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Gasolinera, señor presidente, no gasolinería

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Carlos Organista, 76 KB, Gasolinera
Reporte Nivel Uno

A finales del mes pasado, en una de tantas conferencias mañaneras del Gobierno de México —que parecen más bien dictados diarios de agenda noticiosa—, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) fue cuestionado por una reportera sobre operativos contra el “huachicoleo” y sobre el uso de un supuesto software  “pirata” por parte de algunas gasolineras para manipular los reportes a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, al Sistema de Administración Tributaria y a Petróleos Mexicanos; todo con la intención de vender huachicol, que, como sabemos ya a estas alturas, es el término coloquial empleado en México para referirse al combustible obtenido en forma ilícita.

Antes de responder que no sabía nada del software  “pirata”, AMLO aplicó algo que bien podríamos llamar “rodeo gramatical” —en alusión a un libro publicado en Estados Unidos para enseñar gramática española (y a un capítulo de Los Simpson, por supuesto, pero esa es otra historia)—, pues se fue por otro lado, en vez de tener en cuenta que, como decía mi abuela: “a la mujer y a los charcos, no hay que andarles con rodeos”.

Aunque llevábamos ya un mes hablando de combustibles y sus derivados, el presidente se tomó un momento para reflexionar sobre el buen decir y llamarle a las cosas por su nombre (o no), por lo cual señaló: “Acerca de las gasolineras, o gasolinerías… hay que pedir a un especialista del manejo de la lengua que nos aclare cómo se dice: si es gasolinera o gasolinería. Sería bueno aclararlo

¿Cómo se tiene que decir? Porque donde se venden las tortillas, pues es la tortillería, ¿no? Donde se venden los tacos, es la taquería… Pero vamos pidiéndole a un especialista que nos aclare cómo hay que decirle. O a lo mejor está bien de las dos maneras”.

Y es que, ante semejante duda, la Choropedia no puede quedarse callada. Si bien los cierres editoriales no nos permitieron hablar del tema en su momento, no podemos dejar pasar la discusión en absoluto como parte del servicio a la comunidad.

Durante aquella conferencia del 31 de enero pasado, no faltaron los periodistas que de inmediato gritaron: “¡gasolinera!”, “las dos son correctas”, “¡claro, como panadería!”… Y sí, todos, incluido el presidente, estaban en lo cierto… pero a medias, porque una cosa es lo correcto y otra lo aceptado.

O, como diría la lingüista Dinorah Pesqueira: “uno es el término correcto y el otro, el espurio”. Y como lo espurio no le gusta al presidente López Obrador desde hace dos sexenios, mejor lo desechamos, no vaya a ser… Así, conviene ir primero al diccionario.

Si uno busca gasolinería, la Real Academia Española (RAE) responde: “C. Rica, Guat., Méx., Nic. y Par. gasolinera (establecimiento donde se vende gasolina)”.

Es decir, solo en Costa Rica, Guatemala, México, Nicaragua y Paraguay se emplea gasolinería en vez de gasolinera, en la forma en que entendemos la palabra. En cierto sentido, se trata de un americanismo.

Por otro lado, 20 días antes de que el jefe del Ejecutivo mexicano lanzara la duda a los cuatro vientos, la Academia Mexicana de la Lengua explicó en su portal que diversos medios de comunicación se habían preguntado también, a raíz del desabasto de gasolina en el país, cuál de las dos palabras es preferible usar.

“En el español general, la voz más usual  para referirse al ‘depósito de gasolina para la venta al público’ o al ‘establecimiento donde se vende gasolina’ es gasolinera , sin embargo, en el español mexicano es muy común emplear la palabra gasolinería con el mismo sentido. Aunque los diccionarios no la registran, la voz gasolinería está formada a partir del sustantivo gasolina y el sufijo derivativo -ría o -ería con el que se forman sustantivos que expresan dignidad, jurisdicción, oficio o lugar donde se ejerce.

Si bien en el caso de gasolinería no se trata propiamente de un oficio o del lugar donde se ejerce, es posible que esta voz se haya creado de manera analógica a partir de otras como panadería, lonchería, ostionería , etc.”, aclaró la Academia.

Y justo en el uso del sufijo -ería “está el diablo”, sobre todo por aquello de que se refiere al “oficio o lugar donde se ejerce”.

En la taquería o la tortillería, como dijo AMLO, se entiende perfectamente que se ejerce el oficio de taquero(a) y tortillero(a); pero al día de hoy no existe el oficio de “gasolinero” (¡por fortuna para la lengua!), sino de despachador de gasolina en todo caso.

Es decir, una cosa es que sea “muy común emplear la palabra gasolinería” y otra que esté bien construida y sea correcto usarla.

Por lo tanto, la respuesta a “¿cómo se tiene que decir?”, señor presidente, es gasolinera. Ya si se quieren referir a ello de otra manera, porque es más común aquí, ese es otro cuento.

A propósito del tema, y ya que andamos en estas, como bien sabe, apreciable lector, en la actualidad existen vehículos que no dependen de la gasolina para su funcionamiento y usan energías alternativas como gas, hidrógeno o electricidad.

¿Cómo le llamaría entonces a las estaciones que ofrecen esas recargas? ¿Gasería, gasera, hidrogenería, electrería…? Si seguimos el ejemplo de que lo correcto es gasolinera, es decir, el sufijo -era, no -ería, agregado al sustantivo del cual derivan (gas, hidrógeno y electricidad); debe decirse entonces gasinera, hidrogenera y electrolinera, respectivamente.

Así que ya sabe, no por mucha huachicolería se consiguen más gasolinerías; y en la política como en la lengua, vale más lo correcto que lo espurio.

Opinión

El gobierno váucher

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Opinión, 54 KB, opinión
Reporte Nivel Uno

Es sumamente preocupante que un gobierno que se define de izquierda quiera resolver todos los problemas a través de la entrega de dinero en efectivo a las y los ciudadanos.

En lugar de crear instituciones que permitan garantizar los derechos constitucionales, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador está entregando los recursos del erario público en pedacitos, con claros tintes clientelares.

Eso pasó con las estancias infantiles de la Secretaría de Desarrollo Social y, lamentablemente, también ocurrirá con los recursos destinados a albergues para mujeres que sufren violencia de género.

El Plan de acciones emergentes para atender a las mujeres violentadas anunciado por el Gobierno Federal no tiene objetivos claros ni un plazo de cumplimiento. En tanto, los recursos etiquetados para los refugios en el Presupuesto 2019, no han sido aplicados.

El fondo del problema es la descalificación constante que hace López Obrador de las organizaciones de la sociedad civil. Como si se trataran de adversarias, el Presidente las acusa de corruptas y deshonestas sin investigación de por medio y pruebas fehacientes de sus dichos.

¿Por qué tomar la decisión de recortar todos los recursos que van a las organizaciones sociales? ¿Por qué no mejor realizar auditorías para saber qué organizaciones cumplen su función y cuáles no? ¿Por qué permitir que paguen justos por pecadores?

El Estado no lo puede hacer todo y el flujo de recursos es incluso riesgoso para las propias mujeres. Existen múltiples testimonios que ilustran cómo las mujeres, sobre todo las más necesitadas, son despojadas de recursos económicos que provienen de programas sociales. Sucede así, por ejemplo, con muchos de las y los beneficiarios de los apoyos en efectivo destinado a adultos mayores.

Por lo tanto, la transferencia de recursos económicos directos puede dejar a las mujeres en mayor vulnerabilidad. Esos efectos deben ser considerados. Desde la fracción parlamentaria del PRD en la Cámara de Diputados planteamos tres acciones en este asunto:

1. Qué se reconsidere el apoyo a los albergues y refugios contra la violencia de género. No sólo eso, sino que se incrementen los recursos. Recordemos que ha sido un inicio muy complicado en materia de feminicidios y que el 60% del territorio nacional tiene alertas de género. No debemos escatimar recursos en estos temas.

2. Una auditoría a fondo que muestre los casos de corrupción que sostiene Andrés Manuel López Obrador. Hace unos días, el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales le pidió al gobierno de López Obrador que demuestre sus dichos sobre la corrupción en el Nuevo Aeropuerto Internacional de México. Algo así es fundamental en el caso de los albergues.

3. Una estrategia integral de combate a la violencia contra las mujeres. No sólo aspirinitas o váucher que no resuelven nada de fondo. Un abordaje integral que sirva de protección a las mujeres.

En mi calidad de Coordinadora del Grupo Parlamentario del PRD, el 4 de marzo acompañé en conferencia de prensa a representantes de la Red Nacional de Refugios A.C., que entregaron un pliego petitorio a la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados en la que solicitan un espacio de diálogo; respetar y ejercer los subsidios para los refugios etiquetados en el presupuesto de este año e integrar una Mesa de Trabajo Interinstitucional para atender este asunto.

Si un grupo de la población ha sido vulnerado en los primeros cien días del actual gobierno, han sido las mujeres y las niñas; al grado que AMLO pretende poner a consultas los derechos de las mujeres.

Nos opondremos con firmeza a este abuso que pretende pasar por encima de la Constitución de la República y las convenciones internacionales en materia de derechos humanos. Si el Gobierno de la República decide realizar esta consulta, encontrará a las mujeres y hombres perredistas en todas las trincheras que se opongan a tan aberrante decisión. Sobre advertencia no hay engaño.

Dijimos y nos sostenemos que no permitiremos ninguna acción que vulnere los derechos y el bienestar de las y los mexicanos.

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