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Opinión

De “mis espaldas” a las suyas y otras “inmediaciones”

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Carlos Organista, 76 KB,
Reporte Nivel Uno

“Nos encontramos en las inmediaciones del accidente. A mis espaldas se encuentran trabajando los equipos de emergencia, quienes intentan rescatar el cuerpo sin vida de quien condujera el vehículo siniestrado. El hoy occiso respondía al nombre de… Hasta aquí mi reporte, volvemos contigo al estudio”, decía un reportero hace unos días en televisión durante un noticiario matutino.

¿Cuántas veces hemos escuchado o leído el mismo discurso? La información sobre el accidente parecía más el parte de un policía que de un periodista. Y no lo digo porque esté mal la forma como hablan los uniformados, sino porque la claridad debería anteponerse siempre y, en numerosas ocasiones, los reporteros terminan repitiendo el lenguaje de ministerios públicos que a veces buscan confundir para darle vuelta a la legalidad.

Vayamos por partes. Imagine que, pese a tener GPS y demás aplicaciones, usted está perdido y busca una dirección. Entonces, llama a la persona con quien se reunirá para pedirle que lo ayude a ubicarse. ¿Acaso usted le dice: “me encuentro en las inmediaciones de tu casa…”? Si bien inmediación es una palabra adecuada para referirse a la proximidad en torno a un lugar, en realidad es bastante ambigua y no dice mucho. En el habla cotidiana usamos otras expresiones más precisas para situarnos en un espacio y su contexto, como “cerca de”, “al lado de” (nunca “a lado”, como suelen escribir algunos), “detrás de”, “a la orilla de”, etc.

Por otra parte, inmediación hace referencia a un sitio, no a un suceso. Entonces, retomando el ejemplo inicial, nuestro reportero estrella debió haber dicho: “… en las inmediaciones del lugar en que ocurrió el accidente…”. Aunque si no lo estamos viendo y solo escuchamos la televisión no podemos saber exactamente dónde se encuentra.

Así, mientras intentamos ubicar el sitio del que habla nuestro informador matutino, es necesario detenernos en eso de “a mis espaldas”. A todos nos queda claro que solo tenemos una espalda; sin embargo, usar el plural es válido, siempre y cuando sepamos cómo utilizarlo correctamente.

“A espaldas de” significa que alguien aprovecha la ausencia de una persona para hacer o decir algo. “A la espalda” o “a las espaldas” se refiere a algo que se encuentra sobre la espalda, como decir “mochila al hombro”. “De espalda(s) a”, implica señalar nuestra posición con respecto a una cosa. Guardaespaldas es alguien que cuida las espaldas, es decir, que vigila a alguien por detrás. Pero decir “a mis espaldas”, “a mi costado”, “detrás mío”, “encima suyo” es incorrecto; ya que esas expresiones indican una referencia, no una pertenencia, pues no poseemos un detrás, ni un costado.

“Detrás de María” no equivale a “su detrás”, dice la Real Academia Española, por lo que no es admisible decir detrás suya ni detrás suyo, sino detrás de ella, detrás de mí, a espaldas de mí. Por ejemplo, “vive cerca de ti” es una expresión correcta, pero no “vive en tu cerca” ni “vive cerca tuyo”. Entonces, el problema no es “las espaldas”, sino hacerlas nuestras. Como decía mi abuela: “un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar”.

Volviendo al reporte del accidente, vale la pena analizar otra frase: “rescatar el cuerpo sin vida”. En principio, rescatar implica “liberar de un peligro, daño, trabajo, molestia, opresión”, por lo que lo normal, como dice la Fundación del Español Urgente, es “rescatar a personas con vida y recuperar cuerpos sin ella”. No significa que esté mal, pero quizá no es del todo preciso, pues cuando escuchamos que alguien fue rescatado es difícil entender que esté muerto.

Ahora bien, es posible utilizar cuerpo como sinónimo de cadáver, pero esta última palabra es más precisa porque significa “cuerpo muerto”; mientras que la definición de cuerpo tiene ¡23 acepciones! Y sí, cadáver es una de ellas, pero qué necesidad de aclarar “cuerpo sin vida”.

Así que ya sabe, hay que tener cuidado con sus cuerpos y “sus inmediaciones”, porque, como dice el refrán, “no es lo mismo ir atrás que en ancas”, ni tampoco “mis espaldas” que las suyas.

Opinión

El gobierno váucher

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el

Opinión, 54 KB, opinión
Reporte Nivel Uno

Es sumamente preocupante que un gobierno que se define de izquierda quiera resolver todos los problemas a través de la entrega de dinero en efectivo a las y los ciudadanos.

En lugar de crear instituciones que permitan garantizar los derechos constitucionales, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador está entregando los recursos del erario público en pedacitos, con claros tintes clientelares.

Eso pasó con las estancias infantiles de la Secretaría de Desarrollo Social y, lamentablemente, también ocurrirá con los recursos destinados a albergues para mujeres que sufren violencia de género.

El Plan de acciones emergentes para atender a las mujeres violentadas anunciado por el Gobierno Federal no tiene objetivos claros ni un plazo de cumplimiento. En tanto, los recursos etiquetados para los refugios en el Presupuesto 2019, no han sido aplicados.

El fondo del problema es la descalificación constante que hace López Obrador de las organizaciones de la sociedad civil. Como si se trataran de adversarias, el Presidente las acusa de corruptas y deshonestas sin investigación de por medio y pruebas fehacientes de sus dichos.

¿Por qué tomar la decisión de recortar todos los recursos que van a las organizaciones sociales? ¿Por qué no mejor realizar auditorías para saber qué organizaciones cumplen su función y cuáles no? ¿Por qué permitir que paguen justos por pecadores?

El Estado no lo puede hacer todo y el flujo de recursos es incluso riesgoso para las propias mujeres. Existen múltiples testimonios que ilustran cómo las mujeres, sobre todo las más necesitadas, son despojadas de recursos económicos que provienen de programas sociales. Sucede así, por ejemplo, con muchos de las y los beneficiarios de los apoyos en efectivo destinado a adultos mayores.

Por lo tanto, la transferencia de recursos económicos directos puede dejar a las mujeres en mayor vulnerabilidad. Esos efectos deben ser considerados. Desde la fracción parlamentaria del PRD en la Cámara de Diputados planteamos tres acciones en este asunto:

1. Qué se reconsidere el apoyo a los albergues y refugios contra la violencia de género. No sólo eso, sino que se incrementen los recursos. Recordemos que ha sido un inicio muy complicado en materia de feminicidios y que el 60% del territorio nacional tiene alertas de género. No debemos escatimar recursos en estos temas.

2. Una auditoría a fondo que muestre los casos de corrupción que sostiene Andrés Manuel López Obrador. Hace unos días, el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales le pidió al gobierno de López Obrador que demuestre sus dichos sobre la corrupción en el Nuevo Aeropuerto Internacional de México. Algo así es fundamental en el caso de los albergues.

3. Una estrategia integral de combate a la violencia contra las mujeres. No sólo aspirinitas o váucher que no resuelven nada de fondo. Un abordaje integral que sirva de protección a las mujeres.

En mi calidad de Coordinadora del Grupo Parlamentario del PRD, el 4 de marzo acompañé en conferencia de prensa a representantes de la Red Nacional de Refugios A.C., que entregaron un pliego petitorio a la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados en la que solicitan un espacio de diálogo; respetar y ejercer los subsidios para los refugios etiquetados en el presupuesto de este año e integrar una Mesa de Trabajo Interinstitucional para atender este asunto.

Si un grupo de la población ha sido vulnerado en los primeros cien días del actual gobierno, han sido las mujeres y las niñas; al grado que AMLO pretende poner a consultas los derechos de las mujeres.

Nos opondremos con firmeza a este abuso que pretende pasar por encima de la Constitución de la República y las convenciones internacionales en materia de derechos humanos. Si el Gobierno de la República decide realizar esta consulta, encontrará a las mujeres y hombres perredistas en todas las trincheras que se opongan a tan aberrante decisión. Sobre advertencia no hay engaño.

Dijimos y nos sostenemos que no permitiremos ninguna acción que vulnere los derechos y el bienestar de las y los mexicanos.

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