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Seguridad y Justicia

Encubren al ejército por matanza de supuestos sicarios en Tamaulipas

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Foto: Especial.

MÉXICO.- El Ministerio Público de la Fiscalía General de la República (FGR) realizó en la primera semana de enero la reconstrucción de los hechos del presunto enfrentamiento entre el Ejército y civiles armados, presuntos sicarios del Cártel del Noreste, del 3 de julio pasado en Nuevo Laredo, Tamaulipas.

En el tiroteo murieron a balazos 12 personas, tres de ellas jóvenes secuestrados, atados de pies y manos. Durante esta parte de la pesquisa se cometieron al menos siete imprecisiones y se omitió informar a las familias afectadas que están incluidas en la carpeta de investigación, contra lo establecido en el Código Nacional de Procedimientos Penales.

El Universal acudió a la diligencia el pasado 7 de enero para observar cómo se desarrollaba este proceso, en el que participaron seis pick up militares, tres vehículos SandCat, y tres unidades de peritos, además de la camioneta baleada en al menos 243 ocasiones por el Ejército. La recreación no corresponde a lo que sucede en el video difundido por El Universal el 24 de agosto de 2020.

En ese video, con duración de tres minutos, se observa parte de la persecución la madrugada del 3 de julio, donde se revela que una persona está viva en la caja de una pick up que acaba de recibir centenares de disparos. Esta persona está rodeada de cuerpos y frente a militares apuntándole con armas y linternas, ellos gritan, “está vivo” y ordenan, “mátalo, a la verga”. Ahí termina la grabación realizada con una cámara que el Ejército usa en operativos en las calles. El presidente Andrés Manuel López Obrador pidió al secretario de la Defensa, general Luis Cresencio Sandoval, investigar los hechos.

“Se denunció en el periódico El Universal sobre un posible delito cometido por un miembro del Ejército al rematar a un herido. Hubo un enfrentamiento y parece que hubo un herido —eso es lo que señala el periódico— y que se ordenó que lo remataran”, comentó el mandatario.

En la primera imagen se ve la que se usó en la recreación, donde se observa que es un blindaje cerrado. En la segunda imagen, que es del video, se aprecia cómo la torreta es diferente por las ventanas que están a un lado del arma.

Desde el 11 de julio, la FGR recibió una denuncia por parte de los padres de los tres civiles secuestrados acusando al Ejército de homicidio. Para septiembre, la Fiscalía explicó que estaba haciendo diligencias, pero seis meses después apenas se efectuó la reconstrucción de hechos. Fuentes cercanas a la investigación revelaron que esta es la única diligencia en meses, no hay más.

En todo el tiempo de la diligencia se observaron siete inconsistencias. La más importante de ellas es que no estaba la pick up militar que se detiene a pocos metros de la Cheyenne baleada. Los pasajeros, como el piloto y copiloto tuvieron de frente a los civiles que estaban tirados en la caja de esa camioneta, los jóvenes secuestrados, y la persona que se movió al final del video.

La camioneta desde donde se grabó el video tiene una torreta blindada con unas pequeñas ventanas, pero en la escena era de un blindaje cerrado.

La grúa colocó la camioneta Cheyenne plata en un ángulo diferente al apreciado en el video. El frente está apuntando a la pared que está atrás de la banqueta, en lugar de apuntar de frente a sentido contrario.

Los cuerpos que terminan fuera de la camioneta están sobre la banqueta, cuando esto no sucedió así. Al menos dos de las personas que bajaron fueron abatidas y rematadas metros adelante del frente del vehículo sobre la calle. Los SandCat, en la escena recreada por la FGR, están a corta distancia de la camioneta. En la realidad, primero llega uno y dispara por unos segundos a corta distancia y luego se sigue, y el segundo está a un carril vehicular de distancia de la camioneta.

El tiempo de las múltiples reconstrucciones tuvo en promedio un minuto 40 segundos, cuando la escena en el video es de tres minutos. Los militares que estuvieron en la escena eran cuatro en la calle, más uno como tirador de la camioneta, donde se grabó el video. Mientras que en dicho material se ven al menos 13 soldados alrededor de la camioneta cuando una persona se mueve en la caja.

Toda reconstrucción de hechos, si bien por los principios de la criminalística ningún fenómeno se puede repetir dos veces, sí debe de aproximarse lo más que se pueda a lo sucedido.

La escena terminaba con ellos dando un salto hacia atrás como se ve en el video, pero no siguieron la escena sobre lo que pasaría después. A horas de los hechos el 3 de julio pasado, el personal militar involucrado declaró ante la FGR que después del cese al fuego no se encontró a nadie con vida y por eso se presentaron 12 civiles muertos. Así como también declararon que a pesar de llevar cámaras en sus cascos, estas estaban apagadas o tenían muy poca visibilidad por falta de luz, cosa que tampoco sucedió. Existen al menos dos cámaras que funcionaron ese día, ambos videos circulan en redes.

Está la cámara desde donde se grabó el video que El Universal difundió y además una cámara dentro de otro vehículo militar que fue dañado por los disparos de las otras dos camionetas de civiles armados que estuvieron involucradas en el caso.

Seguridad y Justicia

CJNG tiene alianzas con Guerreros Unidos y Familia Michoacana (VIDEO)

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Foto: Especial.

MÉXICO.- Para afianzar su dominio en México y controlar rutas de trasiego de narcóticos, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) se habría asociado con grupos de importancia en el norte, centro y sureste del país, según reportes de la Administración del Control de Drogas de EEUU (DEA), el grupo de Nemesio Oseguera Cervantes, el Mencho, operan junto con Guerreros Unidos, la Familia Michoacana y el Cártel del Golfo, de acuerdo con el análisis de la DEA.

Pese a que la agencia norteamericana no profundiza sobre esos vínculos, deja en claro que la expansión del CJNG se basa en alianzas estratégicas, sin que ello signifique una cooptación total por parte del grupo que es ubicado en 23 de 32 entidades federativas de México.

Sin embargo, es preciso notar que algunas células de los presuntos socios ya han tenido diferencias públicas entre ellos, incluso con amenazas de exterminio por la pugna territorial. Por otro lado, algunos cabecillas han sido arrestados y solo quedan lugartenientes, así como unidades operativas a nivel regional.

A su vez, estas facciones se encuentran bajo un proceso de atomización luego de pasar épocas de apogeo. De ahí que sea complejo determinar al líder único de cada organización, sino operadores en áreas históricamente asediadas por el narco.

Según informes de la DEA, el Cártel del Golfo mantiene su base de poder en Tamaulipas y en Zacatecas, donde podría tener alianzas con el CJNG. La agrupación que fundara Juan García Ábrego a mediados de 1980 en Matamoros, aún opera para el envío de heroína y cocaína mediante el transporte de carga que entra a EEUU en puntos de McAllen y Brownsville, Texas.

Actualmente, Zacatecas vive una disputa sangrienta entre el Cártel de Sinaloa y las fuerzas del Mencho. Al tiempo que se ha sumado el Cártel del Noreste, remanente de los Zetas, que no ceden su dominio regional en los límites de San Luis Potosí.

Dada su dinámica de operaciones entre clanes, el Cártel del Golfo cuenta con varios cabecillas, entre quienes destacan los herederos de la familia Cárdenas Guillén, apellido del máximo líder cuando la agrupación mantenía un dominio al nivel de rivales como el Cártel de Sinaloa.

En consecuencia, uno de los socios del Mencho podría ser José Alfredo Cárdenas Martínez, el Contador. Este capo es sobrino de Osiel Cárdenas Guillén, detenido en 2003, extraditado a EEUU en 2007 y quien saldrá libre en 2028 tras pactar colaboraciones con el gobierno norteamericano en 2010.

El Contador fue liberado por la justicia mexicana, por segunda vez, el 29 de octubre del año pasado, sería operador de la agrupación en Matamoros. Otro lugarteniente de relevancia y quien habría negociado con el CJNG es Evaristo Cruz, alias el Vaquero, objetivo de las autoridades estadounidenses y presunto cabecilla del Cártel del Golfo.

Sin embargo, el mismo grupo criminal también cuenta con los hermanos cuates Sánchez Rivera: Ernesto, El M22 y Héctor, El M1/La Mimi, presuntamente ubicados en el municipio de Reynosa, serían miembros de Los Metros, remanente del Cártel del Golfo. O en su caso, Pablo Misael Ramos Lara, El Mezqui/Pantera 24, también vinculado a la facción tamaulipeca.

O los hermanos Morfín Morfín: César, El Primito y Álvaro Noe, El R-8; quienes operarían en el municipio de Camargo, igual para el Cártel del Golfo. Mientras que en Matamoros estaría la base de operaciones de José Martín Cárdenas García, El Chiwilly, en Reynosa trabajaría Carlos Roel Collazo, El Chuy Sierra. Todos ellos está prófugos y según los informes de la DEA, alguno se habría aliado con el Mencho.

La agencia antidrogas también señala que la Familia Michoacana (FM) tiene algunos vínculos con el CJNG y trabaja con grupos más pequeños para promover sus ilícitos. La sede de operaciones estaría en Michoacán y en partes del Estado de México, aunque sobreviven en zonas de Guerrero, en el área conocida como la Tierra Caliente.

Uno de los últimos líderes de este cártel fue detenido en noviembre del año pasado tras un enfrentamiento con el Ejército y agentes ministeriales. Se trata de Ranulfo Zagal Maldonado, El Rani, quien cayó en Taxco de Alarcón tras ser buscado por sus actividades como cabecilla de la Familia Michoacana en Guerrero.

El hijo del Rani, Roberto Carlos Zagal, El Pelón, fue amenazado por encapuchados que dijeron pertenecer al CJNG en un video circulado a inicios de febrero pasado. Informes oficiales han señalado desde 2019 que, en la región de Tierra Caliente, se registra una cruenta disputa entre la Familia Michoacana y el CJNG. Algunos de los municipios más afectados por estas disputados fueron Coyuca de Catalán y Zirándaro, donde hubo decenas de asesinatos, desapariciones y desplazamientos forzados de cientos de familias.

El Pelón, además de jefe de sicarios y presunto responsable de la emboscada y asesinato de seis policías de Guerrero en junio de 2020, trabajaría para Jhony El Mojarro y José La Fresa, los hermanos Hurtado Olascoaga, quienes son cabecillas de la Familia Michoacana y se han establecido en el sur del Estado de México, entidad donde son los capos más buscados.

No está claro si son estos líderes quienes se habrían aliado al Mencho según datos de la DEA, pero al menos en Guerrero sus disputas han sido constantes. Mientras que en zonas urbanas del Estado de México y la capital del país, también se han identificado operaciones de la FM como del CJNG.

Por último, las autoridades norteamericanas señalan que el CJNG trabaja con Guerreros Unidos, cuya presencia en la región desencadenó en un alto grado de violencia. Derivado de los Beltrán Leyva, este grupo se ha involucrado cada vez más en el comercio de la heroína y aliado a las fuerzas de Oseguera Cervantes usan la misma red de transporte para enviar cargamentos de droga a EEUU y devolver las ganancias a México a través de la misma vía.

Uno de sus últimos líderes fue José Ángel Casarrubias Salgado, conocido como El Mochomo, quien fue detenido en junio de 2020. Casarrubias Salgado habría dirigido el cártel con sus hermanos. Este grupo criminal está directamente vinculado con la desaparición de 43 normalistas de la normal rural de Ayotzinapa, hechos ocurridos en septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero.

A pesar de que este grupo delictivo fue casi desarticulado por las autoridades, pues muchos de sus integrantes fueron arrestados por su participación en el caso de los 43 normalistas, continúa operando y hasta es posible que siga creciendo.

En la actualidad han adoptado el nombre de La Bandera, en un intento por desligarse de la identidad asociada con el caso Ayotzinapa, como lo dieron a conocer en una narcomanta en septiembre del año pasado. De modo que los informes limitados de la DEA apenas permiten establecer el vínculo entre cabecillas, queda determinar si se trata de asociaciones antes del Mochomo o después de que éste cayera y ya con actividades de La Bandera.

Por otro lado, el análisis “Evaluación Nacional de la Amenaza de Drogas 2020″ de la DEA, advierte que el cártel liderado por Nemesio Oseguera Cervantes mantiene el control en importantes corredores de droga como la ciudad fronteriza de Tijuana, Baja California y Nuevo Laredo, Tamaulipas. Se caracteriza por la voluntad de participar en actos violentos y enfrentamientos con el gobierno mexicano, fuerzas de seguridad y cárteles rivales.

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Reporte Nivel Uno No. 115

Política

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