Conecte con nosotros

Seguridad y Justicia

Los Zetas y los Caballeros Templarios, así lograron el control de puertos

zetas_templarios, Zetas, 112 kb, Templarios, Aduanas, puertos
Foto: Especial.

MÉXICO.-  Cuando anunció que la Marina tomaría el control de la operación de los puertos, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) dijo que no había control en los puertos y, dicho en otras palabras, la ley marcial de los grupos de la delincuencia organizada era plata o plomo.

También se refirió a un monstruo de mil cabezas que prevalece en las aduanas del país, especialmente desde que se han infiltrado a ellas grupos como Los Zetas y los Caballeros Templarios, los cuales tienen en común, además de su extrema violencia y los turbios negocios que manejan, que ambos fueron entrenados en su origen por el ejército mexicano.

En el caso de Los Zetas, se conformaron como un grupo armado al servicio del Cártel del Golfo, alcanzando una presencia establecida hasta en 405 municipios de México; pero eso fue en 2010, ya hace una década y a la fecha su capacidad se ha visto mermada.

Sin embargo, en sus servicios prestados al grupo de Osiel Cárdenas Guillén, poco a poco fueron apoderándose de puntos estratégicos para el narcotráfico. Así, de forma paulatina, lenta pero segura, se metieron hasta el Sistema Nacional de Aduanas, donde no solo doblaron a los mandos superiores, sino que impusieron a sus alfiles en puestos clave, además de corromper a decenas, quizá cientos de empleados.

De esta forma las 48 aduanas de México se convirtieron en las principales puertas de entrada de cualquier mercancía ilícita para la delincuencia organizada.

Los Zetas ejercieron un férreo control en las aduanas de Tamaulipas, especialmente en las ciudades de Reynosa, Matamoros y Nuevo Laredo.

Un nombre: José Guzmán Montalvo, quien durante los mandatos de Felipe Calderón y Vicente Fox se encargó de la operación aduanera en México estuvo involucrado en múltiples investigaciones periodísticas donde se le identifica como un importante eslabón en la cooptación del narco y los empleados del sistema aduanal mexicano, especialmente cuando se trataba de productos chinos.

Sin embargo, en aquel momento el funcionario fue protegido por Francisco Gil Díaz, entonces secretario de Hacienda y, por cierto, padre de Gonzalo Gil White, quien actualmente tiene al menos tres órdenes de aprehensión en su contra por fraude millonario.

De esta manera, Los Zetas consiguieron un pase de entrada ilimitado para armas, dinero, contrabando de cualquier tipo y hasta personas que cruzaban por los puentes internacionales gracias a permisos de importación falsos.

Años después, en 2013, México y China profundizaron sus relaciones comerciales, especialmente gracias al estado de Michoacán, donde su producción de acero llamó poderosamente la atención de los inversionistas asiáticos.

Las minas donde se produce dicho mineral también atrajo el interés de los Caballeros Templarios, organización que junto a la Familia Michoacana, un 15 de septiembre de 2008, hace 12 años, emprendió un atroz acto terrorista en contra de cientos de morelianos que celebraban el grito de independencia, justo en el punto más álgido de la Guerra contra el narco de Felipe Calderón.

En 2014, este cartel llevó cientos de camiones cargados de acero al puerto de Lázaro Cárdenas desde el poblado de Arteaga, una comunidad donde nació “La Tuta”, el antiguo líder de los Templarios, quien rápidamente entendió la importancia de las aduanas.

Siguiendo el mismo modelo de los Zetas, los Caballeros corrompió a empleados aduaneros para asegurar que el metal pasara por el puerto sin complicaciones, lo cual se tradujo en millonarias ganancias.

Así, durante varios años se mantuvo el control, hasta que irrumpió el Cártel Jalisco Nueva Generación, que en los últimos cinco años ha ido apoderándose de puertos estratégicos como Manzanillo, el propio Lázaro Cárdenas y el más importante de todos: Veracruz.

Fue por todos estos hechos que los dos últimos gobiernos pusieran especial interés del entregar el control y la vigilancia de los puertos y aduanas marítimas y terrestres de México a las Fuerzas Armadas. Sin embargo, ha sido el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el que ha consolidado el nuevo papel del Ejército y la Marina.

La medida fue anunciada después de varios meses en los que las autoridades han detectado un aumento del tráfico desde Asia de elementos para la fabricación del fentanilo. Este opiáceo sintético es después enviado a Estados Unidos, un país que ha sufrido de una severa epidemia relacionada con esta droga.

Con esto, la presencia y tareas de la Marina y el Ejército se extienden en el combate a la corrupción y el narcotráfico.

Seguridad y Justicia

Cártel de Sinaloa traicionó a cabecillas para entregarlos a García Luna

ggl_sinaloa, García Luna, 66 kb, Cártel de Sinaloa
Foto: Especial

MÉXICO.- Genaro García Luna provocó una ola de traiciones al interior del Cártel de Sinaloa a causa de los tributos que pidió al grupo criminal a cambio de favores.

La liberación de Iván Archivaldo, hijo de Joaquín El Chapo Guzmán, costó millones de dólares a su padre y al socio de éste Ismael El Mayo Zambada pero también la entrega de varios de sus hombres, a quienes pusieron en charola de plata para ser capturados por García Luna, de acuerdo con el libro El Licenciado. García Luna, Calderón y el narco, del periodista J. Jesús Lemus.

“La cúpula del Cártel de Sinaloa también entregó a varios de sus hombres, jefes de células y operadores financieros, a fin de hacer lucir el trabajo de García Luna”, relata Lemus.

La lista de los hombres y mujeres traicionados por sus jefes -El Mayo y El Chapo– para pagar la libertad de Archivaldo incluyó al menos a 16 personas y otros 285 integrantes de menor nivel dentro del cártel, de acuerdo con fuentes y cifras oficiales consultadas por Lemus.

El Chapo sacrificó incluso a su primo hermano Alfonso Gutiérrez Loera El Canelo como parte de los acuerdos de colaboración con García Luna. La dinámica del poderoso funcionario del gobierno de Felipe Calderón -ahora juzgado en Estados Unidos donde está recluido- incluía pedir la entrega de integrantes específicos del grupo criminal.

Tal fue el caso de la entrega de Carlos Ramón Rocha, el Cuate, que fue solicitado expresamente por García Luna ya que era un objetivo involucrado en unas 40 investigaciones iniciadas por la DEA. Con ello, García Luna se llevaba el reconocimiento del gobierno de Estados Unidos.

García Luna quería ser director general de la Interpol a nivel internacional por lo que entre mayo y diciembre de 2008 las traiciones al interior del Cártel de Sinaloa se aceleraron con la puesta en manos de las autoridades a los 285 narcotraficantes de menor monta.

“Esto hizo lucir a García Luna como el implacable perseguidor del narco”, apunta Lemus.

Las cifras oficiales publicadas en el libro de Lemus sobre los golpes al Cártel de Sinaloa con la incautación de drogas, vehículos, inmuebles y los arrestos -incluidos los arreglados- apuntan a una farsa.

“El combate al Cártel de Sinaloa por parte de la Policía Federal Preventiva (PFP) solamente fue ficticio”, sentencia Lemus.

El periodista enumera las evidencias de esa farsa que fue el combate a la gente del Mayo y el Chapo: no hubo aprehensiones de los principales jefes de la estructura criminal y las detenciones de algunos integrantes y decomisos de armas droga y dinero del cártel “apenas fueron victorias pírricas”, es decir, insuficientes.

Algunas cifras que evidencian lo ficticio del combate a ese cártel son: los 312 detenidos por la SSP como miembros del Cártel de Sinaloa sólo representaron 8.9 por ciento de todos los llevados a proceso entre diciembre de 2006 a julio de 2009; los vehículos incautados representaron 6.4 por ciento del total, las armas, el 2.2 por ciento de todas las decomisadas, el monto en dólares confiscados fue de 0.004%, la marihuana representó sólo el 5.3 por ciento del todo el volumen sacado de circulación, la heroína decomisada a la gente del Chapo fue 2.1 por ciento y la cocaína fue 0.001 por ciento de todo lo que incautaron en el país la policía y las fuerzas federales.

En contraste, Lemus señala que hubo un costo para las corporaciones pues en ese combate ficticio contra el Cártel de Sinaloa hubo decenas de policías muertos. Entre 2006 y 2009 fueron abatidos 169 de los agentes de la Secretaría de Seguridad Pública con diversos criminales en todo el país.

Los asesinatos y abatimientos de policías federales a manos de los sicarios sinaloenses representaron 20.5 por ciento de todos los homicidios de policías federales suscitados en el país entre 2006 y 2009, revela Lemus.

El Cártel de Sinaloa mantuvo así cercanía con García Luna a cambio de dólares y traiciones.

Seguir leyendo

Reporte Nivel Uno No. 115

Política

CDMX

Tienes que leer