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La inamovible aprobación del presidente López Obrador

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Han pasado apenas los primeros 60 días de Andrés Manuel López Obrador como presidente de México, mismo tiempo en el que ha sacudido de arriba abajo el sistema y las formas de la política que durante décadas se mantuvo anquilosada. Todo esto ha tenido efectos secundarios que podrían hacer pensar que su bono de legitimidad se ha desgastado: nada más falso. La aprobación del tabasqueño, parafraseándolo, sigue bien y de buenas.

 

| Santiago I. Soriano Condado

La ecuación es sencilla y hasta obvia: cuando se gana la presidencia con la mayor cantidad de votos en la historia democrática del país y, además, de una forma tan contundente en todas las vertientes imaginables, es inevitable pensar en un respaldo social igual de amplio.

Ese es el caso del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien a 60 días de llegar a la titularidad del Ejecutivo ha emprendido acciones cuya implementación ha tenido impacto directo en los mexicanos, los cuales en lugar de traducirlo en descontento, lo han sabido encauzar en forma de apoyo.

Durante estos dos meses ya se presentaron tres grandes momentos en la administración: el accidente de Puebla, el 24 de diciembre, donde murieron Martha Erika Alonso y Rafael Moreno Valle; la estrategia contra el huachicoleo que provocó escasez de combustible en varias partes del país, la cual además generó pánico entre la población y el accidente del 18 de enero de 2019, en Tlahuelilpan, Hidalgo, donde más de 100 personas murieron al reunirse a rapiñar combustible en un ducto ordeñado de Pemex.

En suma, los tres casos provocaron tensiones políticas y sociales que el gobierno recién comenzado ha sorteado, donde todas cuentan con características similares que provocaron bajas en la aprobación que incluso llevaron a algún mandatario asegurar que él gobernaba no para conseguir medallas de popularidad.

Pero con López Obrador, al menos por ahora, ha sido distinto e incluso hasta sus niveles se han fortalecido. ¿Será el comienzo de un tórrido romance entre el tabasqueño y el pueblo bueno?

Así les fue a Fox, Calderón y Peña Nieto

Cada caso es distinto. En 2000, cuando inició su mandato, Vicente Fox fue la encarnación de un cambio radical en la distribución del poder en México pero con claras señales de estabilidad al dejarle un contrapeso legislativo que le obligó a negociar desde el minuto uno de su mandato con fuerzas opositoras. Él arrancó con un 70 por ciento de aprobación (encuesta Reforma, 2001) pero rápidamente perdió el bono, pues en solamente 18 meses esta cayó hasta 57 por ciento. Tras varias alzas y bajas, al momento de dejar la residencia oficial, se fue con 51 por ciento de apoyo (encuesta Parametría, 2006).

En 2006, fue un caso similar para Felipe Calderón aunque con un ánimo totalmente inestable tras una álgida consecución del poder marcada por un largo conflicto postelectoral, lo cual se traslado hacia el Congreso donde sus opositores se encarnaron en una disputa que duró seis años.  Pese a los conflictos, Felipe Calderón inició su mandato con una aprobación del 61.6 por ciento en promedio durante su primer año; para el cierre de su mandato esta fue del 50 por ciento (encuesta Consulta Mitofsky, 2012).

Enrique Peña Nieto tuvo una llegada igual de suave a la de Fox, marcada por el regreso al antiguo régimen que, entonces, hacia 12 años había sido desterrado (en el supuesto) de Los Pinos. Con una ligera mayoría legislativa y una amplia capacidad de conciliación logró los primeros acuerdos que pusieron en marcha su paquete de reformas, hoy claramente denostado en esencia por el gobierno recién llegado.

El suyo fue el caso más dramático de los tres; su presidencia arrancó con un 54 por ciento de aprobación en diciembre de 2012 , pero tras apenas un año esta se fue a pique mes con mes, llegando a su peor momento en 2017, cuando esta tocó el piso del 17 por ciento (el nivel más bajo de cualquier mandatario desde que se hacen estas mediciones). Finalmente cerró su mandato con una aprobación del 24 por ciento (encuesta Consulta Mitofsky, 2018).

Los números de Andrés Manuel

Son varios los sondeos que se han realizado para revisar el porcentaje de popularidad con el que López Obrador comenzó su mandato, pero en promedio este número va del 70 por ciento para arriba, llegando incluso a rozar en el 90 por ciento.

Según la encuesta de El Financiero, un 66 por ciento de la población en todo México aprobó la labor de AMLO durante la etapa de transición, porcentaje que se elevó hasta el 73 por ciento en los estados del norte, incluso por encima del sureste, “su agua” como él llama a esta región de donde es originario, donde el porcentaje también fue el nivel nacional.

Entre los jóvenes menores de 30 años, la aprobación del presidente es del 73 por ciento, mientras que entre los mayores de 50 años este nivel baja hasta 63 por ciento.

Si hablamos de los encuestados que se manifestaron como militantes o simpatizantes de Morena, la aprobación es del 93 por ciento, lo cual parece una obviedad. Sin embargo entre los que se identifican con la oposición de AMLO, también son mayoría.

Un 67 por ciento de perredistas lo respalda; en el caso de los priistas la aprobación es del 62 por ciento, mientras que entre los panistas es del 64 por ciento. Mientras tanto que entre los apartidistas esta es del 71 por ciento.

Tras la estrategia contra el huachicoleo y los estragos ya conocidos que se sintieron en al menos 11 estados del país, preguntar a los mexicanos si apoyan el plan de López Obrador es otra forma de medir su aprobación. La respuesta es contundente en al menos cuatro grandes encuestas.

Reforma registró un 62 por ciento de respuesta favorable; El Financiero obtuvo un 89 por ciento de apoyo; Consulta Mitofsky manifestó un 56.7 por ciento y De las Heras demotecnia manifestó un 72 por ciento. El bono del presidente creció aún más.

Inamovible, sí, pero…

No intocable para la opinión pública. Pese a estos altos niveles, el presidente también ha perdido algunos puntos por periodos.

Así lo desglosa Alejandro Moreno, el prominente encuestador de El Financiero; a unos días de la Navidad de 2018, AMLO tenía una popularidad del 82 por ciento, pero tras esta fecha cayó 12 puntos después de que decidiera no acudir a los funerales de Martha Erika Alonso y Rafael Moreno Valle, en Puebla, asegurando que ahí habría un ambiente mezquino y hostil.

¿Qué quiere decir esto? Perder 12 puntos en solo unos días no es un efecto menor. Quiere decir que la aprobación de López Obrador está ligada directamente a la coyuntura, sus declaraciones y decisiones.

Sin embargo, con la estrategia contra el robo de combustible, los más afectados, los que hicieron filas por horas para a veces ni siquiera conseguir la gasolina, siguieron respaldándolo y su apoyo subió nuevamente.

¿Y luego de Tlahuelilpan?

La tragedia del 18 de enero de 2019 es una fecha que quedará marcada de por vida en la historia de Hidalgo, de México y en la presidencia de López Obrador.

Más de un centenar de muertos después, la popularidad del presidente casi alcanzó el 90 por ciento.

Así lo demostró una encuesta realizada por el Gabinete de Comunicación Estratégica tras el accidente en el ducto de Tlahuelilpan que era ordeñado por huachicoleros. La opinión positiva de López Obrador es del 88.7 por ciento.

En este caso específico, un 80 por ciento de los encuestados aseguró que el Ejército actuó de forma correcta ante la situación donde cientos de personas se arremolinaron junto a la fuga para obtener el combustible que brotaba; en contraste un 16 por ciento cree lo contrario.

¿Cuándo durará el romance con López Obrador?

Esa pregunta es ahora incontestable. López Obrador tiene un capital político que cualquier otro en su posición envidiaría… como su homólogo en Estados Unidos, Donald Trump, por ejemplo o cualquiera de los “dos presidentes” de Venezuela.

La caída tras los eventos de Puebla no es poca cosa, pero prácticamente fue imperceptible porque su popularidad anda por las nubes.

Solo queda esperar a que bajen, como es la tendencia en cualquier gobierno y cualquier presidente… o sigan subiendo con su próxima decisión, sea cual sea esta. Todo es probable.

ssc

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Mitos y realidades de la economía con López Obrador: ¿vamos hacia la recesión?

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La economía del país está en medio de un estira y afloja. Por un lado, organismos internacionales, nacionales y autónomos coinciden en que México crecerá, incluso, por debajo de las expectativas menos optimistas; en contraparte, el presidente y su gobierno tienen “otros datos”. Un debate más, cortesía de la 4T.

| Santiago I. Soriano Condado

Entre renuncias y reacomodos, el primer año de gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha sido de sacudidas en prácticamente todos los sectores del país y el económico no se ha quedado atrás.

Para el presidente no hay dudas: vamos bien, muy bien, de hecho y lo respalda con sus números.

En contraste, calificadoras internacionales, bancos, organizaciones patronales y hasta el Banco de México (Banxico) coinciden en que la de México es una economía que navega entre la incertidumbre por sus bajas expectativas de crecimiento y con miras hacia una posible recesión técnica.

Así un debate más está sobre la mesa aunque para algunos es un tema que debería ser analizado (y corregido) a la brevedad, dado el riesgo de las circunstancias en el corto, mediano y largo plazo.

Cuando ganó las elecciones presidenciales hace ya más de un año, AMLO aseguró que con su gobierno se acabaría la “larga noche del neoliberalismo” en México; pasados los meses, ya con los primeros pasos de su administración dados, su hoy ex secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, acusa conflicto de intereses, intromisiones y la presencia de personajes que poco o nada aportan a la política económica del país.

Este conflicto al interior de la Cuarta Transformación pone de manifiesto las disputas en el gabinete del mandatario, quien lejos de dar manotazos o imponer el orden, ha dejado que estos se desarrollen en un ejercicio del libre albedrío de sus colaboradores.

Sin embargo, la baja de Urzúa acentuó las voces desde la inconexa oposición política del país, quienes acusan que su dura carta de renuncia dirigida al presidente, sumada a la entrevista que concedió la misma semana en que esto ocurrió, son muestras de que México inevitablemente se dirige a la debacle económica.

¿Hay un punto medio? Difícil (si no es que imposible) encontrarlo. Lo más sensato es, quizá, contrastar ambas posturas y a partir de ello forjar un criterio propio.

La contracción económica

De acuerdo con información disponible, la economía mexicana presenta una desaceleración mayor a la prevista, así como tener señales de debilidad durante el segundo trimestre de 2019, de acuerdo con la Junta de Gobierno de Banxico.

Asimismo, el reporte indica que el Producto Interno Bruto (PIB) de México se contrajo 0.2 por ciento durante los primeros tres meses del año, lo cual dificulta aún más la promesa de crecimiento económico al 4 por ciento anual al cierre del sexenio lopezobradorista.

La minuta del banco central afirma que “la mayoría (de la Junta de Gobierno) señaló que el balance de riesgos para el crecimiento ha ampliado su sesgo a la baja, como resultado de factores externos e internos, y algunos mencionaron que se ha tornado más incierto”.

Esos riesgos que mencionan son, a su consideración posibles dificultades con la ratificación del Acuerdo Comercial México, Estados Unidos, Canadá (T-MEC) y nuevas presiones a través de amenazas arancelarias por parte del gobierno de Donald Trump.

Un punto a destacar es que Banxico consideró de suma importancia atender el deterioro de la calificación crediticia soberana y de Pemex, haciendo énfasis en la importancia de evitar más repercusiones en la nota de la deuda de la empresa productiva del Estado, especialmente tras la baja de su calificación por parte de Fitch en junio pasado.

Pero no se detiene todo ahí.  Analistas privados que Banxico consultó recortaron la expectativa de crecimiento económico para 2019 y 2020.

En la “Encuesta sobre las expectativas de los especialistas en economía del sector privado”, que corresponde a junio de 2019, el pronóstico de crecimiento para 2019 bajó hasta 1.13 por ciento desde el 1.32 por ciento en mayo, siendo este su noveno ajuste consecutivo.

Respecto a 2020, los consultados también bajaron de 1.66 por ciento desde el 1.72 por ciento luego de que dos meses este número no se moviera.

Dichos datos corresponden a una media de pronósticos de la encuesta recopilada por el Banco de México  entre 37 grupos de análisis y consultoría económica del sector privado nacional y extranjero.

El fantasma de la recesión económica

De acuerdo con Bank of America, el riesgo de que México entre a una recesión económica técnica se hace mayor ante el pronóstico a la baja de la economía mexicana para el segundo trimestre de 2019, adicional a la caída del 0.1 por ciento en los primeros tres meses del año calendario.

Según el augurio del banco estadounidense, si México entra oficialmente en recesión, el peso podría perder valor en caso de que haya una salida de capitales.

En contraste, el martes pasado, Arturo Herrera, nuevo secretario de Hacienda y Crédito Público, dijo que el país está “aún muy, muy lejos” de una crisis económica de este tipo.

“No veo una recesión en puerta”, dijo Herrera; si embargo, expuso su preocupación ante el contexto internacional, mismo que podría repercutir en la moneda nacional, como el bajo crecimiento de las divisas de países desarrollados”.

También dijo que durante su administración en SHCP se mantendrán las metas fiscales que se fijaron en el Paquete Económico 2019, tales como el Superávit primario del 1.0 por ciento respecto al Producto Interno Bruto (PIB).

También dijo que para el Paquete Económico de 202 se seguirán tres líneas principales: mantener un marco macroeconómico sólido, seguir con la meta del superávit primario, y la estabilidad de los ingresos presupuestarios.

Los otros datos

A pesar de este panorama, el presidente López Obrador insiste en su postura. Durante el festejo por el primer año de su contundente victoria electoral en el Zócalo de la Ciudad de México se refirió a múltiples datos que invitan a compartir su optimismo.

Con esto, López Obrador resumió que México tiene finanzas públicas sanas y destacó que respeta a pesar de las contradicciones al Banco de México.

“Aunque poco, la economía está creciendo, no hay recesión y además, ahora, esto es muy importante, es menos injusta la distribución del ingreso, es decir, hay más desarrollo y más bienestar”, dijo ante el Zócalo que aplaudió su positivismo.

Días después, durante una visita por Michoacán, el presidente aseguró que “hay dos problemas que estoy atendiendo de manera directa, lo demás no me preocupa tanto, la corrupción es papita, el que haya bienestar no me preocupa, va a salir, la economía esta creciendo a pesar de que dicen lo contrario”.

Finalmente sentencio que “mi preocupación y mi ocupación está en dos asuntos, la salud y garantizar la seguridad, que haya paz y que haya tranquilidad en el país”.

Lo bueno y lo malo, según Coparmex

De acuerdo con la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), “México sigue creciendo y eso es importante destacar, aunque sea menos de lo que estábamos creciendo”.

Así lo destacó el vicepresidente de Fortalecimiento Estructural de la confederación, José Medina Mora, quien afirmó que “al principio había dicho que la economía podía crecer 2.2% ahora se ajustó a 1.4%, la región de Centro Occidente y Bajío crecerá arriba de 4%, en el sureste hay estados con crecimiento negativo y este 1.4% es un promedio, entonces es importante ver que el país sigue creciendo aunque sea de forma disparejo”.

En ese sentido, destaca claroscuros en las decisiones de AMLO, siendo algo positivo que el gobierno federal ha mantenido un “sano equilibrio fiscal y financiero”, lo que permite que la economía siga hacia delante”.

Un punto más a favor es la serie de pactos entre la iniciativa privada y gobiernos locales en Querétaro, Guanajuato, San Luis, Aguascalientes y Jalisco para el impulso del desarrollo en bloque, lo cual permitirá que dicha región crezca el 4.5 por ciento.

Pese a todo, hay preocupaciones. “Algunos indicadores que dicen que hay que hacer correcciones, el hecho de que tanto Fitch Ratings,  Moody’s y otras agencias internacionales hayan rebajado la calificación de la CFE y Pemex esto no había sucedido en 10 años, pues es alarmante. Porque es algo de cómo se ve Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal desde afuera”, dijo la Coparmex.

AMLO mete incertidumbre a economía: EUA

Mientras tanto, desde el gobierno de Estados Unidos ven que las políticas “contradictorias” de López Obrador han inyectado incertidumbre a la economía mexicana , especialmente las que se relacionan con las finanzas de Pemex y el sector energético.

Así lo indica el Reporte sobre Cima de Inversión en México, realizado por el Departamento de Estado de EUA, donde también se menciona que el gobierno del tabasqueño socava “las reglas del juego” para los inversionistas.

Se dice también que “las perspectivas de ratificación del Tratado Comercial entre Estados Unidos, México y Canadá para 2019 y un cambio histórico en el Gobierno mexicano el 1 de diciembre de 2018 siguen siendo fuentes clave de incertidumbre para las inversiones”.

Asimismo asegura que “la administración perspectivas de ratificación del Tratado Comercial entre Estados Unidos, México y Canadá para 2019 y un cambio histórico en el Gobierno mexicano el 1 de diciembre de 2018 siguen siendo fuentes clave de incertidumbre para las inversiones”.

Otro punto que destaca es que los inversionistas ven con preocupación el debilitamiento de la Comisión Federal de Competencia Económica y la Comisión Nacional de Hidrocarburos y la Comisión Reguladora de Energía (CRE).

Afirma que el gobierno de AMLO “nombró a cuatro de los siete comisionados de la CRE pasando por encima de las objeciones del Senado, que votó dos veces para rechazar a los nominados, en parte debido a la preocupación que… erosionarían la autonomía política de la CRE”.

Piden que AMLO escuche

En medio de este debate, el diario especializado en temas económicos, el Financial Times, aseguró que tras la renuncia de Carlos Urzúa a la Hacienda mexicana, el presidente López Obrador deberá escuchar a Arturo Herrera, quien lo relevó en el cargo.

La editorial del medio estadounidense asegura que el tabasqueño “debe aceptar noticias desagradables, no seguir confiando en sus propios datos (diferentes)”.

Además destaca que “la carta de renuncia del señor Urzúa no dejó dudas sobre los motivos de su partida después de solo siete meses. Acusó al gobierno de tomar decisiones sin una justificación sólida y de imponer a funcionarios no calificados en puestos clave con claros conflictos de interés”.

López Obrador, en respuesta, aseguró que el diario debería perdirle una disculpa a México ya que “se quedó callado mientras se imponía la corrupción en México, nunca dijo nada, al contrario, aplaudía”.

¿Y qué dicen los mexicanos?

A un año de que AMLO ganó la presidencia de la República, un 54 por ciento de los mexicanos cree que la situación actual mejoró, según la encuesta México, un año después del tsunami, realizada por Consulta Mitofsky.

En esa misma encuesta, un 41.5 por ciento de los consultados cree que la situación ha empeorado, mientras que el resto no quiso responder.

Sin embargo, a pesar de la percepción de mejora, casi la mitad de los ciudadanos, un 48 por ciento, cree que la economía ha empeorado, mientras que un 37 por ciento cree que sigue igual. Un 14 por ciento cree que mejoró.

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