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¿Sólo por sexo? No; infieles explican motivos para engañar a sus parejas

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Foto: Especial.

MÉXICO.- La pregunta universal es siempre la misma: ¿por qué engañan a sus parejas los infieles? De acuerdo con el sitio de citas Ashley Madison, hay muchas más razones más allá de lo que todos creen que es la principal de todas: el sexo.

Este sitio web realizó una encuesta entre dos mil de sus miembros, donde entre los resultados surgieron varios motivos, donde sí, la opción número uno es el sexo, pero ese no es el único.

Un 43 por ciento de las mujeres y un 23 por ciento de los hombres aseguraron que son infieles porque buscan “sentir mariposas” de nuevo; mientras tanto un 41 por ciento de ellas y un 39 por ciento de ellos aseguran que es por curiosidad.

Los resultados del sondeo quedaron de la siguiente manera:

Lo que las mujeres buscan de una infidelidad

  • Sexo – 65%
  • Sentir mariposas de nuevo – 43%
  • Explorar nuevos deseos – 41%
  • Afecto – 41%
  • Amistad – 39%

Lo que los hombres buscan de una infidelidad

  • Sexo – 87%
  • Explorar nuevos deseos – 39%
  • Amistad – 39%
  • Afecto – 33%
  • Sentir mariposas de nuevo – 23%

Este ejercicio también reveló que un 56 por ciento de los consultados asegura que ama a su pareja, pero que pretende mayor satisfacción sexual; mientras que un 17 por ciento busca mayor satisfacción emocional.

Un 33 por cientp dijo que le resulta emocionante tener una pareja fuera de su relación, mientras que un 24 por ciento dijo que son infieles para mantener unida a su familia.

Estos últimos aseguraron que lo hacen “para permanecer en su matrimonio”,  puesto que en lugar de disolverlo con un divorcio, se buscan una pareja por fuera.

¿Qué les parece? ¿Se imaginaban que estos motivos tenían los infieles para buscar satisfacción en otra parte?

ssc

Sociedad

“Sentí como si Dios abusara de mí”: el atroz relato de una víctima de pederastia

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Foto: Especial.

MÉXICO.- Este es el relato de Jesús Romero Colín, quien fue víctima de las agresiones sexuales del sacerdote Carlos López Valdés, cuando apenas tenía 11 años, lo cual lo ha marcado de por vida a pesar de que ya pasaron dos décadas desde entonces.

Romero Colín narró a El Universal su desgarrador relato, en donde afirma que las huellas del abuso sexual no pueden borrarse, pero sí es posible trabajar y controlarlo, pero al final estas siguen presentes.

“Con el paso del tiempo te das cuenta de que ciertas cosas te dan miedo y te recuerdan una sensación de traición”, cuenta la víctima.

De acuerdo con Jesús, la primera agresión sucedió cuando tenía 11 años y recién había ingresado como acólito a la Parroquia de San Agustín de las Cuevas, en Tlalpan, donde rápidamente comenzó la actitud depredadora por parte de su agresor.

El cura le dijo que lo ayudaría en su intención de ser sacerdote, por lo que pidió a sus padre que lo dejaran vivir en la iglesia, con el pretexto de que sería su guía, aunque en poco tiempo comenzó a tocarlo hasta llegar a la penetración.

Lo peor es cuando cuenta cómo el sacerdote era como un padre para él, lo cual hizo que como víctima se le revolviera todo, ya que “un sacerdote no sólo es la figura que admiran todos los feligreses, también es portador de algo que tú crees bueno porque estás en la casa de Dios. Él siempre justificaba sus abusos diciendo que eran una muestra de cariño“.

Son esta clase de historias las que hicieron que líderes de la Iglesia católica se congregaran desde el jueves y hasta el domingo en el Vaticano, en una cumbre sin precedentes en contra de la pederastia clerical que convocó el papa Francisco.

En un encuentro entre víctimas de pederastas clericales y miembros de la Iglesia, Jesús contó uno de los episodios más traumáticos que tuvo que padecer.

“Era Nochebuena, pensé que no iba a suceder nada ese día, pero en la madrugada el sacerdote me violó. Para mí era terrible porque fue en el natalicio de Jesucristo, un día que yo consideraba sagrado. Carlos Valdés era la representación de Dios para mí, y en ese momento sentí como si Dios estuviera abusando de mí“, narró la víctima.

Además, contó al Universal que emprenderá una demanda contra los obispos Jonás Guerrero y Marcelino Hernández, los cuales encubrieron a su agresor.

Romero Colín, de 36 años, cuenta que tiene en su poder una carta que demuestra la complicidad y también cómo su abusador hizo lo mismo que a él con otros niños, ya que dicho documento fue escrito antes de su primera denuncia de violación.

ssc

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