequeño porcentaje da atención a 99 millones de personas, según el Coneval.

Hablando de nivel de camas de hospital, por cada mil habitantes de todos los países que conforman la OCDE, México se encuentra solamente por debajo de la India: 1.5 camas por cada mil mexicanos.

A todo esto se suma que los hospitales carecen a veces de lo elemental… y de recursos humanos. Los datos son duros: en México hay 0.88 médicos generales por cada mil mexicanos; si se habla de especialistas la tasa es aún menor: 0.71 por cada mil.

Los tiempos de espera y la calidad

Para conocer qué tan seguro es que los pacientes sean atendidos, un indicador de gran relevancia es el tiempo de espera en las salas de urgencia.

Hasta 2017, el promedio a nivel nacional que un paciente tarda en ser atendido es de 30 minutos. Aunque si hablamos solamente de esperar en el IMSS, este sube hasta 51 minutos, de acuerdo con el Coneval.

Un indicador más de la calidad son los casos de negligencia médica que se identifican en el sector público.

Por ejemplo, sobre tasas de mortalidad en México tras algún evento cerebrovascular, estas reflejan que podría darse insuficiente atención de seguimiento para los pacientes. Por cada 100 hospitalizados, se dieron 19.2 muertes.

Sobre la tasa de mortalidad tras 30 días de haber padecido un infarto agudo al miocardio, la tasa más alta entre los países de la OCDE fue la de México, con 28.2 muertes por cada 100 hospitalizaciones.

La educación también es un asunto que necesita pronta atención, pues el impacto de las campañas de prevención para la salud han sido poco efectivas, especialmente si se habla de promover una alimentación sana y la activación física.

México es un país con sobrepeso y obesidad, factores que impactan directamente en el desarrollo de diabetes, enfermedad que ha incrementado considerablemente en los últimos años.

Por cada 100 mil mexicanos, 368 la padecen; viéndolo así no parece tan abrumador, pero actualmente es la segunda causa de muerte a nivel nacional. Su costo de atención, por consecuencia, también es alto.

El ISSSTE y la austeridad

La austeridad republicana que enarbola el presidente López Obrador también jugará su papel en el sector salud, especialmente en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).

Tras la eliminación del seguro de gastos médicos mayores para los funcionarios federales, entre organismos autónomos y los tres poderes, se esperan ahorros de hasta 5 mil millones de pesos, según pronosticó la titular de la Secretaría de la Función Pública (SFP), Irma Eréndira Sandoval.

Pero a ello también se abre otra cuestión: la demanda del ISSSTE aumentará. Antes de tal medida, 3 millones 850 mil familias eran atendidas, las cuales equivalen a 13 millones de derechohabientes.

De acuerdo con el director general del instituto, Luis Antonio Ramírez, hay capacidad para recibir a 2 millones de nuevos derechohabientes, los cuales se quedaron sin la cobertura privada de gastos mayores.

Seguramente la mayoría de los altos mandos buscarán mantener sus seguros (los cuales también eran extensivos para sus familias) y pagarlos de sus bolsillos; tal situación también abre un boquete para el sector asegurador del país, lo cual también acaba siendo un gasto mayor para el Estado.

El titular de la Condusef, Mario di Costanzo calculó que el costo promedio de la prima que el gobierno federal pagaba para asegurar a sus directivos era de mil 300 pesos. Ahora atenderse en el ISSSTE le costará 11 veces más a la administración de Andrés Manuel López Obrador, especialmente en los casos de los pacientes con enfermedades crónico-degenerativas.

De esta forma el ahorro de la austeridad, acabará siendo de muy corto alcance y convirtiéndose a largo plazo en un gasto innecesario que pudo haberse evitado.

Los hospitales sin acabar

Otro punto que deberá atenderse para hacer funcionar el nuevo Sistema Nacional de Salud es el hallazgo hecho por la Secretaría de Salud: al menos 250 unidades médicas, clínicas, centros de salud y hospitales están abandonados o construidos a medias.

Fue Jorge Alcocer, el titular de la dependencia, quien aseguró que estos “son escandalosos monumentos de la incompetencia, la corrupción y el tráfico de influencias.

El mismo secretario destacó esto como parte de un problema “que está costando la vida a muchos mexicanos y provocando sufrimiento innecesario”, a la vez de advertir que la situación se agrava si se observa especialmente los estados del sureste, dada la acentuada pobreza que ahí existe.

La duda central: ¿alcanzará el dinero?

Los expertos en la materia dudan que México tenga los recursos necesarios para el rescate del sector salud, pese a que los incrementos presupuestales con López Obrador serán una realidad, aunque ínfimos si se toma en cuenta la pérdida del valor adquisitivo, especialmente una inflación estimada del 4.72 por ciento.

En el Presupuesto de Egresos 2019, cada sistema de salud (IMSS, ISSSTE, y los órganos que ofrecen tales servicios como las Fuerzas Armadas y Pemex), tuvieron un aumento en sus arcas del 1.7 por ciento respecto al año pasado.

En total, sus presupuestos suman 601 mil 332.5 millones de pesos, cuando en 2017 era de 591 mil 168.4 mdp.
Por otra parte, el ramo 12, que se destina para el rubro de la salud tiene un presupuesto asignado de 123 mil 209 mdp para 2019, que equivale a un aumento del 0.1 por ciento respecto a 2018, cuando fue de 121 mil 34.8 mdp. Sin embargo, en términos reales, la cifra será 3.7 por ciento menor este año.

El presidente López Obrador confía en que sí alcanzará para el plan que deja atrás 30 años de descentralización.

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AMLO: Entre la espada (arancelaria) y la pared (migratoria)

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Desde octubre de 2018, México atraviesa una crisis migratoria sin precedentes en su historia como puente entre Centroamérica y Estados Unidos. A la par, los norteamericanos amagaron con tomar severas medidas comerciales que causarían gran daño a la economía nacional. El dilema, pues, ha colocado a la 4T entre la espada y la pared.

| Santiago I. Soriano Condado

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Una encuesta de El Financiero revela que los mexicanos han adoptado una actitud por demás xenófoba. Un 63 por ciento de los encuestados manifestó su abierto apoyo a que el gobierno de AMLO le cierre la frontera a los migrantes centroamericanos que buscan pasar por México hacia Estados Unidos.

El rechazo se acentuó desde que Donald Trump amenazó con imponer aranceles a las exportaciones mexicanas en su país, lo cual provocó una negociación que desembocó en un plan migratorio que, aunque tiene el respaldo popular y en el discurso se ha buscado legitimar ante la opinión pública, evidencia el drama de un fenómeno mundial como lo es la migración.

Números del Centro de Análisis de Datos sobre la Migración Mundial 2018, de las Naciones Unidas, destacan que en todo el mundo hay 258 millones de migrantes internacionales. De este universo, 150 millones son trabajadores; 25.4 millones son refugiados registrados y 36.1 millones son niños.

Del total, un 26 por ciento de la población migrante está acogida en América, sólo por detrás de Asia (31 por ciento) y Europa (30 por ciento).

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En lo que a Centroamérica respecta, el flujo migratorio ha ido en aumento y esto provocó a Trump.

De acuerdo con la Oficina Regional de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en San José, Costa Rica, durante el primer trimestre de 2018 países como Guatemala, Honduras tuvieron un repunte en el número de nacionales que fueron presentados ante autoridades migratorias mexicanas, en comparación a 2017.

En el caso específico de guatemaltecos y hondureños el número se incrementó 67 y 82.3 por ciento respectivamente.

En total, de enero a marzo de 2017, 20 mil 010 migrantes centroamericanos fueron presentados; en enero a marzo de 2018, la cifra fue total fue de 30 mil 423.

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La situación en verdad se volvió apremiante en octubre de 2018, cuando las caravanas migrantes hicieron su irrupción de forma mediática, mas no histórica, pues mucho antes de que se robaran las cámaras por la forma en que rompieron cercos e ingresaron al país desesperadamente, ya cruzaban por México rumbo a Estados Unidos.

Ese momento coincide con el aumento del rechazo de los mexicanos a los migrantes centroamericanos, lo cual responde a la exposición en medios de las imágenes violentas.

El llamado del presidente, sin eco

En reiteradas ocasiones, AMLO ha tomado la plaza pública para desde ahí llamar a los mexicanos para que reciban y abracen a los migrantes centroamericanos, pero el discurso de rechazo no ha cesado.

Comentarios en redes sociales, pláticas casuales e incluso en el argumento de la oposición al gobierno federal, muestran un inequívoco tufo de xenofobia.

“Primero que apoyen a los mexicanos”, se escucha y lee cuando se publican noticias de los planes del gobierno federal.

Tras el anuncio del pasado 20 de junio, cuando AMLO y el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, anunciaron una inversión de 30 millones de dólares para mitigar las causas socioeconómicas de la migración, la oposición reprochó que el gobierno de México entregue recursos a Centroamérica, mientras se los retira a planes como las estancias infantiles o al sector salud, bajo el precepto de la austeridad republicana.

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Pese a ello, el mandatario nacional ha insistido en que es anticristiano rechazar a los que por necesidad salen de su país buscando un futuro menos desolador. Pero de nada ha servido el llamado, pues nadie lo ha atendido.

En la ya citada encuesta del Financiero, al 63 por ciento que apoya cerrar definitivamente la frontera, se suma otro segmento del 60 por ciento que cree que el gobierno de AMLO no debe aceptar a los migrantes centroamericanos que lleguen a la frontera norte y que permanezcan en nuestro país hasta que se resuelvan sus peticiones de asilo en Estados Unidos.

Se sienten más seguros en México

La Guardia Nacional, el cuerpo policiaco creado por AMLO para combatir la inseguridad en México, tiene desplegados 6 mil 300 elementos para apoyar al Instituto Nacional de Migración (INM) en la contención del flujo migratorio en 23 municipios de la frontera sur.

Pese a que esta medida es para evitar represalias comerciales con Estados Unidos y, en palabras del canciller Marcelo Ebrard, una medida prevista por la ley mexicana, pues no se le puede permitir el paso a nadie sin saber quién es y a dónde va, ha encendido las alarmas de las organizaciones pro migrantes y las comisiones de Derechos Humanos tanto nacionales como regionales.

Los elementos militares están desplegados en 23 municipios de Chiapas, Tabasco, Campeche y Quintana Roo, que colindan con Guatemala y Belice.

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“La Guardia Nacional trabajará con las autoridades migratorias para atender a los extranjeros desde un enfoque de protección a los derechos humanos”, ha dicho el secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo, como una promesa implícita de que no habrán abusos, ni malos tratos para quienes crucen hacia Estados Unidos.

Especialmente cuando los migrantes también padecen robos, extorsiones, secuestros e incluso hasta la muerte por parte de autoridades y el crimen organizado.

Pese a ello, los testimonios de los que no logran pasar a EUA indican que se sienten más seguros en territorio mexicano que en sus países de origen.

Guatemala, Honduras y El Salvador conforman la zona geográfica conocida como el Triángulo Norte de Centroamérica, y solamente en 2018, entre los tres, sumaron más de 9 mil homicidios dolosos.

En 2018, México sumó el año más violento de su historia con 34 mil 202 personas asesinadas.

Sí, aquí se sienten más seguros.

El inevitable efecto dominó

El nuevo endurecimiento de la crisis migratoria en México representará un reto para los países de origen de los migrantes, dando pie así una crisis regional de alto impacto.

Así lo asume el director del Observatorio de Migraciones Internacionales en Honduras, Rolando Sierra Fonseca, quien afirma que la posición de nuestro país ante la amenaza de Trump generará que aumente el número de migrantes retornados.

Tal situación ocasionará una nueva tensión al gobierno de Honduras (y a las de todos los países centroamericanos que expulsan migrantes), pues representará el reto de reinsertarlos en sus comunidades, las mismas de las que salieron para buscar una vida mejor.

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A ello también se debe sumar que el plan migratorio mexicano hará que se incrementen los conflictos fronterizos, pues hasta ahí llegarán personas no solamente personas del Triángulo Norte de Centroamérica, sino de otros países de América, Asia y África.

El reto de AMLO, el canciller Ebrard y todas las autoridades inmiscuidas en el plan migratorio es, por una parte estar pendiente del capricho de un Donald Trump que ya está en campaña de reelección y por el otro, contener el flujo migratorio, ya sea cerrándoles el paso o permitiendo que se queden en México, con todo el costo social, político y económico que eso conlleva.

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