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Un mexicano me dijo…

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mexicano, 93 KB, mexicano
Reporte Nivel Uno

Tanto en sus redes sociales, como en prácticamente todas las oportunidades que tienen frente a la prensa, los dirigentes del PAN hacen duras críticas a la decisión del presidente López Obrador de no reconocer al autoproclamado presidente Juan Guaidó, en Venezuela. Su estrategia, por supuesto, ha tenido un marginal éxito, aunque no consideran que la presidencia de Guaidó es tan ilegítima como la de Maduro.

El gobierno de AMLO es, posiblemente, el más cuestionado de la historia reciente del país, no obstante, ello no ha restado respaldo de la ciudadanía sino todo lo contrario, la aprobación del presidente, a dos meses de haber tomado el control, se ha incrementado sustancialmente, haciendo ver mal, incluso, a los opinólogos profesionales.

El cada vez más chico PRD prefirió no sancionar a algunos legisladores que, en franca desobediencia, votaron a favor de la Guardia Nacional. Nos comentan que el presidente del sol azteca, Ángel Ávila, prefirió no mover las aguas toda vez que al interior del partido muchos legisladores han amenazado con moverse a Morena.

Los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación se quedaron pen… a lado de David Penchyna, exdirector del Infonavit, quien se autodesignó un sueldo de 700 mil pesos mensuales. ¡Qué poca!

Opinión

Eternamente bella en manos de un “especialista”

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Mariana Otero, 69 KB, especialista
Reporte Nivel Uno

Todos nos hemos topado con noticias o fotografías de cirugías estéticas cuyos resultados fueron catastróficos. Las imágenes son alarmantes cuando los pacientes tuvieron la suerte de salir con vida del quirófano, y es que desde 2011, el Estado renunció a la responsabilidad de otorgar la certificación que avala la pericia, conocimiento y experiencia de los médicos especialistas, y lo dejó en manos de una asociación civil.

México se encuentra entre los cinco países del mundo en que se practican más intervenciones de este tipo. Especialistas de la UNAM lo ubican en el tercer lugar, mientras que la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética, lo ubica en el quinto.

Lo más lógico, es que ante el aumento exponencial de este tipo de intervenciones (80 por ciento en los últimos 20 años), el gobierno incrementaría la supervisión de los médicos especialistas que las practican y, por ende, la protección a los usuarios.

Pero, como en muchas ocasiones, la lógica no es necesariamente el mecanismo de gobierno. Desde el sexenio de Felipe Calderón, la certificación se dejó en manos del Comité Normativo de Consejos de Especialidades Médicas A.C. (CONACEM). (No es la Secretaría de Salud ni de Educación ni siquiera una facultad universitaria).

Si bien existen riesgos de caer en manos de charlatanes que no tienen una instrucción médica, y la responsabilidad de revisar las credenciales es del paciente, el Estado debe garantizar al 100 por ciento la capacidad del galeno, por lo que en los albores de la denominada Cuarta Transformación, la congruencia sería regresar esta facultad a una entidad gubernamental.

Resulta inverosímil que ante el déficit de especialistas médicos en el país, la certificación y los procesos para otorgarla, permanecen sin vigilancia alguna en manos de una “A.C.” que, además, tampoco brinda certeza sobre el destino de los recursos que recibe.

Según datos públicos, CONACEM y sus 47 Consejos de Especialidades Médicas reciben recursos del orden de los 376 millones de pesos al año, los cuales bien podrían destinarse a instituciones públicas que en nada les vienen mal ante el decreto general de austeridad.

Además, al entregar una responsabilidad tan importante a un organismo privado, México ha ido en contra de las experiencias internacionales, por ejemplo, en países como España o Estados Unidos la certificación en cualquier área de la salud corre a cargo de una Junta Nacional de Examinadores Médicos bajo control y supervisión del National Board of Medical Examiners (en el caso de EU) en manos del gobierno, quien elabora y administra los exámenes y mantiene una base de datos a disposición del médico y las instituciones que requieran la corroboración de su estatus.

Otra vertiente que los señores de la 4T deberían analizar, es que en los últimos años se han creado una gran cantidad de soluciones y tratamientos mínimamente invasivos, ya sea inyectados o a través de anestesia local, que genera una mayor demanda ante una recuperación más veloz, sin embargo, la comercialización de estos servicios requiere de médicos especialistas que ofrezcan plena seguridad en el procedimiento.

Según cifras de la Asociación Americana de Cirugía Plástica, del 2000 al 2016 se registró un aumento de 180 por ciento en estos tratamientos. ¿Ante un alza tan pronunciada, no debería el gobierno tener plena vigilancia y actuación en la certificación de todos los médicos?

Hay investigaciones de instituciones serias que han corroborado que por cada médico especializado existen 15 personas que se ostentan como especialistas sin serlo, estos emplean insumos tales como aceites, parafinas, o silicón industrial, situación que puede provocar enfermedades, amputaciones o incluso la muerte… ¡La muerte!

El gobierno, a través del presidente López Obrador, ha levantado polémicas al cortar servicios de estancias infantiles, pues se detectaron irregularidades en el destino de recursos que se entregaron a particulares, además de que se ha anunciado que los recursos del erario irán directamente a los beneficiarios y se eliminará la intermediación de organizaciones civiles que no pueden ser completamente trasparentes.

¿Será la certificación médica uno de los rubros que deben revisarse y reorientarse? Yo creo que sí. (Al menos habría menos polémica y más apoyo del gremio médico).

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