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Opinión

Mujeres en el Foro Económico Mundial

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Mariana Otero, 69 KB, Foro Económico Mundial
Reporte Nivel Uno

Usted se preguntará ¿y esto qué tiene de interesante? Y la respuesta podría valerme unas 10 páginas de texto, pero ante el límite de espacio, le contaré en un párrafo: el Foro Económico Mundial se celebró recientemente en Davos, Suiza, y aunque ningún miembro del primer círculo de gobierno mexicano se tomó la molestia de asistir, es “EL EVENTO” en que se reúnen las tres mil personas más ricas y poderosas del mundo a discutir los temas más relevantes para la humanidad, (nuestro gobierno lo habrá considerado demasiado fifí, tal vez).

Este año destacaron, además de los temas eminentemente económicos, las discusiones sobre la amenaza del cambio climático y la disparidad de género, es por eso, que la participación de la joven resulta completamente relevante (para su servidora, también es completamente emocionante).

El año pasado, la asistencia de mujeres al WEF (por sus siglas en inglés… me sentí tan coqueta al escribir: “por sus siglas en inglés”), solo fue del 18 por ciento, y aunque aún no se ha dado a conocer el porcentaje de participación femenina del 2019, destacó la influencia de Christine Lagarde, directora general del Foro Económico Mundial; Ginni Rometty, presidenta ejecutiva de IBM; Angela Merkel y Erna Solberg, primeras ministras de Alemania y Noruega, respectivamente, como principales ponentes.

El dilema surge porque a pesar de ello, en su última edición, el WEF dio a conocer que por primera vez desde el 2006, la brecha entre hombres y mujeres en materia de salud, educación política y economía aumentó. De ahí que la participación de jóvenes mujeres como Greta Thunberg toma mayor relevancia, pues a México y a la humanidad entera les urge la existencia de mayores y mejores espacios en los círculos de toma de decisiones para mujeres. Es en serio, ¡nos urgen!

Y para muestra, un botón: mientras los países del G20 registran una presencia minúscula en el listado de las diez naciones con mayor paridad de género, lo cual es evidencia de que aunque una economía sobresaliente no es sinónimo de igualdad, un análisis de Irene Cantellano (Tesorera de la Federación en los sexenios de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto), da cuenta de que contar con mujeres en posiciones directivas incrementa la rentabilidad de las empresas. (Aplausos para IBM)

“La participación de las mujeres en los niveles de dirección de las empresas incrementa 15 por ciento la utilidad neta, tiene impactos significativos en la rentabilidad sobre activos, inversión y capital y en el valor de mercado de las compañías, de acuerdo con 34 estudios en el tema elaborados por prestigiosas firmas de consultoría”, aseguró Cantellano en una ponencia en el ITAM de la que ya hemos dado cuenta en este su espacio favorito (¡AJAM!)

Mientras los países de raíces vikingas, (últimamente tengo una fijación por las historias nórdicas), es decir, Noruega, Finlandia e Islandia, se encuentran como los más equitativos entre hombres y mujeres con un 87 por ciento; en México, en el listado de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) sobre inclusión de mujeres en puestos de alta dirección, México se encuentra en el lugar 67, mientras que el Foro Económico Mundial nos ubica en el 120 de talento femenino y en el 122 de 144, en participación económica de mujeres (con este párrafo lloro).

Los avances en lo que se refiere a que hombres y mujeres gocemos de las mismas oportunidades, derechos, y se nos trate con igualdad son indudables en las últimas décadas, pero no se puede ignorar o ser omisos ante las enormes brechas que aún existen ni tampoco a la persistencia de la violencia de género que persiste (En México la violencia feminicida sigue al alza).

A pesar de la evidencia científica y tangible de los beneficios de tener sociedades más equitativas pareciera que aún existe un fuerte rechazo y prejuicios al respecto, o tal vez, al igual que con el cambio climático, sobre lo que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, considera que “son puros cuentos”, los mexicanos estamos tratando de ignorar una valiosa oportunidad para mejorar como país.

P.D. Entre las frases más devastadoras de la última edición del WEF: “Las desigualdades extremas están descontroladas”, dicho por la directora de la ONG Oxfam, Winnie Byanyima, al señalar que según los cálculos de la organización, 26 multimillonarios poseen más dinero que las tres mil 800 millones de personas más pobres del planeta. (Que alguien pare a este mundo, por hoy, me quiero bajar).

Opinión

Eternamente bella en manos de un “especialista”

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Mariana Otero, 69 KB, especialista
Reporte Nivel Uno

Todos nos hemos topado con noticias o fotografías de cirugías estéticas cuyos resultados fueron catastróficos. Las imágenes son alarmantes cuando los pacientes tuvieron la suerte de salir con vida del quirófano, y es que desde 2011, el Estado renunció a la responsabilidad de otorgar la certificación que avala la pericia, conocimiento y experiencia de los médicos especialistas, y lo dejó en manos de una asociación civil.

México se encuentra entre los cinco países del mundo en que se practican más intervenciones de este tipo. Especialistas de la UNAM lo ubican en el tercer lugar, mientras que la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética, lo ubica en el quinto.

Lo más lógico, es que ante el aumento exponencial de este tipo de intervenciones (80 por ciento en los últimos 20 años), el gobierno incrementaría la supervisión de los médicos especialistas que las practican y, por ende, la protección a los usuarios.

Pero, como en muchas ocasiones, la lógica no es necesariamente el mecanismo de gobierno. Desde el sexenio de Felipe Calderón, la certificación se dejó en manos del Comité Normativo de Consejos de Especialidades Médicas A.C. (CONACEM). (No es la Secretaría de Salud ni de Educación ni siquiera una facultad universitaria).

Si bien existen riesgos de caer en manos de charlatanes que no tienen una instrucción médica, y la responsabilidad de revisar las credenciales es del paciente, el Estado debe garantizar al 100 por ciento la capacidad del galeno, por lo que en los albores de la denominada Cuarta Transformación, la congruencia sería regresar esta facultad a una entidad gubernamental.

Resulta inverosímil que ante el déficit de especialistas médicos en el país, la certificación y los procesos para otorgarla, permanecen sin vigilancia alguna en manos de una “A.C.” que, además, tampoco brinda certeza sobre el destino de los recursos que recibe.

Según datos públicos, CONACEM y sus 47 Consejos de Especialidades Médicas reciben recursos del orden de los 376 millones de pesos al año, los cuales bien podrían destinarse a instituciones públicas que en nada les vienen mal ante el decreto general de austeridad.

Además, al entregar una responsabilidad tan importante a un organismo privado, México ha ido en contra de las experiencias internacionales, por ejemplo, en países como España o Estados Unidos la certificación en cualquier área de la salud corre a cargo de una Junta Nacional de Examinadores Médicos bajo control y supervisión del National Board of Medical Examiners (en el caso de EU) en manos del gobierno, quien elabora y administra los exámenes y mantiene una base de datos a disposición del médico y las instituciones que requieran la corroboración de su estatus.

Otra vertiente que los señores de la 4T deberían analizar, es que en los últimos años se han creado una gran cantidad de soluciones y tratamientos mínimamente invasivos, ya sea inyectados o a través de anestesia local, que genera una mayor demanda ante una recuperación más veloz, sin embargo, la comercialización de estos servicios requiere de médicos especialistas que ofrezcan plena seguridad en el procedimiento.

Según cifras de la Asociación Americana de Cirugía Plástica, del 2000 al 2016 se registró un aumento de 180 por ciento en estos tratamientos. ¿Ante un alza tan pronunciada, no debería el gobierno tener plena vigilancia y actuación en la certificación de todos los médicos?

Hay investigaciones de instituciones serias que han corroborado que por cada médico especializado existen 15 personas que se ostentan como especialistas sin serlo, estos emplean insumos tales como aceites, parafinas, o silicón industrial, situación que puede provocar enfermedades, amputaciones o incluso la muerte… ¡La muerte!

El gobierno, a través del presidente López Obrador, ha levantado polémicas al cortar servicios de estancias infantiles, pues se detectaron irregularidades en el destino de recursos que se entregaron a particulares, además de que se ha anunciado que los recursos del erario irán directamente a los beneficiarios y se eliminará la intermediación de organizaciones civiles que no pueden ser completamente trasparentes.

¿Será la certificación médica uno de los rubros que deben revisarse y reorientarse? Yo creo que sí. (Al menos habría menos polémica y más apoyo del gremio médico).

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