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Ser de izquierda hoy: Siete puntos de reflexión para renovar el discurso

Publicado

José Ramón González Chávez, 61 KB, izquierda
Reporte Nivel Uno

Hoy que está tan de moda hablar de “izquierdas” por ciudadanos, alumnos y profesores, comunicadores, legisladores, intelectuales, bien vale la pena tener en cuenta que, como todo, el concepto ha evolucionado y por eso ya no significa lo mismo que cuando se creó en la asamblea nacional francesa de fines del siglo XVIII, en sus épocas de vinculación al marxismo y luego a la ideología socialista o en la década sesentera del siglo pasado.

No se trata de un mero asunto de semántica; definir que es la izquierda o ser de izquierda hoy es una pregunta de solución compleja; de hecho, en eso están metidos actualmente políticos e intelectuales “de izquierda” en Europa y en España, país en el que si bien grupos parlamentarios opositores al presidente Rajoy han logrado destituirlo, se autodefinen “de izquierda”, pero no alcanzan a definir una posición ideológica clara en lo general y lo particular desde el punto de vista del derecho, la política y la gobernanza de aquel país.

Así pues, a manera de hoja de trabajo sobre la mesa, expongo algunas ideas para avanzar —si esto fuere posible—, hacia una definición conceptual contemporánea, a partir de la lectura analítica de algunos textos sobre el tema en distintas lenguas. Eso nos ayudará también a precisar, entre otras cosas, si los candidatos, partidos y gobiernos de nuestro país son o no participantes de esa ideología:

1.  Ser de izquierda hoy implica a la vez continuidades y rupturas fundamentales al modelo socialista de los siglos XIX y XX.

En el primer aspecto, ser de izquierda sigue siendo una postura que apunta a la igualdad, la libertad, la fraternidad; que mantiene vigente el carácter histórico y por lo tanto transformable de un modelo que considera el capital como el principio organizador social por antonomasia, con la convicción de que es posible construir otro mundo distinto al que concibe al ser humano como un producto posesivo dentro de una sociedad hiperconsumista, hoy tan de moda a través del modelo hiperindividualista, competitivista, excluyente y depredador.

Significa tener la certeza de que es posible y necesaria la creación de otra realidad  distinta a la que pretende inculcar el modelo neoliberal. La historia no está preescrita; no se puede predecir el futuro, pero lo que sí se puede hacer es construirlo desde un contexto propio, con nuestras fortalezas y limitaciones, nuestras conquistas y realidades, retos y aspiraciones, con el objetivo de lograr una sociedad más solidaria, colaborativa y participativa.

En el segundo aspecto, hay que reconocer que existen discontinuidades importantes entre las concepciones de la izquierda de siglos anteriores y las concepciones y prácticas que requiere la sociedad del presente y el futuro. Precisamente, desde el punto de vista dialéctico, se debe reconocer con autocrítica que sin perjuicio de la vigencia de la tradición teórica y política de las ideologías contrapuestas a los regímenes conservadores, el contexto y las condiciones históricas, políticas, económicas, sociales y culturales de la actualidad son muy distintas a las concebidas en los modelos de antaño.

2.  Ser de izquierda hoy exige también una crítica radical a los patrones de poder coloniales hegemónicos que han sido instrumentos eficaces para la construcción aparentemente natural, reduccionista y hasta determinista de un sistema- mundo colonial-capitalista moderno , sustentado en una versión de globalidad y modernidad concebida por los “avanzados” (dominantes) como aspiración de los “atrasados” (dominados).

La visión de la izquierda de hoy es la de una globalización que tenga como presupuesto la fortaleza interna bajo el entendido que no se puede competir en un mercado de tal intensidad sin piso parejo, ni fortaleza interna previa, ni herramientas adecuadas.

Por eso, en la actualidad hablar desde la izquierda de un cambio real de régimen  es referirse a asumir en serio una nueva forma de hacer política y gobierno, apartada de las “verdades” preconstruidas o sustentadas en el enganche a versiones triunfalistas que aspirar a remediar los fatalismos pasados o presentes; menos aún en posturas mesiánicas que nunca ni en ningún lugar han dejado nada bueno para para nadie, empezando por sus autores y apóstoles.

La realidad que nos ha tocado vivir es muy compleja, al igual que los elementos que la conforman; de ahí que nuestros problemas actuales no pueden resolverse con soluciones simplistas ni meras acusaciones populistas, atractivas en términos demagógicos, pero vacías de contenido. La política y la gobernanza desde la izquierda deben construirse y operarse por y para todos, y ambas solo pueden hacerse junto con la gente, que es la que vive día con día los problemas y, por lo mismo, la que siempre tendrá algo importante que decir para resolverlos.

Ser de izquierda hoy no implica la adhesión por sistema a un grupo excluyente de lo y los demás, ni a la corrosiva postura “yo represento más a la izquierda que tú”. Hay que superar la indignación  y el desencanto ciudadano en la política y el gobierno con visión estratégica, incluyendo fortalezas y debilidades, retos y oportunidades, para reconocer con autocrítica los errores y así corregirlos y evitarlos, pero también para aprovechar lo bien hecho y potenciarlo.

Antes de apostarle a lo nuevo solo por ser nuevo, debemos apostarle a lo bueno, a lo que beneficia a la población, a lo que estamos de acuerdo, independientemente de los matices propios que cada quien pueda tener. Pasada toda elección, la ciudadanía requiere saber y entender cuál es el plan de gobierno; al final de cuentas los valores y las ideologías cuando se acaba la campaña y se empieza a ser gobierno, deben traducirse en políticas públicas, normas, programas y acciones concretas con los que la ciudadanía se pueda identificar.

3.  Ser de izquierda hoy significa celebrar con hechos la diversidad de la experiencia humana y sus expectativas. El concepto tradicional de lucha de clases se ha transformado en la reivindicación de los derechos de las minorías (que son la mayoría) y los grupos vulnerables.

El diálogo democrático en condiciones de igualdad y el acuerdo de voluntades entre diferentes saberes construidos desde las memorias, las luchas, conquistas y aspiraciones, individuales y colectivas, es requisito imprescindible para la construcción de un futuro democrático que conduzca a una verdadera alternativa al modelo actual que ha demostrado su ineficacia hasta la saciedad.

4.  Ser de izquierda hoy significa ser democrático en el sentido de ser capaz de hacer que la mayor cantidad de gente posible participe en la mayor cantidad de decisiones y acciones concretas sobre su presente y futuro individual y colectivo; construir una gobernanza incluyente, libre de toda forma de clasificación jerárquica y de discriminación por motivos religiosos, étnicos, educativos, culturales, socioeconómicos, políticos, de edad, capacidad física o intelectual o de orientación sexual.

En la construcción de un cambio real  en la manera de hacer política y gobernanza no existe ninguna forma organizativa privilegiada; lo político y lo social se reconocen e identifican, interactúan.

5.  Ser de izquierda en la actualidad es proponer y operar un gobierno abierto, convocante, incluyente, abierto, que permita que todos de forma transparente sepan qué y cómo se hace lo que se prevé en el programa, pero además que prevea mecanismos para que la gente se involucre, participe, critique, proponga, colabore.

De ahí la importancia de respetar y defender la autonomía de organizaciones políticas y sociales, movimientos, comunidades y pueblos; afirmar las diversidades, experimentar de nuevas prácticas y fortalecer las capacidades de elaboración, participación y autogestión en el gobierno.

6.  Ser de izquierda hoy implica necesariamente revalorar la vida, subestimada por los patrones neoliberal y del socialismo estalinista; reconocer lo humano como parte de la naturaleza.

Una sociedad verdaderamente democrática, equitativa, libre y solidaria debe erigirse sobre la base de un marco de condiciones que impulsen la vida y la hagan sostenible. Sin vida, todo lo demás carece de sentido. El tiempo es cada vez más corto para revertir la depredación permanente y acelerada de nuestros recursos bióticos.

7.  Ser de izquierda, en fin, hoy como siempre, es reconocer todo lo anterior no como una verdad absoluta sino como una propuesta de solución a problemas concretos y actuales, susceptible de ser analizada y refutada dialécticamente con argumentos siempre constructivos.

Deportes

Comité Olímpico Mexicano ya no dará hospedaje ni comida a deportistas

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comite_olimpico, Comité Olímpico Mexicano, 56 kb, deportistas
Foto: Cuartoscuro.

MÉXICO.- Debido a la falta de presupuesto, el Comité Olímpico Mexicano (COM) anunció que dejará de proveer hospedaje, alimentación y atención médica a los deportistas que integran sus distintas federaciones.

A través de una circular difundida de manera interna y que filtró el semanario Proceso, el presidente del COM, Carlos Padilla Becerra, informó que el Centro Deportivo Olímpico Mexicano (CDOM) cerrará de manera parcial a partir del 31 de julio de este año, por ende, los citados servicios quedarán suspendidos de manera infefinida .

Ya es imposible mantener los servicios de hospedaje, alimentación y atención médica que se ofrecen. Dado lo anterior se ha tomado la difícil decisión de suspender por completo y en forma indefinida dichos servicios a partir del 31 de julio, agradeciendo sean tan amables en cancelar, suspender y/o retirar todas sus reservaciones a partir de esta fecha”.
Comité Olímpico Mexicano

De 2012 a la fecha, el Comité Olímpico Mexicano ha subsistido gracias a los recursos que el titular de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) en turno le ha asignado. Por ejemplo, en el cuatrienio que comenzó en 2008 la asociación civil recibió 80 millones a través de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

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Sin embargo, los actuales ajustes presupuestales derivaron en que la dirigente de la Conade, Ana Gabriela Guevara, todavía no haya asignado una partida presupuesta al COM; cabe señalar que la citada Comisión sufrió un recorte de 70 millones de pesos en el presente año.

Es por ello que Guevara reveló este martes que pediría una ampliación presupuestal por 500 millones de pesos en aras de concluir satisfactoriamente el 2019, toda vez que, según la funcionaria, no existe el suficiente dinero para operar el organismo.

Inclusive y como se dice en el documento referido en un inicio, Padilla Becerra ha sostenido negociaciones con la SEP y la Secretaría de Hacienda en aras de obtener los recursos necesarios, pero hasta ahora no ha existido ningún arreglo.

“Mantenemos la firme intención de encontrar soluciones para que esta situación pueda revertirse rápidamente y evitar así que afecte el desempeño de los atletas que nos representarán en diversas lides deportivas durante 2020, incluyendo los Juegos Olímpicos de Tokio”, dijo el Comité Olímpico Mexicano.

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