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Seguridad y Justicia

Cártel del “Marro” pactó con el CJNG en Guanajuato y perdió a casi la mitad de sus sicarios

cjng_marro, CJNG, 94 kb, Marro, Guanajuato
Foto: Especial.

GUANAJUATO.- En siete meses, Guanajuato acumula 2 mil 899 asesinatos, con lo que se encamina a fijar un nada honroso récord, luego de que en 2019 se registraron 2 mil 624 homicidios violentos en el mismo periodo.

Todo esto, no es novedad para nadie, es por la disputa que aún prevalece entre dos agrupaciones: el cártel local, el de Santa Rosa de Lima y el que tiene presencia en prácticamente todo México y en varios país: el Jalisco Nueva Generación (CJNG).

La disputa del líder huachicolero José Antonio Yépez Ortiz, “El Marro”, con quien lo persiguió y arrinconó, el líder que fue su máximo rival, Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, terminó cuando finalmente fue detenido por el gobierno federal. Pero eso no acabó con el derramamiento de sangre en Guanajuato.

De acuerdo con informes de David Saucedo, analista de seguridad nacional, apenas un par de semanas después de la caída del “Marro”, el “Mencho” ofreció un trato a sicarios del Cártel de Santa Rosa de Lima.

Entrevistado por el medio sudamericano Infobae en México, el experto asegura que “hubo una tregua que duró aproximadamente dos semanas después de la detención del Marro, pero se rompió el 14 de agosto. Luego, los integrantes del Cártel de Santa Rosa de Lima tuvieron una reunión, en la que dos terceras partes decidieron seguir en el grupo criminal y aceptar el liderazgo del “Azul”.

Adán Ochoa, mejor conocido como “El Azul”, no solamente rompió la oferta del Cártel Jalisco, sino que comenzó una limpia al interior del Cártel del “Marro” y por ello comenzó a asesinar sin piedad a las células desertoras que se unieron al “Mencho”.

Asimismo, los agremiados al CJNG comenzaron de nuevo sus ataques en distintos municipios guanajuatenses que controla el “Azul”, con lo que se reactivó de nueva cuenta la guerra en el estado.

Muestra de ello fue que apenas de un día después de la captura del “Marro”, aparecieron dos cadáveres en calles de Celaya, junto a unas cartulinas que advertían: “Que les quede claro que estamos más unidos que nunca; aquí y en todo Guanajuato sigue mandando el señor “Marro””.

Saucedo explicó en la citada entrevista que “las regiones que controlaba el Cártel de Santa Rosa de Lima,  como Celaya, Apaseo El Alto, Apaseo El Grande, Salamanca, entre otros, prácticamente se dividieron”, ya que allí algunos sicarios ya desertaron y se pasaron del lado de los jaliscienses.

Esto sucedió porque el grupo del “Mencho” les ofreció una amnistía; “entonces algunos mandos regionales y jefes de plaza del Cártel de Santa Rosa de Lima se cambiaron de mando, y traicionaron al “Marro”, ya que ahora que se encuentra detenido. Esto ocurrió en algunas zonas como el municipio Jerécuaro. Otros integrantes del Cártel de Santa Rosa de Lima siguen en pie de guerra y todavía están lanzando amenazas a sus rivales”, explicó el consultor y estratega en materia de seguridad.

Este año, la violencia en la entidad ha alcanzado sus niveles máximos. Luego de la aprehensión de José Antonio Yépez, el “Marro”, se ha asesinado más que antes. El experto David Saucedo coincide en que pretender analizar la violencia que sufre la entidad con una guerra entre dos grupos criminales ,es simplificar demasiado el asunto.

“La jerarquía del estado tiene tres guerras en paralelo: la más conocida es la del “Marro” y el “Mencho”. En la ciudad de León (Guanajuato), tenemos un conflicto entre el Cártel Jalisco Nueva Generación y Cártel de Sinaloa, éste último apadrinando al Cártel Nueva Plaza y a la mafia local la Unión de León. Estos tres grupos criminales están peleando contra el CJNG y le están ganando”.

Seguridad y Justicia

Cártel de Sinaloa traicionó a cabecillas para entregarlos a García Luna

ggl_sinaloa, García Luna, 66 kb, Cártel de Sinaloa
Foto: Especial

MÉXICO.- Genaro García Luna provocó una ola de traiciones al interior del Cártel de Sinaloa a causa de los tributos que pidió al grupo criminal a cambio de favores.

La liberación de Iván Archivaldo, hijo de Joaquín El Chapo Guzmán, costó millones de dólares a su padre y al socio de éste Ismael El Mayo Zambada pero también la entrega de varios de sus hombres, a quienes pusieron en charola de plata para ser capturados por García Luna, de acuerdo con el libro El Licenciado. García Luna, Calderón y el narco, del periodista J. Jesús Lemus.

“La cúpula del Cártel de Sinaloa también entregó a varios de sus hombres, jefes de células y operadores financieros, a fin de hacer lucir el trabajo de García Luna”, relata Lemus.

La lista de los hombres y mujeres traicionados por sus jefes -El Mayo y El Chapo– para pagar la libertad de Archivaldo incluyó al menos a 16 personas y otros 285 integrantes de menor nivel dentro del cártel, de acuerdo con fuentes y cifras oficiales consultadas por Lemus.

El Chapo sacrificó incluso a su primo hermano Alfonso Gutiérrez Loera El Canelo como parte de los acuerdos de colaboración con García Luna. La dinámica del poderoso funcionario del gobierno de Felipe Calderón -ahora juzgado en Estados Unidos donde está recluido- incluía pedir la entrega de integrantes específicos del grupo criminal.

Tal fue el caso de la entrega de Carlos Ramón Rocha, el Cuate, que fue solicitado expresamente por García Luna ya que era un objetivo involucrado en unas 40 investigaciones iniciadas por la DEA. Con ello, García Luna se llevaba el reconocimiento del gobierno de Estados Unidos.

García Luna quería ser director general de la Interpol a nivel internacional por lo que entre mayo y diciembre de 2008 las traiciones al interior del Cártel de Sinaloa se aceleraron con la puesta en manos de las autoridades a los 285 narcotraficantes de menor monta.

“Esto hizo lucir a García Luna como el implacable perseguidor del narco”, apunta Lemus.

Las cifras oficiales publicadas en el libro de Lemus sobre los golpes al Cártel de Sinaloa con la incautación de drogas, vehículos, inmuebles y los arrestos -incluidos los arreglados- apuntan a una farsa.

“El combate al Cártel de Sinaloa por parte de la Policía Federal Preventiva (PFP) solamente fue ficticio”, sentencia Lemus.

El periodista enumera las evidencias de esa farsa que fue el combate a la gente del Mayo y el Chapo: no hubo aprehensiones de los principales jefes de la estructura criminal y las detenciones de algunos integrantes y decomisos de armas droga y dinero del cártel “apenas fueron victorias pírricas”, es decir, insuficientes.

Algunas cifras que evidencian lo ficticio del combate a ese cártel son: los 312 detenidos por la SSP como miembros del Cártel de Sinaloa sólo representaron 8.9 por ciento de todos los llevados a proceso entre diciembre de 2006 a julio de 2009; los vehículos incautados representaron 6.4 por ciento del total, las armas, el 2.2 por ciento de todas las decomisadas, el monto en dólares confiscados fue de 0.004%, la marihuana representó sólo el 5.3 por ciento del todo el volumen sacado de circulación, la heroína decomisada a la gente del Chapo fue 2.1 por ciento y la cocaína fue 0.001 por ciento de todo lo que incautaron en el país la policía y las fuerzas federales.

En contraste, Lemus señala que hubo un costo para las corporaciones pues en ese combate ficticio contra el Cártel de Sinaloa hubo decenas de policías muertos. Entre 2006 y 2009 fueron abatidos 169 de los agentes de la Secretaría de Seguridad Pública con diversos criminales en todo el país.

Los asesinatos y abatimientos de policías federales a manos de los sicarios sinaloenses representaron 20.5 por ciento de todos los homicidios de policías federales suscitados en el país entre 2006 y 2009, revela Lemus.

El Cártel de Sinaloa mantuvo así cercanía con García Luna a cambio de dólares y traiciones.

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Reporte Nivel Uno No. 115

Política

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