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Salud

Mexicano contrarresta diabetes con cirugías de bajo costo… y riesgo

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Foto: Especial.

MÉXICO.- El doctor Walter Kunz le ha cambiado la vida a decenas de personas que padecen diabetes gracias a una operación de bajo costo y riesgo, llamada Bipartición del Tránsito Intestinal (BTI), la cual deja prácticamente curados a quienes se la practican.

Así fue el caso de María Antonia Pérez Pérez, mismo que fue contado por El Universal, en donde se asegura que antes de dicha intervención “yo me acostaba y decía quién sabe si amanezca o quién sabe cómo amanecerá al azúcar”.

Sin embargo, tras someterse a la operación se encuentra en remisión completa y está prácticamente libre de la diabetes mellitus 2. Actualmente no necesita medicina para controlar sus niveles de glucosa y es capaz de caminar hasta cinco kilómetros con solamente ponerte zapatos y ropa deportiva.

Asimismo, otros pacientes que se someten al proceso del doctor Kunz, han disminuido o dejado de consumir antidiabéticos y medicamentos para la hipertensión, así como de las inyecciones de insulina. Ha habido, incluso, casos donde se han evitado diálisis.

Pero ¿en qué consiste la operación? La bipartición intestinal que práctican este médico mexicano y su equipo en el Hospital General de San Juan del Río en Querétaro, es más barata que otras operaciones como el bypass gástrico que también sirven para controlar la diabetes.

A diferencia de ese tipo de operación, requiere un control médico menos estricto y puede practicarse en hospitales que no son de alta especialidad.

El complejo panorama que la diabetes mellitus ocasiona en millones de vidas en México fue lo que le llevó a modificar técnicas existentes y así desarrollar la Bipartición del Tránsito Intestinal (BTI).

La operación consiste en unir la parte inicial y final del intestino delgado, creando así una especie de “atajo” por el que tras comer pasarán los alimentos, pero al mismo tiempo esto sucederá por el trayecto normal del intestino, lo cual favorece a que la parte final del intestino delgado entre en contacto con los nutrientes que los alimentos proporcionan, estimulando así la producción de hormonas incretinas.

Dichas hormonas son “mensajeros” químicos que incitarán al páncreas para que secrete más insulina, horona que regula el nivel de azúcar en la sangre, la cual cuando no está en suficiente cantidad o el cuerpo la utiliza ineficazmente, provoca la diabetes.

Así pues, la operación es exitosa para controlar la diabetes ya que favorece la producción de insulina, provoca cambios en el comportamiento de los ácidos biliares y modifica las bacterias del intestino.

María Antonia Pérez, de 65 años, fue invitada a someterse a este tratamiento, tras el cual poco a poco redujo el consumo de antidiabéticos y hasta la fecha no consume ninguno. Posteriormente entró a la etapa de remisión completa, lo cual significa que sus niveles de azúcar están normales en la sangre… básicamente no hay rastro de diabetes en su cuerpo.

Pero llegar hasta ese punto no es un acto de magia, sino de compromiso. Tras la operación el paciente debe acudir a consulta cada 3 o 6 meses; entre el sexo y noveno mes la sangre será estable y el consumo de antidiabéticos podrá verse reducido.

Los resultados varían de un paciente a otro, pero entre menos tiempo tengan con la enfermedad y más jóvenes sean, estos serán mejores.

Además, se requiere supervisión médica, una dieta balanceada y actividad física para lograr la remisión.

Uno de los obstáculos para la popularización de este método es la incredulidad de médicos y pacientes, pues de acuerdo con el propio Kunz, cuando los diabéticos escuchan que se les operará de algo que no les causa molestia, muchos se niegan y, al pedir una opinión a médicos de primer contacto, estos por desconocimiento les dicen que tales intervenciones no existen o que se alejan de la realidad en México.

ssc

Salud

Carne de pollo también eleva el colesterol malo en la sangre: estudio

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MÉXICO.- Cuando de alimentación saludable se habla, muchos expertos en nutrición recomiendan el consumo de carne de pollo en lugar de la roja, argumentando que esta última favorece el incremento en los niveles de colesterol. Ahora, una investigación publicada en la American Journal of Clinical Nutrition revela que la proteína proveniente de animales como las gallinas, también elevan los niveles de grasa en la sangre.

Científicos del Instituto de Investigación del Hospital Infantil de Oakland (CHORI) estudiaron a más de 100 hombres y mujeres sanos entre los 21 y 65 años de edad, quienes fueron divididos en tres grupos.

Por cuatro semanas, cada bloque realizó un ciclo de tres dietas de prueba: dieta de carne roja (res), dieta de carne blanca (pollo) y dieta sin carne. 

Antes de iniciar el estudio y a su término, se les tomaron muestras de sangre a cada uno de los participantes.

Los resultados indican que se presentó un incremento de colesterol en los dos grupos que consumieron carne.

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“Cuando planeamos este estudio, esperábamos que la carne roja tuviera un efecto más adverso sobre los niveles de colesterol en la sangre que la carne blanca, pero nos sorprendió que este no fuera el caso; sus efectos sobre el colesterol son idénticos cuando los niveles de grasa saturada son equivalentes”. Ronald Krauss, líder del estudio, University of California San Francisco.

El estudio también reveló que si el objetivo es reducir los niveles de colesterol en la sangre, no hay otra forma que restringir el consumo de cualquier tipo de alimento cárnico y, obtener las proteínas de alimentos como los vegetales, los lácteos y las legumbres.

La investigación, denominada APPROACH (Animal and Plant Protein and Cardiovascular Health), también encontró que el consumo de altas cantidades de grasa saturada aumentan las concentraciones de partículas grandes de LDL (colesterol malo), que tienen una conexión más débil con la enfermedad cardiovascular que las partículas más pequeñas del mismo LDL.

“Si tienes problemas con el colesterol o si tienes antecedentes familiares de colesterol o enfermedad cardíaca, entonces es mejor consumir menos carne roja y blanca y sustituir frijoles, lentejas, granos con mayor contenido de proteínas”, dijo Maria Romo-Palafox, dietista del Centro Rudd para Políticas Alimentarias y Obesidad de la Universidad de Connecticut.

Otras opciones son  la quinoa y productos a base de soya, como el tofu y el tempeh, indicó la especialista citada por Expansión.

atj

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